"La pasión es lo mínimo exigible cuando te subes a un escenario"

David González, Gorka Urbizu y Galder Izagirre forman Berri Txarrak/
David González, Gorka Urbizu y Galder Izagirre forman Berri Txarrak

El grupo navarro Berri Txarrak celebra sus veinte años de trayectoria con un triple disco, grabado con tres productores y una gira internacional que les trae a Cantabria

PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

El grupo navarro Berri Txarrak, formado por Gorka Urbizu (guitarras y voz), David González (bajo) y Galder Izagirre (batería), celebra su vigésimo aniversario y lo hace con una carambola musical. Un triple disco grabado con su propio sello y tres productores distintos -Ross Robinson, Ricky Falkner y Bill Stevenson-. Los navarros han dedicado un año de trabajo a componer y dar forma a 'Denbora da poligrafo bakarra' ('El tiempo es el único polígrafo'). 20 años. 20 canciones.

Berri Txarrak significa malas noticias, pero no es su caso. Acaban de regresar de una gira por México, Estados Unidos y Europa, cosechando éxito de público y crítica. Trabajan por darle visibilidad a su lengua. Componen desde la incomodidad. Se niegan a entender el rock si no va asociado a la pasión y acumulan carteles de sold out. Este viernes, actúan en Santander (Escenario Santander, a partir de las 23.00 horas, con los Porco Bravo como teloneros, a las 22.00 horas).

- ¿Cuál es el balance de estos 20 años?

- Ha sido y es un viaje alucinante. Aún somos capaces de crear, hemos tocado en todo el mundo, hemos grabado 8 discos, hemos trabajado con productores y músicos muy importantes en nuestra educación y en la historia misma del rock.

- ¿Y el disco que los resume?

- Podemos decir que este disco es un autorregalo creativo. Hemos hecho canciones nuevas para que no sea una mirada atrás o un directo recopilatorio, que es lo típico.

- Han girado por todo el mundo cantando en euskera. ¿Cómo se transmite el mensaje?

- Las pruebas están ahí. Cantando en euskera hemos llegado adonde estamos. La música tiene el poder de emocionar y la lengua no es crucial. El hecho cultural sí es importante.

- ¿En qué sentido?

- Cantamos en una lengua minoritaria. Todo lo que ayude a normalizar la situación es importante. A veces se tiende a menospreciar o ver estas lenguas como algo menor o se quiere vincular con el folklore como si fuera algo arcaico. Nosotros demostramos que la música es un vehículo de comunicación.

- ¿Consideran que han contribuido a lograrlo?

- Nos sentimos un poco polizones en medio de las grandes lenguas que nos rodean. Casi todo es en inglés. Todo el que se cuele ahí con lenguas menores ya ha conseguido un logro. Esa pluraridad es importante. Ojalá hubiera más. Se trata de dar la vuelta a los estigmas que muchos quieren poner a las lenguas minoritarias.

-¿Hay diferente percepción según el destino?

- Más que hablar de países o culturas, la diferencia está en el público en sí o en el recinto como tal. No es lo mismo tocar en el Resurrection Fest que en el Kursaal. Se disfruta de formas distintas. Nos gustan las buenas canciones y en eso es en lo que creemos a tope. Los estilos son algo secundario.

-¿Alguna plaza señalada?

- Somos un grupo que movemos mucha gente en País Vasco; más que conciertos, es casi un acontecimiento social. Hay otros lugares donde te tienes que batir el cobre y pelear por un público que no te conoce tanto. Vas viendo los resultados según avanzas. Acabamos de tocar dos noches en Bilbao en una sala para dos mil personas con todo vendido. Aprendes a coger el truco a todo y a disfrutarlo. Me gustan los conciertos en sala más que los festivales, pero, cuando consigues que 6.000 personas canten contigo, te emociona.

Estado de alerta

- ¿Eso implica un estado de alerta permanente?

- Siempre he dicho que al rock no le sienta bien la comodidad. Si crees que lo sabes todo, se acaba el artista. Tenemos un disco que se llama 'Ikasten' (aprendiendo) y a todos los podríamos llamar así. La música tiene la magia de que siempre es algo nuevo.

-¿Esa magia afecta al día a día?

- El set-list se hace cada noche, no se repite. Depende de ese día, de esa semana. Por ejemplo, ha muerto Galeano, tenemos una canción basada en una narración suya, pues la recuperaremos. Nos basamos en el instinto.

- Han trabajado con tres productores, ¿cómo se organiza ese proceso creativo?

- Cada grabación ha sido diferente, pero ha sido muy fluido. A veces se juntan los astros, pillas una buena ola y todo va bien. Ha habido buen ambiente y hemos aprendido mucho. Confiamos en ellos porque son buenos músicos.

- Pero habrán sido métodos distintos.

- Una de las intenciones era justamente recalcar la diferencia entre uno y otro. Es un trabajo completo que tiene grandes diferencias en sí mismo. Una de ellas es el sonido o el planteamiento de grabación. Son veinte canciones repartidas en 7-7-6.

- Y, ¿cómo fue en la práctica?

- Compusimos el primero, grabamos en marzo en Los Ángeles con Robinson. Después, el segundo con Falkner, en julio, en Madrid; y el tercero, con Stevenson, en agosto, de nuevo en Estados Unidos, en Colorado. Eso fue, en cuanto a agenda, lo más complicado. La idea arrancó a finales de 2013 con el fin de gira de 'Haria' (2011). Decidimos cuál queríamos que fuera nuestro mensaje y nos pusimos a trabajar en ello. Lo hemos sacado con nuestro propio sello. Ha sido un gran trabajo, pero a toro pasado resulta todo muy fluido.

Algo más que acordes

- ¿Les influye la realidad social en cada tema?

- El artista nunca está de vacaciones del todo ni trabajando del todo, decía Robe Iniesta. El artista siempre ha sido observador. No es solo entretenimiento. Tienes que intentar encontrar la respuesta a la época en la que vives. Que haya algo más que cuatro acordes bonitos. No estamos siempre haciendo canciones, pero vas recopilando ideas hasta que te pones a grabar. Así ganan en empaque. Está bien concentrar la composición en un tiempo establecido.

- ¿Es posible encontrar temas positivos hoy en día?

- A veces se nos ha tachado de grupo triste o de que hay mucha rabia en las canciones. No somos la alegría de la casa, pero la música también sirve para expresar preocupaciones. Hay un escalón que te aleja de estar sosegado y es el que te lleva a componer. No estás en paz contigo mismo y tienes algo que decir. Entonces conviene coger la guitarra.

-¿Se han encontrado con problemas de censura, como ocurrió con Soziedad Alkoholika ?

- Sí, tuvimos. Y acaba siendo una lotería. Hubo una época más oscura. Hace 10 o 12 años, cuando casi a todo grupo vasco que trataba de destacar se le cortaba la cabeza. Parecía que se había apaciguado, pero no. Como suele decirse: al árbol que da los frutos es al que tiran piedras. No quiero ese tipo de publicidad, sino que nos conozcan.

- En esta etapa tan larga, ¿perciben cambios en ustedes mismos?

Sí que pasas por todo tipo de situaciones, pero la historia de Berri Txarrak tiene muchas más cosas positivas que momentos malos. Somos un grupo trabajador. Siempre hemos creído en sembrar: si hoy hay 10, tratar de que a la siguiente haya 40 y así, poco a poco. Hoy en día no está muy en boga la constancia.

- ¿Dónde reside el éxito?

El tratamiento que se la da en los medios acaba balanceándose. Es un éxito repentino. Tú vales, tú te quedas, tú te vas. El generar me gusta vale más que dar conciertos. Pero el rock es montarse en una furgoneta y tocar. A veces se nos olvida a pesar de ser muy obvio. Lo demás es periférico.

- Pero las Nuevas Tecnologías tienen ventajas.

El consumo ha cambiado mucho desde hace 20 años. Hay una sobreinformación que hace que casi sea imposible estar atento a todo lo que sale y se ve. De escuchar ya ni hablamos. Pero también Internet ha facilitado mucho las cosas. Las redes sociales de esos mismos me gusta han horizontalizado la situación. Ya no dependes tanto de los medios. Tienes un montón de vías para llegar a la gente.

- ¿Y qué se exigen a sí mismos?

La pasión es el mínimo exigible cuando te subes a un escenario. Vamos a ponerlo todo.