La Vorágine crece y abre hoy su nueva sede tras más de cinco años de actividad

Entrada a la nueva sede del espacio cultural santanderino en la calle Cisneros. /Daniel Pedriza
Entrada a la nueva sede del espacio cultural santanderino en la calle Cisneros. / Daniel Pedriza

El espacio de cultura crítica y librería asociativa se traslada a un local en la propia calle Cisneros, con 175 metros cuadrados y un fondo de 5.500 títulos

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

Hace apenas diez días compartían mesa en Santander uno de esos autores que nunca se despega de las listas de los más vendidos; un editor que se ha mantenido firme frente a todo tipo de adversidades y un crítico con amplia experiencia en las trincheras culturales. Sus opiniones divergentes u opuestas coincidían, sin embargo, en subrayar la importancia de esa supervivencia cultural crítica practicada de manera combativa durante la crisis por algunos sectores y proyectos. Uno de las espacios que ha aglutinado en la ciudad esa mezcla de voces, colectivos e iniciativas, desde el libro, la resistencia y la creación plural es La Vorágine. Durante los últimos cinco años y medio se han sucedido libros, debates, tertulias, proyecciones y, en paralelo, ha crecido una comunidad cómplice cultural a través de numerosas convocatorias, colectivos y eventos. Ahora, la librería asociativa y espacio de cultura crítica plasma su crecimiento con la apertura de una nueva sede que permitirá acoger otras actividades y mantener las señas de identidad del local que surgió en Cisneros. Una calle que, no obstante, seguirá siendo el escenario de su labor dado que la renovada y ampliada Vorágine se traslada del número 15 al 69, junto al Colegio Cisneros y frente a la Escuela Oficial de Idiomas.

Las cifras de La Vorágine revelan y certifican evolución, crecimiento y respuesta ciudadana al proyecto que nació el 23 de abril de 2013 y que ha pasado de tener un fondo de 750 títulos a sumar unos 5.500 títulos. El colectivo ha organizado durante este tiempo cerca de ochocientas citas y convocatorias en las que han participado cerca de 23.000 personas.

Detalle de la estancias interiores de la liibrería.
Detalle de la estancias interiores de la liibrería. / Daniel Pedriza

El cambio se aborda tanto porque el local anterior ha quedado desbordado por el público y era exiguo para los libros, como por la propia proyección. Con el cambio que se materializa hoy -aunque el local será inaugurado el próximo miércoles- se pasa de contar con 95 metros cuadrados a tener 175, una ampliación del fondo de libros en un 15% y un espacio estable para cerca de setenta personas sentadas con visibilidad plena. Además el nuevo espacio contará con un área para talleres, formación y reuniones que estará delimitada por una pared móvil de libros.

El nuevo espacio ha sido posible en gran parte por el sentido colectivo inherente al proyecto de La Vorágine. Sus responsables destacan el esfuerzo para «construir otras formas de crear, de pensar y de compartir, manteniendo los mismos principios que han inspirado a La Vorágine desde el primer día: resistir (a las agresiones del sistema), residir (en comunidad, estando profundamente enraizados), y recibir (a todas aquellas personas que quieren sumergirse en el mundo de la culturas crítica)». Ese fundamento se ha reflejado en la consecución del nuevo espacio a través del micromecenazgo, unas aportaciones realizadas hasta el pasado día 7 por más de 230 personas en respuesta a una campaña de crowdfunding abierta en 'Goteo' (que concluye el viernes 14) y que suma 15.000 euros. En correspondencia, en la mudanza de los últimos días ha participado una treintena de voluntarios.

En estos cinco años y medio La Vorágine ha impulsado procesos como La Surada Poética (la nueva edición se celebra actualmente hasta febrero), el Femlab Cantábrico, Cine para Desmemoriados o -el último y más vigoroso- el Instituto Crítico de Desaprendizaje, entre otros. Además, desde hace dos años y medio está en marcha la editorial La Vorágine que lleva 15 títulos editados de autores como Pilar Salamanca, Alberto Santamaría, Vicente Gutiérrez, Patricia Fernández o Juan Manuel Roca, entre otros.

 

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