«Un mundo sin música no tendría colores, sería en blanco y negro»

Aida Nosrat, con su violín, y Babak Amirmobasher, con su guitarra, a su llegada a Santander. :: javier cotera/
Aida Nosrat, con su violín, y Babak Amirmobasher, con su guitarra, a su llegada a Santander. :: javier cotera

Aida Nosrat y Babak Amirmobasher son Manushan Quartet, una pareja de músicos y compositores atraídos por el jazz y el flamenco que hoy actúa en el Palacio de Festivales

LOLA GALLARDO SANTANDER.

«Un mundo sin música no tendría colores, sería en blanco y negro». Aida Nosrat no encuentra sentido a una vida sin música y por eso tuvo que abandonar Teherán, su ciudad natal. «Toda mi vida estuvo bajo presión y no me dejaban cantar», explica quien escucha música en el tintineo de una taza, en el sonido de una cuchara que revuelve el azúcar o en la propia naturaleza. Apasionada del violín desde los dos años, encontró a su media naranja en Babak Amirmobasher y su guitarra. Juntos crearon Manushan Quartet en Teherán (Irán), en 2006. Hoy viven en París. Son una pareja de músicos y compositores unidos por el jazz americano y europeo, el clásico iraní, ritmos españoles y brasileños, melodías turcas y todo ello aliñado con un toque celta y balcánico. Su voz y su música sonará esta tarde en la Sala Pereda del Palacio de Festivales (20.30 horas).

La música de Manushan Quartet fluye y mezcla distintos estilos. «La base de nuestro trabajo es la música tradicional iraní», explica Amirmobasher, pero con fuertes influencias del flamenco y la música gitana o el jazz. «Nuestra idea es mezclar la tradición de nuestro país con estilos de todo el mundo», añade Nosrat. Pero si tienen que elegir un estilo, se fijan en el jazz: «Lo que más nos interesa del jazz es la libertad que hay en las armonías y en la forma de tocar», añade. «El jazz es un puente entre la música tradicional de Irán y las diferentes músicas de Europa y América, permite improvisar y así logramos tender puentes entre distintos estilo de música», explica Aída Nosrat. Esa es su fuerza.

Su personal estilo musical les permite lanzar un mensaje muy claro, «la música, como el alma de los seres humanos, no tiene fronteras. La música te permite atravesar naciones y crear vínculos entre personas, expresar emociones y distintos puntos de vista», explica. A ella, la música le ha traído la libertad a su vida, le ha permitido viajar y contactar con un público muy heterogéneo de distintas naciones. Y es que la música une estilos y pueblos. «Es cierto, asiente Nosrat. La música, al contrario que las palabras, viaja directa del corazón del músico al corazón del público. Sin embargo, las palabras confunden y llevan a equívocos». Así ha sido siempre desde su primer álbum, titulado 'Beyond the visión' (2009), lanzado en Europa por The Label Dreyer Gaido y que llevó a la banda a actuar en el Morgenland Festival, en Alemania, dos años después.

'Swing me to your song', su segundo álbum, fue grabado entre Irán y Francia en 2013 y, tan solo un año después, se presentó en Estados Unidos. Trabajan en un nuevo álbum, pero creen que todavía es pronto para avanzar cómo será. «Prefiero mantener el secreto», indica Amirmobasher, quien solo explica que volverá a mezclar la poesía iraní, el flamenco y la música gitana.

Atraídos por el flamenco y la música gitana, explican que es muy especial para ellos. «El flamenco es muy parecido a la música tradicional iraní con sus siete toques musicales. También la forma de cantar es parecida, quizás por la influencia árabe del flamenco», aclara. Y respecto a la música gitana, sus raíces están en personas nómadas que viajan por el mundo y tiene influencias de los países por los que pasan. Esa mezcla es la que atrae a estos dos músicos y compositores: una música sin fronteras, en libertad. «Este es el espíritu de nuestra música», añaden.

Ella eligió el violín, él la guitarra. ¿Pero por qué? No saben responder y es que reconocen que más bien fue el instrumento el que los eligió a ellos. Aida Nosrat responde con simpatía que es como preguntar a dos amantes por qué se quieren. «No hay explicación, se quieren sin más». Ellos, además de formar la banda juntos, también son matrimonio desde hace quince años, algo que reconocen que a veces es «difícil» porque supone compartir vida privada y profesional y en ocasiones necesitan sus momentos de soledad.

La música es su vida. «Moriría sin ella». Los dos miran la vida a través de la música, de los sonidos de los objetos sencillos o de la propia naturaleza. «Un mundo sin música no tendría colores, sería en blanco y negro», explica Nosrat, para quien sin los sonidos y la música nada tendría sentido en sus vidas.

Aida Nosrat (Teherán, 1983), demostró su talento musical con solo dos años. Gracias al apoyo de sus padres comenzó su carrera musical y con quince años se decantó por el violín como instrumento profesional. Entró en la Orquesta Sinfónica de Teherán hasta 2006, año en que creó Manushan con su marido. Babak Amirmobasher (Teherán, 1972) empezó a tocar la guitarra clásica con 16 años de forma autodidacta y, más adelante, estudió con el maestro Shahin Alvi, quien le descubrió el flamenco. Babak, Aida y Shahin crearon la banda de música 'Ea' (nombre de la diosa de la música en la era islámica de Persia). Después llegó Manushan, que hoy interpreta su música en Santander.

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