Luces y tinieblas en los años de la Transición

Sala de la exposición 'Poéticas de la democracia'./Museo Reina Sofía
Sala de la exposición 'Poéticas de la democracia'. / Museo Reina Sofía

El Reina Sofía repasa la convulsión artística, social y política que generó la muerte de Franco en un muestra 'bicéfala'

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Las luces y las tinieblas se alternaron en la España que se reinventó tras la muerte de Franco. Un país que cambió de piel en la política, el arte y los usos sociales y morales. Un revulsivo, contestario y esperanzador giro que convulsionó todas las esferas y que se refleja en 'Poéticas de la democracia', la muestra que el Museo Reina Sofía acoge durante casi un año en colaboración con las Cortes Generales y Acción Cultural Española (AC/E).

«Aquí está el contraste entre quienes querían cambiar la vida y el arte y quienes querían normalizar su grisura en el franquismo», apunta Manuel Borja-Vilel, director del Reina Sofía e impulsor de una muestra con más de 250 obras y un aclaratorio subtítulo: 'imágenes y contraimágenes de la Transición'. Para su inauguraron se habían dado cita los reyes junto a los representantes de las más altas instituciones del Estado cuando se cumplen cuatro décadas de la instauración del Constitución.

«Es una exposición discursiva a la que se llega tras un largo periodo de investigación sobre las experiencias artísticas excluidas del discurso institucional de la historia del arte español de los 70», resume Borja-Villel. Con dos hitos, la Bienal de Venecia de 1976 y la rabiosa eclosión contracultural de los 80, pone el acento «en lo participativo, lo reivindicativo y lo colectivo». Revisa un período «en el que junto a la demanda de libertades democráticas surge una nueva estética vinculada a prácticas culturales innovadoras que buscan subvertir en orden franquista y los diseños institucionales que tratan de heredarlo».

Rosario Peiró, comisaria del proyecto junto a Lola Hinojosa, Cristina Cámara y Germán Labrador, habla de una exposición «bicéfala» en la que se confronta las obras grandes figuras de proyección internacional y rotundo compromiso antifranquista –Tàpies, Arroyo, Miró, Equipo Crónica o Saura– con un vigoroso movimiento contracultural que se autoalimentó con la muerte del dictador y que anticipó la movida.

De 'La cabina' a 'Entre tinieblas'

Se repasa así lo más luminoso y lo mas tenebroso de un tiempo que cambió nuestra historia y nuestra esencia, y no solo a través de la plástica. 'La cabina' (1972), la angustiante película de Antonio Mercero, la iconoclasta 'Entre tinieblas' (1983), de Pedro Almodóvar, o la testimonial 'Deprisa, deprisa' (1981) de Carlos Saura explican igual de bien qué ocurría en la Transición. Como los carteles políticos y publicitarios, las fotografías de Colita, Schommer, García Álix o Carlos Pazos cuestionando la familia tradicional, los fanzines o las revistas alternativas.

Son tan elocuentes como la obras expuestas en la Bienal de Venecia de 1976 cuyo Pabellón Central fue el altavoz de la España resistente que condenó a través del arte los últimos coletazos del franquismo. Tras una vidriosa polémica en la que la izquierda se enfangó y que acarreó la clausura el Pabellón de España, la Bienal se volcó con nuestro país en la muestra 'España: vanguardia artística y realidad social' que ocupó su espacio central.

El Reina Sofía recrea aquel pabellón en el que se mostraron obras de Equipo Crónica, Miró, Tàpies, o Eduardo Arroyo que condenaban las últimas ejecuciones del régimen de Franco. Una sala en el que brilla el imponente óleo 'Ronda de noche con porras', obra del recién fallecido Eduardo Arroyo que no se había expuesto desde entonces y que se sitúa frente a 'El abrazo', de Juan Genovés, –que deja temporalmente su casa, el Congreso de los Diputados– o las esculturas de Alfaro, Eusebio Sempere o Manolo Valdés. Arroyo fue el factótum de una muestra organizada por un heterogéneo grupo, la 'comisión de lo 10', impulsada por Carlo Ripa, director de la bienal y que reclutó además a los críticos Tomás Llorens y Valeriano Bozal, al arquitecto Oriol Bohigas y a creadores como Agustín Ibarrola, Alberto Corazón, Rafel Solbes o Manuel García, todos «comprometidos y muy críticos con el franquismo».

Vampirismo

La exposición saca además a la luz «todo lo que estaba en la penumbra» en la Transición. Habla de la juventud, de las mujeres y la segunda ola del feminismo. «Jóvenes y mujeres son quienes mejor encarnan el espíritu rupturista de la contracultura, que también tuvo comportamientos autodestructivos, como la droga», apuna Rosario Peiró. Algo que se plasma «con la metáfora del vampiro», a la se dedica una sección.

«Es una exploración de la contracultura, una genealogía de la vanguardia y del arte popular», resume Borja-Villel. Desentraña una ola contracultural «que se emancipa de las instituciones franquistas, de las corrientes dominantes y que cuestiona el lugar y las funciones de las instituciones y de los dispositivos ideológicos que las sostienen, de la familia a la cárcel, de la escuela al ejército, de la iglesia a la fábrica, y del partido a la psquiatría o la sociedad de consumo».

Una cultura alternativa y cáustica que bullía en las manifestaciones contra la OTAN o por la liberación homosexual que Ocaña encabezaba en La Rambla de Barcelona, y en revistas y fanzines como 'Ajoblanco', 'Vindicación feminista' o 'Euskadi Siuox' que corrían de mano en mano por bares, festivales, ateneos y espacios públicos «transformando las relaciones entre lo privado y lo público».

Más información:

-Qué: Poéticas de la democracia. Imágenes y contraimágenes de la Transición

-Dónde: Museo Reina Sofía. Edificio Nouvel. Ronda de Atocha s/n. www.museoreinasofia.es

-Cuándo: del 5 de diciembre de 2018 al 25 de noviembre de 2019

-Cuánto: entrada general 8 €

 

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