Steve Carell, de cómico amable a sociópata escalofriante

Steve Carell, en 'Foxcatcher'. /
Steve Carell, en 'Foxcatcher'.

El candidato del Oscar ha abandonado con brillantez su registro habitual para meterse en la piel de un multimillonario excéntrico

ANTONIO PANIAGUAMadrid

Parece que a la Academia de Hollywood le encanta que un actor cómico se ponga en la piel de un personaje dramático, y si este personaje es un sociópata como el que interpreta Steve Carell en 'Foxcatcher', mucho mejor. Y si este sociópata es la recreación de un personaje real, un multimillonario que protagonizó un oscuro asunto en los años ochenta, miel sobre hojuelas. Porque a los premios de Hollywood no les va la comedia y para que un actor cómico sea candidato a un Oscar es imprescindible que abandone su registro habitual y se zambulla en el proceloso mar de la tragedia.

Este es el caso de Steve Carell, nacido en Massachusetts hace cincuenta y dos años, de ascendencia alemana e italiana, un reconocido y polifacético cómico que debe su fama al personaje de Michael Scott, el jefe de la serie 'The Office', por la que ganó un Globo de Oro y el Premio de la Asociación de Críticos de televisión en 2006. La producción terminó en la mitad de la cuarta temporada, debido a la negativa de los actores a cruzar la línea de piquetes de la huelga que protagonizaron los guionistas en 2007. Carell, miembro de la asociación de escritores, es el autor de dos episodios de la serie, un trabajo con el que obtuvo también el aplauso del Gremio de Escritores.

En 'Foxcatcher', Carell da vida a John du Pont, un excéntrico multimillonario obsesionado por la lucha grecorromana que, en los años ochenta, contrató a dos famosos hermanos medallistas para formar con ellos un equipo que compitiera en los Juegos de Seúl, y a los que entrenó él mismo en su finca; una relación que tuvo trágicas e inesperadas consecuencias. Carell ha sabido crear un personaje inquietante, cruel, triste, casi autista, un hombre que lo tiene todo y que está obsesionado por conseguir la aprobación de una madre implacable. Un personaje que, sin duda, va a encumbrar a Carell a lo más alto del palmarés interpretativo, gane o no la estatuilla.

Steve Carell ha intervenido en películas tan exitosas como 'Virgen a los cuarenta', 'Pequeña miss Sunshine', 'Superagente 86' o 'Sigo como Dios', en las que ha dejado patente su gran vena humorística. A diferencia de cómicos al estilo de Jim Carrey o Robin Williams, Carell huye de los excesos gestuales y gusta de presentar un rostro impertérrito y un físico corriente, capaces de provocar la carcajada con un simple levantamiento de ceja.