Miles de personas invaden un pueblo de Cuenca en una fiesta clandestina

Miles de personas invaden un pueblo de Cuenca en una fiesta clandestina

Cerca de 4.000 personas asisten en Villar del Saz de Navalón a una fiesta «rave» de música electrónica

J.V. MUÑOZ-LACUNAToledo

La pequeña pedanía de Villar del Saz de Navalón, dependiente del Ayuntamiento de Fuentenava de Jábaga, apenas cuenta con 20 vecinos empadronados. Sin embargo, y sin que nadie lo esperara, desde la pasada semana su población ha superado las 4.000 personas por una fiesta «rave» con conciertos de música electrónica.

La fiesta no cuenta con autorización municipal y se ha convocado a los participantes –se desconoce quién la ha organizado- a través de las redes sociales. Poco a poco han ido llegando vehículos y jóvenes de varias nacionalidades a una parcela privada situada a las afueras de esta pedanía que ha quedado invadida ante el temor de los vecinos.

En un principio, el alcalde de Fuentenava de Jábaga , José Luis Chamón, temía por el riesgo de incendio forestal ante tal aglomeración de gente. Lo primero que hizo fue avisar a la Guardia Civil, que confirmó que nadie en la fiesta se responsabilizaba de su organización. El alcalde cree que finalmente nadie será sancionado «porque han cuidado el entorno y no ha habido desperfectos ni incidentes».

 

El viento como aliado

 

La fiesta «rave» cuenta con potentes equipos de música que no han causado problemas de ruido a los vecinos. Y es que la parcela elegida para los conciertos está a las afueras de Villar del Saz de Navalón y, además, el viento ha soplado en dirección contraria a la pedanía. «En esta zona los pueblos estamos despoblados pero la ratio de despoblación la hemos superado estos días», bromea el alcalde, que confía en que los jóvenes vayan marchándose poco a poco en los próximos días.

A esta fiesta «rave» también se han sumado vecinos de la comarca, que se han sorprendido del alto nivel de civismo de los desconocidos organizadores del evento y de los inesperados visitantes pues alrededor del escenario se han instalado generadores de electricidad, suministradores de agua y equipos de saneamiento. Además, en las barras se sirven bebidas en vasos de plástico que se cobran a 50 céntimos, dinero que retorna al cliente cuando éste devuelve el vaso en lugar de arrojarlo a cualquier parte.

 

 

 

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