El médico de Trancas y Barrancas

Trancas y Barrancas, las hormigas de 'El Hormiguero'. /
Trancas y Barrancas, las hormigas de 'El Hormiguero'.

Nacieron como un calcetín con ojos y se las olvidaron en un taxi de Londres. Cumplen 10 años y su cuidador cuenta sus secretos. "Se cosen cada 2 semanas"

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Un calcetín con dos botones cosidos como si fueran ojos. Con eso en la mano apareció un día Pablo Motos en el despacho de Jorge Salvador, actual productor de 'El Hormiguero' (Antena 3, lunes a jueves a partir de las 21.45 horas). «¿Qué es eso? ¡Qué horror!», le contestó este, a lo que el presentador respondió: «Van a funcionar bien, necesitamos una especie de marioneta que formule las preguntas que no puedo hacer yo». La discusión que vino a continuación fue «fuerte», en palabras de ambos, pero tuvo como resultado lo que serían luego Trancas y Barrancas, las hormigas más famosas de la televisión. La semana pasada cumplieron diez años en pantalla y siguen gozando de buena salud, porque el arranque de la décima temporada congregó a 3.326.000 espectadores y un 20,5% de 'share', su récord histórico.

Pero antes del triunfo y una vez superada la época del calcetín, el diseño original de las hormigas corrió a cargo de una empresa de Barcelona. Todo iba bien hasta que el programa pidió un par de repuesto a los dos años por el excesivo desgaste al que eran sometidas las originales, y sus creadores no fueron capaces de recrear a Trancas y Barrancas. Salvador y los suyos buscaron entonces un nuevo artesano en la Ciudad Condal y dieron con otro que tampoco pudo reproducirlas a la perfección, hasta que se toparon con Miguel Montoya, el marionetista de 'The Root Puppets', un taller con sede en Madrid.

«A ellos no les salió el color, ni la misma forma, ni siquiera usaron el mismo material. Pero el problema es que no hicieron patrones y por eso no pudieron reproducirlas. Nosotros empezamos poquito a poco sacando estos patrones y ahora las hacemos talladas porque es mucho más cómodo y más rápido. Lo difícil es conseguir la expresión de amargura que tiene Trancas y la sonriente de Barrancas», explica Montoya a este periódico.

Gracias a sus cuidados y mimos, siguen siendo las mismas hormigas desde hace ocho años (las originales hubo que desecharlas), aunque existen dos parejas suplentes con las que van rotando en el plató cuando hay que coserlas, teñirlas o pegarles un ojo, lo que sucede una vez cada dos semanas más o menos.

Esta previsión ha evitado que Trancas y Barrancas desaparecieran para siempre cuando la primera vez que viajaron a Londres para entrevistar a Will Smith un miembro del equipo se las dejó olvidadas en un taxi. Desde entonces las transportan en una maleta especial que no facturan en los aeropuertos para evitar nuevos contratiempos.

Hasta el proceso de teñirlas es sumamente delicado. «En unas ollas gigantescas echamos una cantidad de agua y otra de tintes, además lleva sal para fijar el color. La tela también tiene que ser especial y la traemos de Estados Unidos, y creo que no sirve para otra cosa porque hace un montón de bolitas. Por cierto, no es felpa como mucha gente cree, sino 'fleece' una especie de forro polar. Por último, hay que meterla en otra olla con agua fría y con vinagre. Pero hay veces que tenemos que repetir veinte veces el teñido para que salga igual, y es un problema porque la tela es carísima», explica el marionetista, que también ha trabajado con otros programas como 'Muchachada Nui' (La 2) o 'El Intermedio' (La Sexta).

De misma aguja e hijo de 'The Root Puppets' también son las hermanas de Trancas y Barrancas de las otras ocho ediciones de 'El Hormiguero' que hay repartidas por el mundo. Lo que cambia es su nombre, en México ellas se llaman Pichas y Cachas, en Brasil Tana y Jura, en Portugal Frisnas y Biznagras. Y aún tienen que llegar a Italia, Alemania y Rumanía.

Fuera de la mesa

Pero detrás de ellas, o mejor dicho debajo, están los inseparables Juan Ibáñez y Damián Mollá, las voces de Trancas y Barrancas y las manos que las manejan. «Nos conocimos en la universidad y nunca habíamos manejado marionetas, solo de pequeños con las clásicas de Caperucita y el Lobo que todos teníamos en casa. Pero cuando vimos a Trancas y Barrancas por primera vez nos encantaron».

Uno de los secretos mejores guardados del programa es la posición en la que ambos están situados debajo de la mesa de Pablo Motos. Por cierto que el martes pasado las hormigas salieron por primera vez de la mesa para celebrar su cumpleaños.