«Quería escribir de lo que es capaz de hacer la gente corriente para sobrevivir»

En sus libros a Mikel Santiago le gusta experimentar las reacciones humanas. /Fernando Gómez
En sus libros a Mikel Santiago le gusta experimentar las reacciones humanas. / Fernando Gómez

El narrador presenta hoy en el Ateneo de Santander 'La isla de las últimas voces', una intriga ambientada en el Mar del Norte Mikel Santiago Escritor

JUDITH ROMERO SANTANDER.

Primero fue la costa irlandesa. Más adelante le siguieron la Provenza francesa y la capital italiana y esta vez la isla escocesa de San Kilda. Mikel Santiago (Portugalete, 1975) es capaz de convertir cada uno de sus viajes en 'thrillers' llenos de suspense que terminan traduciéndose a varios idiomas. Hoy recala Santander para presentar 'La isla de las últimas voces' (Ediciones B), la historia de una pequeña comunidad que ve alterada su convivencia con la aparición de una misteriosa caja. Lo hará en el salón de actos del Arteneo a partir de las 19.30 horas.

-Vuelve al 'thriller' psicológico tras averiguar quién mató a Bob Ardlan en 'El extraño verano de Tom Harvey'.

-Mis últimos protagonistas fueron

«Personajes como Carmen intentan estar al margen, pero la aparición de una caja procedente del mar les creará problemas»

músicos sofisticados con vidas de ensueño. Un jazzman, un compositor de bandas sonoras... Quería contar vidas más mundanas. 'La isla de las últimas voces' se asemeja más a una novela coral en la que participan pescadores y otros habitantes de San Kilda. Escribir sobre gente parecida a los lectores, anular la sociedad y comprobar hasta dónde puede llegar el ser humano para sobrevivir.

-¿En qué se inspiró para crear esta versión de la isla despoblada de San Kilda?

-Me encanta la ubicación, pero al escribir tuve presente la irlandesa Tory Island. En ella reside una comunidad bohemia de artistas que a veces se ve aislada por las tormentas, un quebradero de cabeza para el gobierno de Irlanda. Me encanta la idea de estar totalmente aislado en un mundo tan conectado, es un alivio ambientar una novela en un lugar como este. Esa sensación hace que nos gusten 'Náufrago' o 'Robison Crusoe'. Todos nos hemos sentido solos y lejos en alguna ocasión.

-¿Qué va a provocar la aparición de una caja negra traída por las olas?

-Personajes como Carmen, una antigua ejecutiva española que ahoralimpia habitaciones en un hotel, van a intentar mantenerse al margen cuando empiecen a llegar rumores del pueblo, pero pronto se van a dar cuenta de que el conflicto es demasiado grande y no lo pueden esquivar. Otro misterio es porqué Carmen dejó su trabajo para acabar en una isla remota. Hay cosas con las que tenemos que lidiar absolutamente solos y quería explorar este sentimiento a través de Carmen y el soldado Dave, dos personas que se ven solas contra la espada y la pared.

-¿Cómo empezó en el mundo de la literatura? ¿Alguna vez se ha planteado escribir otros géneros?

-Mi trabajo como analista y desarrollador de software fue lo que mepermitió viajar, pero empecé autopublicando mis relatos cortos en internet. Los amigos fueron aplaudiéndome cada vez de forma más honesta y tuve la suerte de que una

«He descubierto la ambición de ambientar una novela en mi tierra. Estoy conociendo muchos sitios intrigantes»

editorial se fijase en mí. Me he retado a escribir otros géneros, pero el 'thriller' es el que mejor me permite reflexionar sobre cómo se comportan los humanos.

-Cada viaje le sirve de inspiración para una novela. ¿Piensa hacer las maletas próximamente?

-Estoy trabajando en una novela de cara al año que viene, pero la verdad es que hace tres años que me he vuelto un padrazo. Vivo con mi niñita en Bilbao y esto me ha dado la oportunidad de conocer mejor ciudades como Vitoria y el entorno de Bizkaia. Estoy descubriendo sitios muy intrigantes y la hasta ahora secreta ambición de escribir un 'thriller' ambientado aquí va tomando forma.

-Vendió los derechos de pantalla de 'La´ultima noche en Tremore Beach', su debut literario, a la productora de Amenábar.

-Han pasado tres años de aquello pero el proyecto sigue vivo. Mi trabajo es escribir pero para mí es todo un bonus, una gozada. Todavía no podemos avanzar mucho.

-Sus protagonistas son músicos, como usted. ¿A qué suena 'La isla de las últimas voces'?

- En San Kilda no hay música, si acaso algunas canciones escocesas, una Nochevieja... Yo toco en una banda de versiones pero también me gusta investigar cómo afecta la música que escucho a lo que escribo, y esta última novela la escribí oyendo bandas sonoras. Cogí los discos que solía escuchar pero me di cuenta de que no servían para una isla atrapada en una tormenta. He escuchado mucho a Angelo Badalamenti en 'Arlington Road', 'The Neon Demon', con la música de Cliff Martínez... he escrito la novela en tensión. En una biblioteca pero con la sensación de no estar a salvo.

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