«Devolver la voz a las mujeres es un compromiso personal y literario»

La escritora Pilar Sánchez presenta hoy en El Corte Inglés su última novela./Fer Villafaina
La escritora Pilar Sánchez presenta hoy en El Corte Inglés su última novela. / Fer Villafaina

Pilar Sánchez Vicente Escritora presenta su última novela en El Corte Inglés (19.00 horas) 'Mujeres errantes', donde invita a recorrer el siglo XX y el drama de la emigración

Javier Menéndez Llamazares
JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES

Desde su Asturias natal, y después de tres décadas dedicada a la creación literaria y el periodismo, la narradora Pilar Sánchez Vicente (Gijón, 1961) vive un extraordinario momento creativo y editorial, desde que en 2008 conquistara a los lectores con 'La diosa contra Roma'. Una seducción que se ha repetido con su última novela, 'Mujeres errantes', en la que la escritora suiza Greta Meier viajará al norte de España en busca de sus raíces, después de que la siempre creyó su madre le confesara en su lecho de muerte que no era su verdadera progenitora. En una novela intensa, elaborada, emocionante y con gran sentido del humor, invita a los lectores a recorrer el siglo XX, el drama de la emigración y la aventura de la modernización de nuestro país.

Esta tarde, a partir de las 19.00 horas, presentará su novela en la sala Ámbito Cultural del Corte Inglés de Santander.

-Desde las primeras páginas pone a su protagonista, Greta Meier, en una encrucijada, la de descubrir su verdadera identidad, tras una vida de mentiras...

-Aparentemente ha tenido una infancia ideal en Zermatt, un lugar idílico, paradigma del lujo helvético. Pero al morir su madre, en el último suspiro, le confiesa que no es su madre y que quien considera su padre tampoco lo es. Greta acaba de salir de una clínica de rehabilitación y el mundo se abre bajo sus pies. Tras varias pesquisas, una vieja foto le ofrece la primera pista y decide tirar del hilo.

-Greta realiza un viaje de vuelta, de Suiza a Asturias, y no podemos obviar que es hija de la emigración, de ese camino de ida tan transitado en unas décadas atrás...

-El ser humano lleva migrando en busca de mejores condiciones de vida desde que el primer primate bajó del árbol. Me duele la falta de memoria, es una vergüenza el trato que les damos a los emigrantes y refugiados. Hasta hace dos días éramos nosotros quienes viajábamos, es importante no olvidarlo.

-No le ha hecho falta recurrir a la imaginación para construir su propio territorio mítico, Cimavilla.

-Cimavilla es el típico barrio pesquero, por eso resulta fácil identificarse con él. Su historia es la del auge y decadencia de la industria artesanal durante el siglo pasado y su desaparición en éste. Sufrió la masificación y el chabolismo en los tiempos de la postguerra; con la gentrificación se ha vuelto un barrio cuqui, cotizado, de moda.

-El peso cómico lo lleva un personaje inolvidable, Julia la Chata. Ese desbordante desparpajo tiene que estar inspirado en la realidad...

-Todos tuvimos una tía, una abuela, una vecina arremangada, descarada, malhablada, fuerte. Julia es una pescadera ambulante, analfabeta, irredenta... una superviviente. Representa un mundo en extinción, donde imperaba la mortandad -hambre, alcohol, sífilis, tisis...- y la vida no valía nada.

«Todos tenemos una tía, una abuela, una vecina arremangada, fuerte, descarada, malhablada»

-Su mundo novelesco es básicamente de mujeres, con hombres en papeles circunstanciales. ¿Un reflejo del mundo real, diga lo que diga la historia?

-Hasta finales del siglo XX el cincuenta y uno por ciento de la población, las mujeres, estaba excluido de los libros de Historia. Devolvernos la voz es un compromiso personal y literario. Y a los hombres les encantan mis novelas, descubrir la visión de esa parte de la humanidad silenciada y misteriosa, a la que, pese a tanto desnudo, desconocen.

-Pero si hay un varón que destaque es Gaspar García Laviana, sacerdote y guerrillero en Nicaragua. Un personaje real, además...

-Su figura es comparable a la del Che, fue un cura guerrillero, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación, que llegó a las armas a través de la fe. Este año se cumplen cuarenta de su asesinato, y quise incluir poemas de su libro 'Cantos de amor y guerra'.

-Su protagonista lucha contra las adicciones, pero también podría leerse en clave generacional. Se diría que, como sociedad, tenemos un problema pendiente con las drogas.

-Mi generación es una cohorte quebrada en la pirámide de población: la mordedura del caballo provocó muchos viajes al infierno. El tema de las drogas da para hablar mucho, ahora se ve claramente que su legalización o prohibición no deja de ser un asunto de mercado mundial. La marihuana se prescribía y extendía en farmacias hasta los años 50. EE UU la prohibió, vivimos en la ley seca sufriendo las consecuencias nefastas del contrabando y en poco tiempo la veremos convertida en un motor de la economía mundial.

-Escribe desde la periferia. ¿Supone un peaje muy costoso para su carrera literaria?

-Vivimos en un mundo mediático: en la Feria del Libro de Madrid de este año, las personas que más vendieron y firmaron tenían todas presencia en televisión, en programas o tertulias. A ese mundillo no llegas en provincias. Las filias personales y políticas también influyen. Cuando no tienes ni una, ni dos ni tres y perteneces al extrarradio te queda el boca en boca. Que la gente te lea y te recomiende. Que regale tus novelas y hable de ellas. Y eso es lo que me ha traído hasta aquí.

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