Emilio González Sainz regresa a Siboney con su nueva obra, 'Como en los cielos'

'Paisaje del aire'. Óleo sobre tabla, fechado en 2018, que se exhibirá en esta muestra. /Emilio González Sainz
'Paisaje del aire'. Óleo sobre tabla, fechado en 2018, que se exhibirá en esta muestra. / Emilio González Sainz

Una veintena de pinturas recientes, realizadas en 2018 en su mayoría, con predominio de su concepción del paisaje, revelan varias novedades en su trayectoria

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Su concepción del paisaje es ya casi icónica. El romanticismo, la fidelidad a una composición, la reafirmación de una personalidad pictórica y visual y los referentes literarios configuran el microcosmos de Emilio González Sainz. El artista cántabro regresa esta semana a su galería de siempre, Siboney. En su comparecencia en el calendario expositivo de esta temporada 2019 se presenta su nueva obra de un creador que mantiene sus señas de identidad y que ha logrado generar una legión de fieles a su pintura. Emilio González Sainz (Torrelavega, 1961) reúne una nueva entrega de sus trabajos, con exquisita puntualidad, a los dos años de su celebrada muestra, 'El jinete celeste', también en Siboney, paralela a la retrospectiva que se exhibió en la Torre de Don Borja de Santillana.

Pinturas y alguna acuarela, agrupadas bajo el título 'Como en los cielos', integran la muestra que se presenta como una absoluta declaración de principios de su vinculación a la creación artística y a una cierta loa a un tipo de vida que el artista ha elegido y al que está ligado desde hace décadas. Una muestra de 21 obras recientes, mayormente paisajes, que constituyen la que posiblemente es la exposición de González Sainz que presenta mayores novedades para el espectador. Sin duda el artista ha dado un paso adelante en estas obras, «en las que propone el encuentro y el asombro, en las que hay una cierta renovación en su pintura, que está muy cerca de aquellas propuestas que conciben el arte como un juego de hallazgos y continuas sorpresas». Emilio González Sainz ofrece muchas pistas en su breve texto de presentación para el programa de mano de la muestra: «Una vez dije que pintaba para no tener que hablar. Ahora, además, digo que para no tener que pensar. (...) Pinto y no pienso ni hablo. Estoy dentro del cuadro y todo es luz y silencio».Este texto inmediatamente se relaciona con lo que escribía Joan Miró en 1919, hace exactamente un siglo: «Yo pinto como si fuera andando por la calle. Recojo una perla o un mendrugo de pan; y eso es lo que doy, lo que recojo; cuando me coloco delante de un lienzo no sé nunca lo que voy a hacer; y yo soy el primer sorprendido de lo que sale».

LA EXPOSICIÓN

Inauguración
Viernes, 15, a las ocho de la tarde. Hasta el 30 de marzo.
Contenido
21 obras recientes, realizadas en 2018 y alguna de 2019, mayormente paisajes.

En estas creaciones recientes de González Sainz , «la visión de la realidad se va transformando y se hace más personal». Comienza un proceso de descomposición de las formas, aunque conserva un afán detallista que recuerda a los pintores ingenuos, y subraya su precisión en sus pinceladas que le mantiene junto a los grandes paisajistas, «pero esa sugerencia de algunos elementos con parte de los mismos solamente, o con una leve pincelada de su contorno, es como una cierta culminación de su fase y en la que está dando sus primeros pasos hacia lo que supone un lenguaje simbólico, que tendrá que convivir con otra de sus influencias, y asumir como los pintores surrealistas su afán por liberar el subconsciente». Pese a su evolución hacia un lenguaje artístico más simbolista, que convive con sus formulaciones más teatrales y de naturaleza surrealista, en definitiva más poéticos, «su personalidad pictórica es absolutamente reconocible y nos invita a redescubrir el entorno». Una trayectoria en la que prima su búsqueda para componer unos lienzos caracterizados por sus pinceladas rectas y esquemáticas, colores fríos y luces alrededor de un paisaje que apela a la ensoñación y la magia.

 

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