'Festina lente' hacia La Caverna de la Luz

Imagen de Álvaro González, 'Anima Hominis', con la que se abre el año./La caverna de la luz
Imagen de Álvaro González, 'Anima Hominis', con la que se abre el año. / La caverna de la luz

El espacio santanderino de la fotografía emprende el nuevo proyecto en 2019 dedicado a reflexionar sobre un presente marcado por la celeridad

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

La caja mágica de la fotografía en Cantabria ya tiene su nueva sorpresa para 2019. Reflexión, serie de lenguajes cruzados y miradas únicas pero, a su vez, enfrentadas, han distinguido la identidad de La Caverna de la Luz, el proyecto de Javier Vila desarrollado en la última década en la calle del Sol santanderina. Una ventana diferente que apuesta por la imagen, el coleccionismo y la interpretación visual de muchas de las inquietudes, problemas y estados que definen o interrogan el presente. El nuevo proyecto de La Caverna de la Luz, en esta ocasión comisariado por el historiador del arte, crítico y comisario de exposiciones Fernando Zamanillo, se postula bajo el epígrafe de 'Festina lente'. La serie, cada artista copa el espacio un mes, convoca a una docena de creadores que en este caso reflexionarán a través de la fotografía sobre «otra manera de afrontar la vida, lejos de la prisa que acogota los tiempos que corren».

Una fotografía de Álvaro González que ilustrará el escaparate de enero, abre la serie que será inaugurada el próximo jueves día 3. El pasado año la reflexión abordó las relaciones entre el ser humano y la máquina, la progresiva automatización de nuestras vidas y la máquina como icono universal. La iniciativa estuvo comisariada por la historiadora del arte Lidia Gil.

La Caverna de la Luz, dirigida por Vila, que en 2016 desarrolló el proyecto 'Ignotos', ha propuesto sucesivas reflexiones estéticas, desde diferentes perspectivas y puntos de vista, invitando al espectador a hacer lo propio. En este 2019 el proyecto estará presidido por la expresión latina 'Festina lente', un buen ejemplo de oxímoron del latín clásico: «una figura retórica tan antigua, como actual, por la que se complementan dos términos de signo contrapuesto o contradictorio y cuyo significado, 'apresúrate despacio', define muy bien la intención temática de partida del ciclo fotográfico, en el sentido de avanzar poco a poco y siempre adelante», tal como explica Zamanillo.

El coordinador de esta cita apunta que «vivimos unos tiempos de aceleración máxima en todos los órdenes de la vida, en el cotidiano existir de los individuos, en sus relaciones personales y sociales, en los medios de comunicación, en internet y redes sociales, en las decisiones y resoluciones de la política y la economía, en las relaciones internacionales, en la producción en serie de bienes y servicios, su transporte y comercio, sean industriales, tecnológicos, agrícolas o de cualquier otra clase, así como de todo tipo de explotaciones y aprovechamiento de recursos naturales, y especialmente en la constante y permanente necesidad de consumir que todo ello acarrea».

El 'apresúrate despacio', en el sentido de avanzar poco a poco y siempre adelante, es el pensamiento, que sirve de eje para reflexionar durante doce imágenes de otros tantos artistas

La Caverna de la Luz, con la participación de Álvaro González, se abre no sólo a la mirada propia de los fotógrafos, sino también a la de otros artistas plásticos que normalmente no usan la fotografía con una finalidad testimonial, objetual y expositiva, «sino a lo sumo como un medio de trabajo, en una especie de confluencia que se pretende enriquecedora de los presupuestos que animan el objetivo del ciclo 'Festina Lente'».

Zamanillo, un veterano de la escritura de arte que ha dejado muchos indicadores ensayísticos en sus escritos, subraya que «no se busca la denuncia, sino el silencio y la reflexión, la meditación, antes de iniciar una acción para seguirla con resolución, pero sin pausa. Es el individuo en la naturaleza y en el entorno de la ciudad. El individuo que pasea agradablemente, siendo sujeto observador, al tiempo que también se observa a sí mismo, de forma introspectiva. El individuo que busca y no renuncia a su propio tiempo. El individuo en el movimiento lento, que avanza y no retrocede...». Un 'caminante' tranquilo, en el caso concreto de este ciclo fotográfico, que libre «recorre con su cámara fotográfica indistintamente las sendas de la naturaleza o las concurridas calles de nuestras ciudades actuales, afanado en retratar el alma de una y otras, en un proceso de callada observación, de aprendizaje y descubrimiento».

La celeridad de la nueva era digital –señala Zamanillo en su reflexión– «se ha impuesto ya definitivamente en el siglo XXI, abriendo el campo a nuevas y nunca imaginadas prácticas de todo tipo que, aunque son estimulantes y fructíferas, han ido alcanzando rápidamente niveles de aturdimiento a veces desmedido».

'Anima Hominis', la imagen que abre 2019, es obra de Álvaro González (Venezuela, 1979), artista ligado a Santander que vive y trabaja en Madrid. De sólida formación académica como arquitecto, es asimismo doctor en Bellas Artes por la Complutense, ejerciendo a su vez la docencia del dibujo y la plástica también en Madrid. En el pasado estuvo unido a la galería Del Sol St., de Santander, en la que expuso tanto de forma individual, como en muestras colectivas y ferias de arte.

Imágenes

Imágenes de: Álvaro González, Jorge Rojo, Pedro Palazuelos, Emilia Trueba, Simona Gaddi, Chelo Matesanz, Fernando Bermejo, Patricia Trueba, Jesús Velasco, Javier Arce, Jesús Vidal y Carlos Atienza son los artistas de 2019.

Primera cita. 'Anima Hominis', 2018. La Caverna de la Luz. Inauguración, jueves 3. Álvaro González (Venezuela, 1979).

Álvaro González ha recurrido para su propuesta visual de La Caverna a conceptos como «meditación, observación, reflexión, introspección, silencio, contemplación, alma, invisible, espíritu, luz, sombra».

Como artista además, gusta de inspirarse, más allá de lo puramente formal, en el pasado humanista del arte, además de tratados científicos y filosóficos, como ya demostró en las dos últimas exposiciones que realizó en el Espacio Alexandra, de Santander, en los años 2015 y 2017. Su 'Anima Hominis' es un contraluz y transparencia a través de una tela rayada de unas manos que, difuminadas, adquieren «todo el misterio de lo intangible e inasible anímico, en sus verdades, errores e incertidumbres».