«Despegué dos metros y estuve en el aire como un pájaro»

Alberto Aja

Santander vive unas horas pendiente del plusmarquista Bob Beamon, que hoy ofrecerá una conferencia en el Palacio de La Magdalena

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

«Siempre quise hacer algo especial en la vida, siempre inspirado en el gran Jesee Owens. En 1968 era el principal aspirante en salto de longitud y el 18 de octubre estaba realmente preparado para recibir una medalla de oro. Pero cuando estaba corriendo, despegué dos metros y estuve en el aire como un pájaro supe que algo especial estaba pasando. Ocho minutos después me dijeron: 'ocho noventa' -dicho en castellano-».

Así define Bob Beamon, que acaba de recoger el premio de los periodistas deportivos de Cantabria en el Palacio de La Magdalena, el segundo salto más largo de la historia, aún récord olímpico. «Estoy muy orgulloso de ese récord, pero no solo porque el país, la familia y el mundo lo vieran, sino porque entiendo este trabajo como un modo de inspirar a otra gente. Si quieres hacer algo especial busca el camino. Elige el buen camino y buena gente. Ese es el modo», explicaba.

«Estoy encantado de volver a este maravilloso país que es España depués de un viaje tan largo», decía a sus 72 años el neoyorquino a su llegada a Santander. Pese a su edad y tras las secuelas del exigente deporte de élite le cuesta un poco mover sus 191 centímetros de altura es un trotamundos. Ya ha pasado por Madrid y San Sebastián, y hoy recoge un premio especial de los periodistas deportivos cántrabros.

Acepta que siempre le toca hablar del segundo mágico de su biografía. «He tenido un viaje maravilloso en la vida por haber batido ese récord, que es el más antiguo en la historia de los Juegos, pero con lo que me quedo del que es el mayor evento deportivo y de lo que en 1968 era mi trabajo es que es probablemente los Juegos son la única convocatoria que permite a deportistas de todos los países olvidar sus diferencias personales y competir juntos bajo la bandera olímpica. Con ese concepto me quedé y por eso a día de hoy sigo trabajando con gente de muchos países». Y es que aún hoy se resiste a jubilarse. Es embajador global de los Juegos Paralímpicos.

Tras catalizar la atención en el Ayuntamiento de Santander y ofrecer una rueda de prensa en la que transmitió la necesaria preocupación por «la gente menos afortunada que nosotros», Beamon ha insistido en un concepto ya habitual en sus ponencias: «Devolver lo que la vida me ha dado». También lo hizo en otra faceta: «Tuve el honor de presidir la Fundación Arts Olimpia», organización dedicada a ayudar a los deortistas olímpicos con inquietudes artísticas: «Fue una verdadera bendición, y ahora lo que estamos haciendo es buscar un lugar para colocar a estos maravillosos artistas en algún tipo de espectáculo».

En definitiva, Santander vive unas horas pendiente de Bob Beamon. El hombre de los 8,90 ha firmado en el libro de honor del Ayuntamiento de Santander y ha ofrecido una conferencia abierta al público en la Sala Riancho del Palacio de La Magdalena.

«Una leyenda del deporte, como todos saben. Alguien que superó todos los límites. Un mito del atletismo». Así le ha definido la alcaldesa de Santander, Gema Igual. En breve, segundo encuentro de su rápida visita, en una frenética agenda que contrasta con su andar pausado y el habla meditabunda. Tanta viva debe dar poso.

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