La fotografía se asoma 'Entre vitrinas y anaqueles'

Galería de Paleontología y Anatomía Comparada de París./César Poyatos
Galería de Paleontología y Anatomía Comparada de París. / César Poyatos

La Fundación Bruno Alonso abre su temporada expositiva el próximo lunes con las miradas de César Poyatos

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

El tema de la exposición «se podría resumir en una viñeta de dos exploradores occidentales delante de los restos de los animales que acaban de matar. Uno de ellos dice: «Vaya, hemos hecho un poco de escabechina», a lo que contesta el otro: «Sí, pero nos va a quedar un museo...». El propio autor de las imágenes, el fotógrafo César Poyatos, describe con humor la identidad de su nueva muestra que, bajo el epígrafe 'Entre vitrinas y anaqueles', se exhibirá en la Fundación Bruno Alonso. Entre el bodegón y el documento, el retrato curioso y la mirada adentrándose en un mundo que parece destilar fronteras entre la vida y la muerte, la exposición fotográfica sirve también de reflexión sobre el concepto de museo y su evolución y la identidad de lo que se mira y de quien mira. Desde el próximo lunes, (inauguración a las 19.30 horas) la Fundación santanderina que dirige Luis Salcines, da cabida a esta muestra que podrá visitarse hasta el próximo 1 de febrero, de lunes a viernes, de 19.00 a 20.30 horas.

Poyatos recuerda que en 1875 el rey Alfonso XII inauguraba en Madrid el Museo Anatómico (de Antropología después). En 1889 abría sus puertas el Museo Imperial de Historia Natural de Viena. En 1898 lo hacía en París la Galería de Paleontología y Anatomía Comparada, como dependencia del Museo Nacional de Historia Natural de Francia. «Son solo tres ejemplos de cómo en un cortísimo intervalo de tiempo, numerosas capitales europeas hicieron su particular 'potlatch', compitiendo entre ellas por ofrecer la mayor y más completa colección de mostrables».

El significado de 'potlach', «una peculiar celebración indígena de la costa americana del Pacífico donde lo primordial era hacer gala de las riquezas y excedentes, que se regalaban a cambio de prestigio», parece estar detrás de la intencionalidad última de estas grandes capitales y su museografía. El antecedente directo de estas colecciones, subraya Poyatos, eran los gabinetes de maravillas y curiosidades. Gran parte de los animales disecados que se muestran hoy en las vitrinas del Museo de Viena, proceden de la enorme cantidad de especímenes que durante 18 años Johann Natterer estuvo mandando desde Brasil. A juicio de Poyatos, parece que «todo es susceptible de ser expuesto en una vitrina». El Museo de Viena muestra las pieles y la Galería de París, los huesos, en este caso, en una espectacular disposición encargada a un escenógrafo de cine, donde parece que cientos de animales avanzan en manada. «Lo humano también cabe. La institución francesa alberga una colección de frascos de teratología (estudio de las anormalidades y mostruosidades de un organismo animal o vegetal) que a principios del XXI dejó de estar expuesta al público». En la actualidad, más que centros de conocimiento, estos museos «perpetúan el posicionamiento antropocéntrico de los humanos frente al mundo animal y la mirada colonial occidental».

César Poyatos (Madrid, 1966) participó el pasado año en 'El fantasma en la máquina', proyecto de La Caverna de la Luz. El fotógrafo, que reside y trabaja en Santander desde 1999, inicia su andadura en el campo de la imagen realizando cursos y talleres con distintos artistas y profesionales y profundiza en técnicas de laboratorio en la Escuela EFTI.

Su trabajo es «elegante y riguroso, con un blanco y negro característico que alude a los quehaceres analógicos, quizás con cierta nostalgia de mundos que se pierden». Ha participado en numerosas colectivas, desde los noventa, y en proyectos culturales puntuales.