«Las hermanas Brontë supieron más del amor que lo que nos han contado»

La periodista y escritora Ángeles Caso. /
La periodista y escritora Ángeles Caso.

La novelista Ángeles Caso recrea en 'Todo ese fuego' la vida de las tres escritoras que escaparon de su destino victoriano gracias a la literatura

ANTONIO PANIAGUAMadrid

Vivieron en plena época victoriana, y pesar de ello supieron zafarse del oscuro destino de esposas o institutrices que les habría tocado en suerte. Las hermanas Brontë tenían un talento prodigioso para la literatura, circunstancia que les permitió sortear muchas de las restricciones que tuvieron que sufrir sus contemporáneas. Charlotte, Emily y Anne Brontë alumbraron lo que hoy se consideran grandes obras maestras de la literatura cuando el mundo de las letras era entonces un terrero acotado para y por los hombres. Criadas bajo la tutela de de un vicario con fama de estricto, este trío de mujeres recrearon la pasión amorosa con sumo acierto, pese al puritanismo de la primera mitad del XIX. «Creo que supieron mucho más del amor y del deseo que lo que nos han contado», dice Ángeles Caso, quien en su última novela, "Todo ese fuego" (Planeta), recrea la vida de las tres escritoras.

Caso lamenta que los hombres no lean a las hermanas Brontë ni en general a muchas escritoras. «No hace mucho tiempo Antonio Muñoz Molina confesó en un artículos que había tenido que cumplir los 50 años para decidirse a leer a Virginia Woolf y descubrir su grandeza. Tengo amigos que me han reconocido que no leen a mujeres», dice con pesar la narradora.

Si las niñas devoraron los libros de la biblioteca familiar fue gracias a su padre, quien no obstante sus ideas conservadoras alentó en sus hijas la afición por la lectura y cuidó su educación. Sobre la figura de Patrick Brontë se ha ido urdiendo toda una «leyenda negra», auspiciada sobre todo por Elizabeth Gaskell, la primera biógrafa de Charlotte, quien pinta al clérigo anglicano como un misántropo incorregible. «Gaskell le conoció ya muy mayor, cuando todas sus hijas habían muerto, y crea esa imagen de hombre tiránico. Pero no parece que fuera así. Probablemente no era el mejor momento de su vida».

Por aquellos años, si una mujer no nacía en cuna noble o rica no tenía otra opción que buscar un matrimonio ventajoso o ejercer de institutriz o preceptora. Con una sólida formación intelectual, las Brontë se inclinaron por la segunda opción, pero acabaron desencantadas y humilladas por el trato que se les dispensaba. A la vista de que los honorarios de su padre eran parcos, decidieron dedicarse a la escritura para ganar dinero, primero con un pseudónimo masculino y luego a cara descubierta. Fruto de esa elección nacieron cimas literarias como "Jane Eyre", de Charlotte; "Cumbres borrascosas", de Emily, y La inquilina de Wildfell Hall", de Anne. "Jane Eyre" fue todo un éxito casi de inmediato, pero "Cumbres borrascosas" recibió críticas furibundas de mentes biempensantes a las que se les atragantaron las pasiones desbocadas y la violencia que poblaban el relato. Fue así como Emily Brontë, desanimada por el escándalo, decidió abandonar la escritura.

El caso de Branwell, el hermano en el que padre cifró todas sus expectativas para convertirse en un gran escritor, es paradójico, pues acabó sumido en el alcohol y el consumo de opio. «Branwell me parece un tipo conocido. He visto a gente así, muy brillante, que acabó hundida en la droga o el alcohol, desperdiciando por completo su vida».

En una visita hace tres años a Haworth, el pequeño pueblo al norte de Inglaterra que aloja el museo de las hermanas Brontë, Ángeles Caso decidió escribir sobre ellas. «Soy muy mitómana y estando allí me percaté de que su obra había sido un verdadero milagro. Fueron geniales teniéndolo todo en contra: el hecho de ser mujeres, el aislamiento físico, la timidez. Me vi en la necesidad de escribir sobre ellas».

En su faceta política -se presentó a las elecciones en las listas de Podemos- la escritora subraya que no aspira a ser diputada y tacha de especulaciones las noticias que así lo apuntan. «Siempre he estado en la izquierda y con los años me he ido radicalizando porque vivimos un momento de emergencia».