Del lujo al ingenio, así jugaban nuestros abuelos

La Biblioteca Central de Cantabria acoge, hasta finales de junio, una exposición con la que se puede realizar un viaje por la historia de España a través de sus juguetes

Del lujo al ingenio, así jugaban nuestros abuelos
Roberto Ruiz
DM .
DM .Santander

La Biblioteca Central de Cantabria acoge durante este mes, y hasta finales de junio, una singular exposición con la que se puede realizar un viaje por la historia de España a través de juguetes hechos por los más destacados fabricantes del país. La propuesta quiere mostrar a través de estas piezas infantiles los cambios experimentados en la sociedad entre 1870 y 1970.

La muestra está formada por unas 120 piezas de la colección privada Quiroga-Monte y cerca de 2.000 objetos en total que se distribuye en una docena de vitrinas, en las que se pueden ver desde los objetos «más inasequibles y deslumbrantes», como la famosa muñeca Mariquita Pérez, que era «un lujo» -en los años de la posguerra española costaba 100 pesetas, «una locura» para la época- hasta modelos «más modestos», como camiones de madera, trenes de cuerda o muñecas 'peponas', pasando por grandes coches de hojalata o ferrocarriles eléctricos.

Todos ellos revelan cómo jugaban los niños de los siglos XIX y XX, en los que «cambia el mundo» y, también, los materiales y tecnologías que empleaban los fabricantes, que con los artículos lúdicos copiaban «lo que en la sociedad se hace y vive».

La propuesta expositiva, que se podrá visitar hasta el 25 de junio, ha sido presentada este miércoles por la directora general de Cultura del Gobierno de Cantabria, Eva Ranea, acompañada por los promotores de la misma y dueños de esta «maravillosa» colección: el matrimonio ovetense formado por José Antonio Quiroga, comisario de la muestra, y Covadonga Monte, gestora, que han destacado el «ingenio» de los fabricantes españoles de juguetes en un momento de «precariedad» de materias primas y máquinas.

Los coleccionistas, que han exhibido sus piezas en más de 80 exposiciones por toda España, recalan por primera vez en Cantabria con esta cita en la Biblioteca Central, con la que han aprovechado para hacer un guiño a dos efemérides: el 160 aniversario de la llegada del ferrocarril a la región y los 75 años que cumple la actual estación de tren de Santander, con la inclusión de locomotoras y máquinas entre los objetos que se exhiben.

Y, además, la muestra, que forma parte de uno de los patrimonios privados «más completos» sobre el origen del juguete, la muñeca y la cultura infantil en España, también incluye más piezas relacionadas con esta Comunidad Autónoma: el primer transbordador de juguete, que recuerda al inventado por Leonardo Torres Quevedo, y con el que se hace «un pequeño homenaje» a este ingeniero cántabro.

Roberto Ruiz

Junto a la perspectiva histórica que ofrece el juguete como «testigo» de la evolución y los cambios económicos, sociales y políticos, la exposición -que precisamente lleva por lema 'Historia del juguete español. Un siglo de historia (1870-1970'- también supone una «experiencia emocional», por la propia «magia» del juguete, lo que la convierten en una opción idónea para pequeños y mayores.

Los juguetes forman parte de las artes industriales, según ha defendido Quiroga, que ha destacado al respecto que algunos de su colección que se exhibe ahora en la capital cántabra fueron concebidos y diseñados por grandes artistas de la época. En este sentido, ha puesto como ejemplo que traje de luces que exhibe Juanín, hermano de Mariquita Pérez, fue realizado por la misma costurera que se los hacía al torero Manolete, y que podían costar hasta «cinco veces más» que el muñeco en sí.

En la exposición, en la que hay objetos gravados con el impuesto de lujo, también se pueden ver ejemplares de muñecas más pequeñas de lo habitual, de 30 centímetros de altura en vez de 45, que se fabricaban en tamaño más reducido para que los turistas las pudieran transportar en avión.

Además de Mariquita Pérez, se pueden observar ejemplares de Gisela -se que se vendía más en Cataluña- y Cayetana, muñeca esta última que amadrinó la Duquesa de Alba cuando tenía 22 años, y que fueron las tres clases más famosas de la posguerra española, fabricadas con pelo natural y acompañadas de complementos -vestidos, zapatos, etc- hechos por los mejores artesanos del momento, que hacía que fueran «inasequibles». Incluso hay una con una cámara de fotos que funciona de verdad.

El coche tiburón, el más vendido en 1964 gracias a un anuncio de televisión, muñecos articulados 'madelman', teatros y diferentes vehículos forman parte de esta singular exposición, compuesta por piezas originales siendo la más antigua es un conjunto de soldados de plomo con trajes militares que datan de 1870, año en el que comienza este viaje por la historia contemporánea de España.

 

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