Marta San Miguel: «La curiosidad es una forma de supervivencia»

Marta San Miguel, en un momento de su intervención en la Biblioteca Central./Roberto Ruiz
Marta San Miguel, en un momento de su intervención en la Biblioteca Central. / Roberto Ruiz

La periodista y escritora Marta San Miguel protagonizó este miércoles el ciclo de encuentros literarios de la Biblioteca Central

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Una frase que la periodista y escritora Marta San Miguel (Santander, 1981) repite a menudo es que lo único que sabe hacer con las dos manos es escribir. Lo hace a diario en las páginas de este periódico y también en sus poemas y narraciones. Recientemente acaba de publicar 'Una forma de permanencia' editada por Libros del KO en su colección 'Hooligans Ilustrados' y este miércoles fue la protagonista de la última sesión de este año del ciclo: 'Encuentro con nuestros escritores'.

Durante el acto, que se celebró en la Biblioteca Central, Marta San Miguel reconoció la importancia que tiene para ella contar una historia, como hace en sus trabajos periodísticos, en sus versos -es autora de los poemarios 'Meridiano' (2010) o 'El tiempo vertical' (2015)-, o en sus relatos, como 'Eso será más tarde' publicado en la revista Eñe. Este miércoles contó la suya, la de una niña que se escondía en el gimnasio del colegio para escribir sus relatos y que un día se atrevió a acercarse a Javier Reverte durante una de sus visitas a Santander para preguntarle qué tenía que hacer para convertirse en escritora

Y lo hizo con la ayuda de la también periodista de El Diario Pilar González Ruiz, que durante el acto y como si de la narradora de esta historia se tratase fue formulándole preguntas, muchas de ellas llegadas de amigos y compañeros. Así Marta San Miguel fue contando como aquella niña nunca dejó de preguntar a cuanto escritor se fue encontrando en su camino los pasos a seguir para ser como ellos hasta que Luis García Montero le dio el empujón definitivo para presentar su poemario 'Meridiano' al Premio José Hierro del Ayuntamiento de Santander, que ganó en esa edición.

Aquella niña, que siguiendo el consejo de Reverte empezó a apuntarlo todo en libretas que hoy conserva en cuatro cajas de Ikea, aseguró que «escribir es lo que soy» y que «para mí escribir es vivir escribiendo». También afirmó que debe su mirada de escritora a la «curiosidad» porque para ella «la curiosidad es una forma de supervivencia».

Recordó su llegada como periodista de prácticas a El Diario, «que para mí ha sido una escuela donde he aprendido a escribir», y afirmó que hay que trabajar mucho para llegar a publicar. «Es importante tachar, repetir, y volver a intentarlo. No hay que rendirse nunca».

Confesó que se considera escritora de poesía, que no poeta porque para ella esta es una definición muy grande. Sin embargo, dijo, «la poesía nunca me deja y no pierde vigencia frente al hecho de narrar porque es una forma de ser y estar en el mundo para no perderte lo que pasa».

Reivindicó más espacio mental para las mujeres: «Creo que nos hemos perdido muchas cosas, entre ellas el fútbol, pero la pasión no tiene género», afirmó.

La escritora, a la que su marido ingeniero define como «metaliterata» y que hoy hace ver a sus hijos que merece la pena trabajar y esforzarse, reconoció que empezó a disfrutar de sus publicaciones «cuando fui capaz de hacer un pacto con mis limitaciones» y también que conserva una novela inconclusa en un cajón que no sabe si algún día verá o no la luz.