Raffaella Carrá: «Nadie puede ser amado por todo el mundo»

Raffaella Carrá./EFE
Raffaella Carrá. / EFE

A sus 75 años, la diva italiana sigue indomable y saca nuevo disco con canciones navideñas en el que incluye dos temas en castellano

DARIO MENORRoma

Prepárense para bailar esta Navidad. Raffaella Carrá saca por primer vez un disco con canciones navideñas en el que incluye dos temas en castellano: 'Feliz Navidad' y 'La Marimorena', un tema del que la artista italiana está especialmente orgullosa y que ha grabado con músicos de nuestro país. «Es una rumba fantástica que cuando la escucharon por primera vez en la discográfica en Italia no entendían nada», cuenta entre risas antes de ponerse a cantar: «Ande, ande, ande, la marimorena...».

A sus 75 años, Carrá sigue siendo una diva atrevida y en plena forma, aunque elige bien los trabajos en que se mete. «Me gusta ir un paso por delante y arriesgar. Pero me llaman la señora del 'no' porque sólo hago los proyectos que me iluminan y cuando mi intuición me dice que me voy a divertir. No quiero ser una empleada de la televisión ni de la música. En la vida tengo otras muchas cosas que hacer: la familia, mis propios negocios, los viajes...».

PREGUNTA: El pasado 13 de octubre recibió la Medalla al Mérito Civil concedida por el rey Felipe. También Juan Carlos I le entregó un premio. ¿Pero qué le da usted a los españoles?

RESPUESTA: Me resulta difícil explicar a los italianos lo que hay entre los españoles y la señora Carrá. Es algo mágico. Fue como un flechazo de simpatía, admiración, respeto y diversión. A mí me encanta el sentido de la vida y la ligereza inteligente de los españoles. Cuando nos encontramos fue como si encajaran las dos piezas de un enchufe. Siempre me sorprendió que después de las cuatro horas de televisión que hice en 1976, luego tardé en volver a España pero la gente se acordaba de mí. Siempre quedó un recuerdo fresco, como una planta que alguien riega sin saberlo. Fue importante el destino, que da la pauta en nuestro camino siempre. Yo venía de un país libre y democrático y me encontré con una nación en transición y encajé con esas ganas de libertad, iluminación y alegría.

P: Para muchos, usted fue una bocanada de aire fresco y de diversión. Nos puso una sonrisa a muchos españoles.

R: Qué cumplido más bonito el de la sonrisa, muchas gracias. Es lo que más me gusta de los españoles, sentir que mi energía y mi música traspasa la pantalla y el escenario. Cuando alguien está un poco triste o tiene un mal día, pone mi música, se pone a bailar y respira.

P: ¿Y cómo explica que se haya convertido en un símbolo para la comunidad LGTB?

R: Yo misma le pregunto a los amigos gais por qué tengo esa simpatía y admiración tan profunda. La respuesta es siempre la misma: por el sentido de respeto y de libertad en la vida. En italiano se dice que cuando tu libertad no molesta a la de los demás, entonces es el momento más alto de la vida. Parece sólo una palabra, pero miles de abuelos murieron por la libertad. Se une esa idea a la alegría, a las canciones divertidas, alguna vez con doble sentido, a los trajes estupendos... Siempre me he propuesto de forma absolutamente desnuda. No porque formara parte del destape, sino por proponerme como soy, sin estructuras artificiales aunque siempre arriesgando. Hay que mostrarse como eres, ser libre, y luego te pueden aceptar o criticar. Nadie puede ser amado por todo el mundo, eso sería muy peligroso.

P: ¿Echa de menos en la sociedad española la energía y creatividad artística de los años de la Transición?

R: La sociedad ha cambiado mucho y hoy hay libertad por todos lados. A mí me llaman la atención los adolescentes, porque se pasan demasiado tiempo con la mirada baja, como dice Aldo Cazzullo, un escritor que me gusta mucho. Están pegados a la pantalla del móvil y la tableta y tienen menos relación cara a cara con sus amigos. Es un fenómeno que se da en todo el mundo y me parece una lástima. No son todos, pero muchos chicos viven así hoy. Cada uno va por su lado y falta unidad entre la gente. Esperemos que no se llegue a un punto en el que se muevan como robots. Pero también hay jóvenes que no están con la mirada baja. En 'Operación Triunfo' he visto a chicos que se matan en la sala de ensayos entre bailes y cantos. Cuando los chicos tienen una pasión adentro, ya sea por la música, el deporte o por algo, se ilumina el futuro. El camino es duro, pero salen personalidades muy fuertes.

P: Decía usted en una entrevista en el 'Corriere della Sera' que en Italia era como el soldado desconocido, porque los reconocimientos se los daban en España pero no en su país.

R: Fue un chiste, pero cuando digo algo divertido se lo toman muy en serio. El periodista me preguntó tres veces que cómo podía ser que Italia no me hubiera premiado nunca y le dije de broma que para las instituciones de mi país era como el soldado desconocido, por el monumento que hay en plaza Venecia, en Roma. Pero no pasa nada, a mí me basta con el cariño de la gente de mi país.

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