Atletismo

Una guinda de cien kilómetros

Quique Ruiz, en el centro de entrenamiento que él mismo dirige en Galizano. /Roberto Ruiz
Quique Ruiz, en el centro de entrenamiento que él mismo dirige en Galizano. / Roberto Ruiz

El cántabro ha competido oficialmente en todas las citas de velocidad, así como en todas las distancias, saltos y lanzamientos | A Quique Ruiz tan solo le resta esta prueba para completar todas las del atletismo

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Enrique Ruiz Ruiz (23 de septiembre de 1964) está a punto de cerrar el círculo. A este cántabro incombustible el próximo 16 de junio se le va a quedar pequeño el atletismo. Estará en la salida de los 100 kilómetros Ciudad de Santander y, si logra finalizarlos, a sus 53 años habrá competido de manera oficial en todas y cada una de las pruebas oficiales del atletismo. Sin excepción. Velocidad, fondo, ultrafondo, saltos, lanzamientos... 100 metros; 200 metros; 400 metros; 800 metros; 1.500 metros; la milla; 3.000 metros; 3.000 metros obstáculos; 5.000 metros y 10.000 metros. Y además... media maratón, maratón y ahora los 100 kilómetros.

Una vida en movimiento. Aunque para lograr algo así se necesitan tantas cosas, lo cierto es que a Ruiz le ha sobrado de todo: «Si soy sincero, ha sido todo por casualidad». Empezó corriendo como un niño más en el colegio. La curiosidad le hizo empezar a saltar y cuando quiso darse cuenta estaba compitiendo en un decatlón. Luego, con los años se atrevió con el asfalto y las distancias largas y «cuando uno se hace viejo con todo a la vez». Ruiz empezó en los recreos a correr. «Nos llevaron a los cross, allí en Bellavista, en el antiguo hipódromo». Tenía apenas diez años; luego con catorce se federó y a partir de ahí: «Todo lo que veía nuevo me apetecía».

No es que a Ruiz le hiciesen falta muchas excusas para atreverse con algo, pero después de tantos años y «muchísimas locuras» le ha llegado la hora de entrenar más que nunca, pero «con la pasión de siempre». No le importa; es más, de un tiempo a esta parte es de lo más importante que tiene entre manos: «Esta vez no sólo se trata de explorar y hacer algo nuevo, se trata de algo que va más allá». Ruiz se enfrentará a los 100 kilómetros en homenaje a un amigo: «José Manuel Lara,'Laruca'. Falleció hace unos meses. Era un atleta de Cantabria que todo el mundo quería y con el que compartí tantas y tantas cosas. Era un hombre muy ligado al atletismo de aquí, con unas cualidades enormes y tristemente ya no está. En honor a él vamos a por ello». Sin competir más allá de los 42 kilómetros de una maratón, Ruiz completará algo difícil de conseguir: «No sé si lo habrá hecho alguien. Ya digo que ha sido sin proponérmelo. Tampoco he hecho un entrenamiento muy específico. Trabajo muchas horas y al final madrugo o hago lo que puedo para llegar de la mejor manera que pueda».

«Si soy sincero, ha sido todo por casualidad. No sé si lo habrá hecho alguien antes»

El pasado fin de semana sumó cincuenta kilómetros, su tirada más larga. Autodidacta hasta donde le dan los conocimientos, Ruiz vive rodeado de deportistas. Su pasión le acompaña. Se convirtió hace 32 años en uno de los entrenadores personales de entonces, mucho antes de que el boom de la dedicación física o del deporte popular explotase. Por aquel entonces, a Quique, como le llaman los que le conocen, acudía a aquellos que necesitaban mejorar por obligación; «La cosa ha cambiado mucho. Ahora quien mas o quien menos prueba con un deporte u otro y casi todo el mundo busca un entrenador personal que le haga mejorar. Hace años sólo requerían tus servicios los que competían o preparaban una oposición para conseguir un trabajo». Y así las cosas, Quique montó una especie de Centro de Alto Rendimiento en Galizano, donde vive y trabaja desde hace años. Allí, a cubierto, prepara a los futuros polícias, bomberos y Guardias Civiles... Y allí, madura sus locuras personales.

Un todoterreno

A Quique se le ha dado todo bien. Empezó con las pruebas de 400 y 800 y cuando vio «que no iba a ser campeón de nada» se quedó un día mirando a los que saltaban con la pértiga: «Pronto fui capaz de saltar cuatro metros y de hacer un 5.000 en menos de 16 minutos». Unas marcas muy aceptables para ser un 'especialista de todo'. Era lógico que le picara el gusanillo con la prueba del decatlón con tantas ganas por descubrir: «Es una competición matadora». Les llaman los hombres de hierro a quienes se atreven con algo así. Ya bien curtido se fue al servicio militar y «allí pensé que se ponía final a mis ansias de seguir compitiendo, pero todo lo contrario». Regresó a Cantabria y se metió a remero. Primero como preparador y luego dando el salto a la bancada de Astillero.Y un par de años más tarde, un amigo le tocó la fibra: «Oye, Quique, ¿tu no has hecho un maratón, no?». Y volvió a correr. Y en unos meses corrió la media maratón de Santander (1.28.00) y más tarde debutó en Laredo (3.06.13). Y entonces le cogió gusto: «Fui a San Sebastián (2.55.00) y luego quise hacer el último en Londres, que sé que es uno de los más importantes (2.47.00)».

Después de aquella «calentada» fue cuando «'Laruca' me dejó la bici, me lo prestó todo y empecé a hacer duatlones. Fui al Mundial de Pontevedra en mi grupo de edad». Piragüismo, escalada, submarinismo y... «el triatlón de invierno. Invito a cualquiera que le guste competir a que haga alguna vez en la vida esta prueba en Reinosa». Lleva cuatro ediciones sin faltar y eso que «no sabía esquiar». Auténtico.

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