«El cerebro nunca descansa»

El escritor, divulgador y catedrático de Psicología, Luis Aguado./R. C.
El escritor, divulgador y catedrático de Psicología, Luis Aguado. / R. C.

El 'streaming' hace al usuario más impaciente, pero «no hay pruebas convincentes» de que afecte a las capacidades mentales

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Las investigaciones sobre el cerebro han dado pasos de gigante en las últimas décadas. Luis Aguado, catedrático de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, explica en 'Cuando la mente encontró a su cerebro' (Alianza) esos hallazgos en diez capítulos que abarcan desde las nuevas tecnologías, al sueño o el 'mindfulness'.

-¿Hemos pasado del 'no sabemos nada del cerebro' a que sea una de las áreas de investigación más prometedora para los próximos años?

-Sin duda. En los últimos años se ha generalizado el uso de las técnicas de neuroimagen, como la resonancia magnética funcional, que permiten 'visualizar' la actividad de grandes sistemas cerebrales mientras una persona realiza tareas cognitivas como recordar un texto aprendido, solucionar un problema matemático, estimar si un desconocido es de fiar o incluso conmovernos mientras escuchamos nuestra canción favorita. Y ese tipo de estudios nos van aproximando por vez primera a una explicación de cómo ese órgano físico que es el cerebro construye esa cosa inmaterial que llamamos 'mente'. Creo que la próxima revolución científica, después de la genética, será la de la ciencia del cerebro, y eso ocurrirá cuando logremos descubrir cuál es el código que el cerebro utiliza para representar la realidad, construir la conciencia y formar nuestros recuerdos.

-La inmediatez que caracteriza a las nuevas tecnologías, ¿afecta a nuestro cerebro, que no es tan 'paciente'?

-El uso de plataformas como YouTube o Spotify hace que seamos cada vez más impacientes y no reproduzcamos casi nunca un vídeo o una canción hasta el final. Otra cosa es que esos cambios afecten de modo significativo y duradero a nuestras capacidades mentales. Aún no hay pruebas convincentes de que esto esté ocurriendo. Creo que hay excesivo alarmismo en este sentido. Sí es cierto que el uso masivo de herramientas como el GPS hace que ejercitemos menos algunas de las capacidades de nuestro cerebro, como la orientación y la memoria espacial. Los mapas de papel y la orientación al andar nos permiten construir mapas mentales mucho más flexibles, y a la larga más útiles que los mapas digitales. En términos de sus posibles efectos sobre nuestro cerebro, las nuevas tecnologías no son buenas ni malas. La cuestión es cómo, cuándo y para qué las usamos y aquí es donde hay que insistir cuando nos preocupamos por sus efectos en los más jóvenes.

-¿La memoria está menos trabajada, o trabajada de otra manera, con las nuevas tecnologías?

-Cada vez tenemos mayor tendencia a delegar en dispositivos externos tareas para las que nuestra mente está perfectamente preparada. Algunos se refieren a esto como una forma de 'descarga' cognitiva. Pero eso también nos hace más perezosos cognitivamente, porque nos lleva a hacer menos esfuerzos para confiar nuevas informaciones a nuestra memoria.

-En su libro habla de la manipulación del cerebro ¿Estamos más cerca de las fantasías de 'Matrix', 'Minority Report' o 'El caso Bourne', o más lejos?

-Sea para mal o para bien, más cerca, sin duda. Al hablar de manipulación no le doy a la palabra un sentido necesariamente negativo. Manipulación quiere decir alterar por medios artificiales el funcionamiento del cerebro, y eso puede servir, por ejemplo, para mejorar las funciones motoras en enfermos de Parkinson o aliviar los síntomas de una depresión grave mediante una técnica conocida como estimulación cerebral profunda. Yendo más allá, algunos han fantaseado con la posibilidad de descargar nuestros recuerdos a un disco duro externo. Parece ciencia ficción, pero ya se han dado pasos en ese sentido, de momento sólo en modelos animales. Por ejemplo, mediante una compleja técnica llamada optogenética se ha logrado implantar nuevos recuerdos en ratones de laboratorio que luego actúan como si hubieran tenido experiencias que realmente nunca ocurrieron, o borrar el recuerdo de experiencias reales.

-¿El 'mindfulness' es eficaz para nuestra mente?

-Creo que se han exagerado enormemente las virtudes de esta técnica. El control de la atención y de los propios pensamientos o el entrenamiento en relajación son elementos básicos del 'mindfulness', pero ya formaban parte de los recursos de la psicología clínica. No niego que el 'mindfulness' resulte beneficioso para tratar ciertos problemas emocionales o controlar el estrés, aunque nadie ha demostrado que sea mejor que otras técnicas anteriores. Lo que dudo es que pueda o deba aplicarse como una panacea a cualquier cosa.

-¿Es un mito que el cerebro desconecta por las noches?

-El cerebro nunca para, nunca descansa. Durante el sueño el cerebro desconecta, aunque no por completo, del exterior y pasa a ocuparse de sus cosas. Junto a las labores rutinarias de reparación y mantenimiento, parece que una de ellas es afianzar y reorganizar nuestros recuerdos. Hay un descubrimiento fascinante, y es que mientras dormimos el cerebro reproduce los mismos patrones de actividad neuronal correspondientes a aprendizajes previos. Esa labor de consolidación y reorganización resulta fundamental para afianzar habilidades y conocimientos recién adquiridos y también para formar nuestra memoria personal y dar prioridad a los recuerdos de las cosas que mas nos emocionan o interesan.

Temas

Libro