«Revitalizar el patrimonio es clave, pero sin convertirlo en un parque de atracciones»

Gonzalo Arroita es profesor de la cátedra Unesco. /Blanca Castillo
Gonzalo Arroita es profesor de la cátedra Unesco. / Blanca Castillo

Gonzalo Arroita, experto en Patrimonio de la Unesco, organiza para el Aula de Patrimonio de la UC un ciclo de conferencias que continúa hoy con su ponencia sobre el modelo de divulgación 'Abierto por obras'

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Fue el ideólogo del lema 'Abierto por obras', hace ya 20 años. Le encargaron diseñar la rehabilitación de la catedral de Santa María, en Vitoria, y aprovechó para explicársela a sus vecinos. «Teníamos que aprovechar la oportunidad de la recuperación del patrimonio para divulgarlo, para ponerlo en valor. Ahora ese mismo modelo se aplica en más de 100 proyectos en todo el mundo», recuerda Gonzalo Arroita (Bilbao, 1961), letrado urbanista, profesor de la cátedra Unesco y consultor de Naciones Unidas en Patrimonio cultural, desarrollo urbano y turismo. «Hay que lograr que la inversión en patrimonio no sea a fondo perdido, sino que revierta en un beneficio a las ciudades en favor de la sociedad», defiende. Por eso coordina junto a Isabel Cofiño el ciclo 'La vocación social del patrimonio cultural', que ha acogido el Aula de Patrimonio de la Universidad de Cantabria desde el 2 de octubre, y que continúa hoy con su ponencia sobre el modelo 'Abierto por obras'. Será en la sala Fray Antonio de Guevara del Paraninfo (calle Sevilla), a partir de las 19.00 horas.

-Abrió la catedral al público, literalmente, para mostrar las obras de rehabilitación.

-La clave ha sido cambiar el pensamiento. Antes el patrimonio era un enfermo crónico al que tenían que atender con cuidados paliativos y ahora lo que se está viendo es que hay que verlo como un recurso activo al servicio de la sociedad.

-Esos cuidados paliativos lo único que hacían era alargar la enfermedad, supongo.

-Claro. Y en lugar de ayudar al monumento se empeoraban las cosas. No puedes operar aun enfermo del corazón sin conocer su historia médica. Lo primero es conocer cuáles son los males del paciente para luego decidir cuáles son los mejores remedios. Y todo ello se puede aprovechar a nivel formativo, divulgativo.

-Así nace 'Abierto por obras'.

-Porque se podía aprovechar para la formación. Podía explicarse el proceso constructivo del monumento al tiempo que se explicaba el trabajo de rehabilitación. Y al hilo de todo eso podía contextualizarse con la historia de la ciudad, con más conocimiento sobre patrimonio, etc. Los chavales de colegios e institutos, y los universitarios realizan visitas guiadas. Eso, ya he dicho, genera conocimiento, cultura, y también algo que es muy importante, orgullo social por el patrimonio.

-Y así termina también por ser un atractivo turístico.

-Hasta el punto de que genera un impacto económico y social muy importante. En el caso del proyecto de la catedral de Vitoria está estudiado que por cada euro invertido se generaron 4 euros para el Producto Interior Bruto de la comunidad.

-Y Cantabria, ¿lo está haciendo bien a este respecto?

-Lo que tiene Cantabria es un potencial muy alto. Conjuga patrimonio con naturaleza y con gastronomía como lo hacen muy pocos en Europa. Me parece que el reto de esta región es saber promocionar pero sin modificar. Hay que revitalizar el patrimonio pero con cuidado de no convertirlo en un parque de atracciones.

-Sin masificar, dice.

-Exacto. El turismo tiene que ser una consecuencia de la recuperación de estos espacios y monumentos para los ciudadanos, no un fin en sí mismo. Cantabria lo ha hecho muy bien con el modo en que ha devuelto la vida a algunas zonas rurales.

-Para atajar la despoblación.

-El proyecto del valle del Nansa que ha diseñado José María Ballester, y que ahora me consta que está acometiendo en otra zona de Valderredible, se está extrapolando también a otros casos similares en otras zonas de Europa e incluso del mundo.

-Aquí, muchos expertos en esta materia lamentan que no se promocionen ciertos valores como Altamira. Critican dejadez por parte de las instituciones implicadas.

-Yo soy 'bilbasor' (risas). Soy de Bilbao y vengo a Cantabria porque me gusta con locura. Por eso lo veo más como un consumidor. Yo cambiaría pocas cosas; pero lo que hay que tener en cuenta aquí, ya lo he dicho, es el objetivo que persigues, en que el turismo sea una consecuencia, no un fin.

-La crisis ha lastrado el desarrollo de programas de conservación. ¿Quizá ahora se empieza a ver la luz al final del túnel?

-La crisis condiciona que hay menos obra pública y por ello menos dinero destinado a patrimonio. Es lo que ocurre con la Ley de Patrimonio Cultural, que obliga a destinar un 1% de esa obra pública a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Cultural Español. Sin embargo lo que se está viendo ahora es que hay que diseñar bien las inversiones para que tengan un retorno a la sociedad.