El París de Gloria Torner llega a Torrelavega

Uno de los cuadros de Gloria Torner que se expone en la galería Espacio Garcilaso./E. G.
Uno de los cuadros de Gloria Torner que se expone en la galería Espacio Garcilaso. / E. G.

La galería Espacio Garcilaso expone una reflexión de la artista sobre intelectuales y artistas que marcaron su carrera pictórica

LOLA GALLARDO SANTANDER.

La pintora Gloria Torner (Arija, Burgos, 1934) reconoce que después de sus viajes a París nunca volvió a ser la misma. La galería de arte de Torrelavega Espacio Garcilaso inaugura hoy 'El viaje. Siempre nos quedará París', una muestra donde la pintora cántabra reflexiona sobre la importancia del viaje y del territorio en la memoria. El recorrido por la muestra invita al espectador a conocer a aquellos artistas e intelectuales que marcaron para siempre su carrera. Desde Gerardo Diego hasta Rafael Alberti, pasando por Gloria Fuertes, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Maruja Mallo, José Hierro, entre otros. Y es que los viajes a Francia y Alemania de la pintora marcaron un antes y un después en su trayectoria artística.

La galería Espacio Garcilaso acoge hasta el 10 de diciembre en Torrelavega una selección de sus obras en las que plasma todas aquellas vivencias en Francia, junto a alguna de sus últimas creaciones plásticas. París fue siempre una fuente de inspiración para Gloria Torner. Allí, de la mano del torrelaveguense Eduardo Pisano, conoció a grandes artistas con quienes compartió tertulias montparnasianas. Pisano, a su vez, había sido introducido en estas tertulias por el canario y gran surrealista Óscar Domínguez.

LA MUESTRA

Inauguración
'El viaje. Siempre nos quedará París', de Gloria Torner, se inaugura hoy a las 19.30 horas.
La muestra
Hasta el 10 de diciembre, la pintora presenta una selección de sus obras en las que plasma sus vivencias y sus últimas creaciones plásticas.

Gloria Torner, además de por la calidad de su trabajo, por su trayectoria humana, es una de las artistas claves en la historia pictórica de Cantabria de finales del siglo XX y comienzos del XXI. En su vida y en sus viajes estuvo siempre arropada por poetas y críticos de arte de primera línea, desde Gerardo Diego o Jorge Guillén hasta Pepe Hierro, Gloria Fuertes o el concertista de guitarra Regino Sáinz de la Maza.

Desde que en 1958 comenzara su trayectoria en el mundo del arte, Torner es una de la pintoras con mayor proyección nacional e internacional que ha dado el arte cántabro. La pasión por el mar y la delicadeza cromática se han traducido en un lenguaje personal e intransferible. José Hierro, en 1975, describía así su trabajo: «En el fondo, lo que ocurre es que Gloria Torner es una pintora fauve sobre cuyos cuadros ha caído la niebla, los colores han perdido su condición salvaje al sumergirse en la atmósfera plateada, como de anís y agua, y toda su tarea consiste en convertir la realidad en recuerdo, en melancolía».

En los últimos tiempos Torner ha recibido numerosas distinciones. El premio de la Plataforma de Empresas Culturales de Cantabria (Pecca) reconoció a esta inquieta octogenaria adolescente que continúa su singular indagación. Este año ha recibido el premio Arrabalera de Honor que concede la Asociación de Vecinos del Río de la Pila.

Pinta a menudo figuras griegas con un tono gris «similar al de la bahía de Santander en esos días de niebla» y reconoce que «ser pintora es un viciuco secreto».

Torner otorga una importancia magistral a la cultura porque es lo que queda de una sociedad con el paso de los años.

Si el mar motiva sus primeras obras en colores atemperados de construcción postcubistas, las veladuras, posteriormente, logran estas atmósferas donde instala sus protagonistas fósiles, barcos y pocas veces figuras frágiles que en alguna ocasión se agrandan mandando en el espacio.

En ventanas al infinito, espacios para el pensamiento, las texturas acaparan fondo y forma, evolucionan en una metamorfosis del paisaje, que abandona la figuración inicial, cosmobahías donde los elementos: pájaro, fósil, flecha, roca o pez: configuran un universo simbólico, paisaje de mar personal que tiende a lo conceptual.

Entregada en la actualidad a los grandes formatos sobre nuevos soportes y en un color en absoluto contaminado, está muy conectada desde los principios con la música y la literatura. Su riqueza creativa siempre va acompañada de «un sutil inconformismo, de una levedad de insatisfacción y de una fragilidad extraña que provoca empatía». Con su entusiasta efervescencia desborda la pintura hasta confundirse con la naturaleza. Gloria Torner es una artista «sensorial y transparente, sutil y caudalosa».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos