El Desvelo edita una selección de escritos del gran renacentista británico William Morris

Retrato de Williams Morris. /El Desvelo
Retrato de Williams Morris. / El Desvelo

La edición recoge los comentarios sobre libros y artes populares del padre del movimiento 'Arts & Crafts', arquitecto, diseñador y maestro textil, poeta y activista socialista

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

«En otros tiempos de la historia del mundo, si no se iba a poseer una cosa, la gente se las arreglaba sin ella, y así terminaba la cuestión. La mayoría de las veces no eran conscientes de la falta. Pero hoy, que somos tan ricos en información, sabemos de tantísimas cosas que no tenemos y que podríamos tener; y, como nos desagrada aceptar la pura y simple carencia, reemplazamos lo que nos falta con un sustituto; y, una vez más, me temo que es justamente en esa insistencia en las improvisaciones donde radica la esencia de lo que llamamos civilización». Esta reflexión podría perfectamente ponerse en boca de muchos articulistas del presente. Pero, en realidad, pertenece a un discurso impartido en New Islington Hall, Ancoats, Mánchester, con fecha del 18 de noviembre de 1894, por Williams Morris cuando contaba con escasos sesenta años, aunque, sin embargo, le quedaban menos de dos años de vida.

«El saber del pasado persiste en nosotros» dijo el gran renacentista británico en 'A pesar de los estragos del tiempo'. Ahora la editorial cántabra El Desvelo ha rescatado una selección de sus escritos para configurar una edición singular sobre el pensamientos multidisciplinar y plural del padre del movimiento 'Arts & Crafts'.

La edición, compuesta en dos bloques, incluye un apartado 'Sobre libros': «Comentarios sobre los libros iluminados de la Edad Media/La imprenta con Emery Walker/El libro ideal»; y un segundo 'Sobre artes populares': «Las artes menores/Improvisación/El arte de la gente/Campo y ciudad/Cómo podría ser una fábrica (I, II y III)». Siendo escritos 'técnicos', apunta el editor Javier Fernández Rubio, sobre las más variadas disciplinas, «dan cuenta del amor de Morris por los libros y su elaboración». Aquí está el Morris más «batallador e ideológico», en un sentido cultural de la palabra. «Pero, en cualquier caso, ningún filósofo que se precie se habría permitido caer en el desánimo por algo tan nimio como la imposibilidad», decía Patrick Harpur en 'El fuego secreto de los filósofos'.

'A pesar de los estragos del tiempo' se compone así de dos partes: una dedicada a los libros, acaso el universo por el que Morris «se sintió más cautivado a lo largo de toda su vida»; y otra que contiene textos político-filosóficos: en todos, más allá de sus ciertas particularidades, Morris «toma aspectos de la vida moderna, los lamenta y los ridiculiza, recurriendo a un discurso preocupado, pero a la vez burlón y un tanto relativista: se ve cómo el autor, tras cantar los daños que causa lo que él considera un nefasto 'Sistema Comercial', expone posibles soluciones a la desigualdad, la injusticia, la fealdad, y otras enfermedades, como él las llama, de la sociedad contemporánea, sin perder nunca la esperanza en un futuro más bello y más justo».

Morris (Walthamstow, Inglaterra, 1834-1896) fue arquitecto, diseñador y maestro textil, traductor, poeta, novelista y activista socialista. Asociado con el movimiento británico Arts and Crafts, fue uno de los principales promotores de la reactivación del arte textil tradicional manteniendo, recuperando y mejorando los métodos de producción artesanales frente a la producción en cadena e industrial. Y además destacó como un gran defensor de la conservación del patrimonio arquitectónico religioso y civil y se postuló como uno de los precursores del movimiento laborista británico.

Recientemente la editorial cántabro ha publicado también los 'Autorretratos' de Kepa Murua, en los que el autor vasco recopila poemas de una serie que repasa «los sucesivos perfiles personales que se sucedieron con un verso emotivo y pleno de sinceridad». Si todo autorretrato tiene algo de rememoranza y algo de ajuste de cuentas, Murua recurre a este formato con «la intención de recordar lo que se vivió de lleno en cada una de las fechas» y también para hallar «la verdad de cada instante» hasta acabar reconciliado consigo mismo y en paz. En 'Autorretratos', el primero de los cuales se remonta a los años 90, Murua recuerda si tenía o no trabajo, si tenía o no dinero, si pasaba hambre o la vida le iba más o menos bien para acabar en un presente en el que descubre»un hombre que ha sabido controlar su vanidad y que, después de haberse apartado de las ambiciones mal dirigidas, durante tiempo se ha ido dibujando con palabras, tal como corresponde a un poeta».

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