«Si te confías, metes la pata»

Nuria Marín./
Nuria Marín.

Nuria Marín vuelve a ser uno de los rostros del verano en Telecinco, con 'Sálvame' y 'Socialité'

JULIÁN ALÍA

Hasta tres programas de Mediaset llega a conducir en una única semana Nuria Marín (Viella, Lérida, 37 años). La periodista catalana se ha erigido como una sustituta de lujo en los veranos para Telecinco, que confían en ella tanto para coger las riendas de 'Sálvame' (a partir de las 16:00 horas) entre semana, como las de 'Socialité' (a las 13:30 horas) los sábados domingos. Y aparte, es la mitad de 'Cazamariposas', que ocupa dos franjas diarias (a las 15:45 horas y a las 20:30 horas) del canal Divinity.

- ¿Cómo lleva aparecer en tantos programas este verano?

- Estupendamente. Ya me conozco todo Telecinco como la palma de mi mano. Es una alegría que confíen en mí, y me siento cada vez más madura delante de las cámaras, pero siempre con el respeto que hay que tener. El día que te confías creo que es el que metes la pata. Siempre hay que mantener un punto de inseguridad, porque igual la cagas.

- ¿Y se pueden tener vacaciones así?

- Me he organizado. Me iba una semana de vacaciones, volvía a trabajar un día, luego me volvía a ir. He ido alternando escapadas con trabajo. Lo que más necesitaba era escapar de mi rutina del día a día, que al final es 'Cazamariposas', que es un programa diario que se hace durante todo el año. Como no es mi rutina, ir a 'Sálvame' y 'Socialité' tampoco me parece volver al trabajo. Hay un punto que es como cuando te vas de campamento.

- Ya presentó los formatos el verano pasado. ¿Se acordaba?

- El primer día tenía un poco de miedo por si se me había olvidado. Como decía antes, no tienes que tener la sensación de que ya lo dominas, sino un puntito de respeto que te mantenga alerta y despierta. Sí que me he visto más madura que el año pasado, aunque la verdad es que los compañeros me han acogido muy bien. Los colaboradores son como una gran red, y yo sé que si en algún momento me caigo, ellos me van a recoger.

- ¿Disfruta más con alguno de ellos?

- Los veo totalmente compatibles. Esta semana he hecho los tres, y hay sinergias entre ellos. Decir en cuál me lo paso mejor es muy difícil. En todos hay momentos de diversión, de tensión. Me gusta que vayas pasando por todos los estados de ánimo, y eso ocurre en los tres. Sin que ninguno sea pasarlo mal, claro.

- María Patiño decía que para estar al día en 'Socialité'sus deberes eran ver 'Sálvame'. ¿Es su caso?

- Yo es que soy muy adicta a la televisión. Desde pequeña. Me flipa y me encanta. Entonces, saco tiempo siempre para ver la tele. Además, hoy en día tenemos la gran suerte de que si no has podido ver un programa, en Twitter o en la web te puedes poner al día. Como sabe María, en 'Sálvame' te vas a enterar de todo, y yo, cuando estoy trabajando, me lo pongo de fondo. Y si no puedo, intento revisarlo luego.

- ¿Qué más ve en televisión?

- Veo muchas series y películas. Trato de ver todos los estrenos, al menos el primer programa, para hacerme una idea, y luego poder comentarlo. Los profesionales de la tele tenemos que estar enterados de lo que se cuece en ella. Y también veo televisión extranjera. En casa vemos muchísima televisión italiana, porque mi chico es italiano, y algo de tele norteamericana. O sea, que vemos muchísima tele. Los dos somos muy adictos. Es exagerado.

- ¿Cómo vive la situaciones de tensión que se generan en los programas que presenta?

- Cuando me afecta personalmente y me veo implicada lo paso mal. No me gusta enfadarme con ningún compañero ni tener mala onda, pero a veces es lo que hay. Son programas en los que eres, y tienes que ser, tú mismo. Es muy difícil a veces mantener la distancia o la neutralidad. No me resulta agradable enfadarme ni que se enfaden conmigo, pero es una consecuencia del trabajo que hago, y tengo que asumirla.

- Hace poco ha tenido una polémica con Kiko Matamoros.

- Nos implicamos mucho y nos mojamos, y creo que es lo que se espera de nosotros. Cuando te mojas, a veces te quemas y otras te congelas. Unas veces lo llevo mejor y otras peor. Tener mal rollo con Kiko Matamoros me sabe mal, y seguro que en algún momento las cosas se hablan y se tranquilizan, pero hay que ser consecuente. Decir lo que uno piensa a veces tiene un precio.