«En Liébana existen vestigios aún sin explicar»

El escritor cántabro Pedro Canales, en la feria del Libro de Santander. /Ana Rodríguez
El escritor cántabro Pedro Canales, en la feria del Libro de Santander. / Ana Rodríguez

'El Futuro olvidado. Operación Altamira' sitúa a Santo Toribio en una intriga con base real que relaciona al Vaticano y fuerzas internacionales durante la Guerra Fría

María de las Cuevas
MARÍA DE LAS CUEVASSantander

'El Futuro olvidado. Operación Altamira' es la primera novela del periodista especializado en terrorismo yihadista Pedro Canales (Santander, 1944 ), coautor del libro 'En el nombre de Alá. La red secreta del terrorismo islamista en España' que alertaba en 2002 sobre un atentado en Madrid que finalmente ocurriría el 11-M, en 2004. Canales da el salto a la novela histórica y de intriga cuyo escenario es Santo Toribio de Liébana y en la que presenta una hipótesis sobre el origen de las inscripciones de la Cueva Santa. Los protagonistas, dos jóvenes historiadores, tratarán de descodificar un misterio cuya base son hechos reales, en el contexto de la Guerra Fría. Presentará la novela mañana, viernes, en Potes y el próximo día 26, en la Feria del Libro de Madrid.

- ¿De qué género es la novela?

- Es una novela de intriga vinculada a la Guerra Fría, a los viajes espaciales, la carrera armamentística y otras civilizaciones, con el trasfondo de la manipulación del ADN. Creo que hay muchas cosas por descubrir y estudiar, pero a mí me interesa dar explicaciones a las cosas que sí conocemos. En el libro hablo de vestigios que han aparecido en Liébana y en la región, sin explicar, porque se ha dejado de lado su estudio. Hablo de otras huellas del pasado encontradas en África y el Sáhara.

«Cantabria no es solo hombres prehistóricos, hay historia que la vincula al resto del mundo»

- ¿La hipótesis que plantea el libro podría ser real?

- La novela ofrece una hipótesis en base a hecho reales con testimonios reales y vestigios reales, pero no deja de ser una hipótesis en un escenario posible de lo que pudo haber pasado tras la aparición de unos manuscritos que encontró Juanín en el monte Viorna. Un 'tesoro' que entregó, por amistad, al cura don Desiderio y que desapareció.

- ¿Cómo empezó a tirar del hilo?

- Empecé a documentarme y sin saberlo, tomó forma de novela. A día de hoy no se han estudiado suficientemente las misteriosas inscripciones de la Cueva Santa. Se atribuyen a vestigios del cristianismo, pero yo sostengo en el libro que son anteriores a la época del cristianismo y a la utilización de la Cueva Santa como lugar de recogimiento y penitencia de Toribio de Plasencia.

- La novela sitúa a Liébana en el centro del mundo.

- Siempre me ha intrigado el efecto de Liébana como imán que atrae. Al documentarme sobre el fenómeno, he encontrado hechos sorprendentes como la relación entre Liébana y los reyes merovingios y carolingios de Francia de lo que hay constancia histórica. También es llamativa la vinculación de Carlo Magno con el Beato de Liébana, ¿qué pintaba este personaje de gran peso histórico en Cantabria, cuya base era Liébana con el Duque Pedro? Cantabria no es sólo tierra de hombres prehistóricos, luchas y guerras, sino que tiene historia que nos vincula con el resto del mundo.

«Creo que el Vaticano estudia las inscripciones de la Cueva Santa, pero discretamente»

- El libro, además, rescata personajes históricos de Liébana.

- Uno de los objetivos del libro fue recuperar figuras históricas que han quedado marginadas, pero que han tenido un peso fundamental en la región, dándoles más carácter humano y menos político. Es el caso del cura don 'Desi', al estudiarle me ha sorprendido su talante humanista, sus objetivos sociales y el esfuerzo que hizo para permitir a la población lebaniega tener acceso a la salud, cultura y condiciones de vida moderna. Es importante no solo rescatar personajes de primer orden como reyes o ministros.

- Dos jóvenes historiadores tratan de descifrar un código con el Vaticano siguiéndoles de cerca. Recuerda a 'El Código Da Vinci' en su versión lebaniega.

- Sí. Sin pretensiones, la intriga de lobbies e intereses internacionales recuerda a esos 'bestsellers'.

-¿Cree que, como pasó con aquella novela, molestará al Vaticano?

- Sí, le molestará la mención de un problema histórico en su relación con los servicios de inteligencia norteamericanos. Al Vaticano no le gusta aparecer como fuerza política. Se presenta como fuerza espiritual, pero ha jugado un papel político muy importante en el siglo XX.

- ¿Cree que el Vaticano ha estudiado estos vestigios lebaniegos?

- Seguro que sí. Todo lo que tiene que ver con los orígenes del cristianismo y creencias paganas que fueron incorporadas, el Vaticano lo sigue muy de cerca, pero discretamente. No es casualidad que la mayoría de los arqueólogos e historiadores cántabros fueran sacerdotes o vinculados a la iglesia.

«Me encarcelaron en Argelia para negociar el precio del gas, siempre hay un interés oculto»

-La trama daría para una película.

-No aspiro a ello. Me gustaría que el libro sea un aliciente para colegios y jóvenes que investiguen más en la historia regional y universal, para salir del laberinto que supone aislar la región del resto del mundo. En la novela trato de vincular a Cantabria al resto del mundo por los hechos históricos producidos en esta tierra, que tienen repercusiones globales hasta nuestros días.

- En su libro periodístico 'En el nombre de Alá' alertaba de un ataque terrorista en Madrid. ¿Cómo se vive con tanta información?

- Mal. Te hace dudar de la honestidad, del interés moral que puede tener la clase política en proteger y prevenir riesgos de terrorismo y están a la vista los intereses económicos. Yo publicaba en los medios sobre la red que se tejía, pero al periodista no se le tiene como el vigía que alerta a poderes públicos y sociedad de los problemas que se acercan.

- Estuvo preso en Argelia por seguir las huellas del terrorismo. ¿Cómo se produjeron los hechos?

- Fue un golpe bajo del gobierno de Argelia. Viajé al país para entrevistar a Txomin, líder de ETA, para la revista Tiempo cuando las autoridades dieron orden de detenerme sin explicación. Estuve una semana preso mientras negociaban mejores precios del gas con España. Te das cuenta de que detrás de todo movimiento político siempre hay un interés económico oculto.

- ¿Ve solución al terrorismo islámico y su nueva forma de atacar?

- Hay algo que se me escapa detrás de ese fenómeno extraño de ataques con kamikazes en puntos emblemáticos de las ciudades conduciendo camiones. Me sorprende el perfil de los suicidas, con profesiones como ingenieros... creo que no puede ser solo fanatismo. En mi opinión al terrorismo no se le combate con tanques ni aviones, es un problema de la sociedad, cultural y de relaciones humanas, no de trincheras.

- ¿Qué tal le fue en la Feria del Libro de Santander?

- La feria funcionó muy bien. El libro ha sido el más vendido en Ediciones Tantín.

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