"Debería haber un poco de revolución"

Hendrik Röver. líder de Los Deltonos/
Hendrik Röver. líder de Los Deltonos

Los Deltonos ofrecerán esta noche, en Escenario Santander, temas de siempre y canciones de su nuevo disco 'Salud' que se publicará en el mes de febrero

PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Hendrik Röver cubre todos los frentes. Es un músico polifacético que ejerce como compositor, intérprete, líder de grupo, productor y cantante en solitario con banda de acompañamiento. «No es un oxímoron aunque lo parezca», matiza.

Desde su considerable altura mira el panorama musical con seguridad. La que le da un público fiel que responde con cada nuevo trabajo de su grupo más longevo: Los Deltonos.

Este sábado son fieles a su cita navideña, a partir de las 22.00 horas, en Escenario Santander. Presentarán temas de Salud, su próximo disco. Un trabajo ya grabado, a falta de algunos pequeños arreglos de viento, que verá la luz en el mes de febrero.

Mismos componentes (Fernando Macaya, Pablo Z e Iñaki García) que han trabajado sobre 18 temas de los que han seleccionado 12 y que toman su mejor dimensión en directo porque «ese es el verdadero sonido Deltonos» sentencia. «Tengo la suerte dice Röver de saber que cualquier cosa que saquemos nunca caerá al vacío» señala. Una fidelidad «que nunca podré agradecer lo suficiente».

28 años de música

Su público no está solo en Cantabria. Son décadas de carretera y salas de toda España. Desde 1986 con el primer disco que sacaron Los Deltonos. Madrid, Barcelona o Galicia, son lugares donde el músico, afincado en Muriedas, se siente «como en casa».

Cuando juega como local, el campo habitual para el grupo es Santander o bien «el oasis del rock que son Los Picos», en Liérganes. Otra cosa es su faceta de cantautor. «Puedes colocarte en cualquier rincón y tocar sin amplificación incluso». Eso lo hace todo mucho más fácil y multiplica las posibilidades y los espacios donde tocar. Aún así, Röver cree que «más que locales deben surgir personas emprendedoras con ganas de jugársela».

La base para mantenerse en un mercado musical en declive es, para el alemán «hacer lo que quieras hacer». Afirma que lleva suficientes años en este negocio para saber que nunca es posible «contentar a todos» por lo que resulta fundamental «empezar por contentarte a ti mismo». De esa manera «es más fácil transmitir con autenticidad».

Se alimenta de la música americana como género, aquello que le gusta, le inspira letras y paisajes y constituye «la forma en que me salen las canciones». Unas raíces alejadas de los sonidos masivos pero que «·sí que llegan al público». En la evolución observa que «la gente escucha las letras más de lo que parece». Esa atención genera «una conexión» y en su caso concreto, la defensa de que el rock «es posible en castellano» porque «la empatía con el oyente es imposible de otra manera». En esa concepción, escucha música en inglés y la adapta al castellano, sin perder el toque de folk, rock, country blues o hillbilly que caracterizan ese estilo.

Vivir de la música

¿Es posible vivir de la música en Cantabria? Röver afirma que «es difícil pero se puede conseguir» haciendo el esfuerzo de «coger todo lo que surja sin perder la identidad propia».

Como productor acaba de finalizar el último trabajo de Soul Jacket y está terminando el segundo de Pilgrim Rose u Óscar Avendaño. Grupos de fuera que graban sus discos en Guitar Town y se dejan guiar por su criterio. La «experiencia y el gusto» son fundamentales porque en la música «no puedes tirar de manual» afirma. «Escuchas una canción, un giro, un arreglo y ahí surge lo que buscas». Lejos de fórmulas cerradas «la música tiene mucho de instinto» concluye.

Quien se vio envuelto en la polémica al ser considerado intelectualmente violento» (así definió un juez al grupo en 1993 debido a una polémica con su productora), cree que la llamada 'Ley Mordaza' es una muestra de que «todo está demasiado orientado a la derecha hoy en día». Röver opina que «debería haber un poco de revolución» y que el «ensayo general de esa revolución será en mayo».

Ante la pregunta de a quién enviaría 'A comer a casa', lo tiene claro: «No hay espacio suficiente para todos los nombres».