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Voto, la búsqueda de un sueño

Voto, la búsqueda de un sueño
Antonio 'Sane'

Club Deportivo Voto, creado hace tres años en la pequeña localidad de Bádames, cuenta con cinco equipos de varias categorías, en los que compiten 40 niños y niñas

ADELA SANZBádames

Hay tantas formas de vivir como individuos. Los hay que se conforman con adaptarse a las circunstancias que a todos impone la existencia, que no es poco. Quienes viven apegados al quehacer cotidiano, convencidos de que la vida del ser humano se asemeja más a la lucha que a la danza. Pero hay unos pocos que miran más allá y no se conforman. Hombres y mujeres que no entienden de imposibles y cuya mirada ilumina el mundo, sabedores, como el Próspero de La Tempestad, de que «estamos hechos de la misma materia que los sueños».

Sergio del Pozo es uno de ellos. Aficionado al deporte desde niño, descubrió su pasión ya de adulto, ignorando esa voz interior que le susurra a uno que tal vez ya es demasiado tarde. No lo es, sin embargo, para quien cree de verdad y confía en que con motivación, esfuerzo y tiempo se pueden alcanzar las metas que uno se proponga. Así, en la cuarentena descubrió su amor por el hockey, lo que le condujo no solo a jugar y a aprender de manera autodidacta todo lo que pudo sobre este deporte, sino a trasladar esa pasión a los demás.

El equipo femenino compite en la Liga Asturiana y el infantil en el País Vasco

Fruto de ese deseo de contagiar a los otros la pasión por el hockey nació el Voto en Bádames, localidad de poco más de 300 habitantes. Todo surgió de la necesidad. Sergio, que jugaba en el equipo de hockey patines de Laredo, quería practicar más y buscó una alternativa a las saturadas instalaciones pejinas. Fue entonces cuando se fijó en el pabellón municipal de un colegio, que apenas se usaba. Se dirigió al Ayuntamiento y solicitó su permiso para abrirlo algunas tardes e invitar a algunos niños a patinar. La propuesta tuvo éxito y fue entonces cuando llegó el momento de dar el siguiente paso: con la colaboración del Ayuntamiento, del Voto y el apoyo de unas cuantas familias se crearon los equipos de hockey patines. Todo desde cero, a fuerza de voluntad, ilusión y solidaridad.

A día de hoy el club lo componen un equipo micro, un prebenjamín y un benjamín, todos ellos mixtos, uno femenino formado por niñas de distintas categorías, y un alevín -el Asonhockey-, formado con jugadores del Voto y de Laredo, dirigido por ambos clubes, además de dos grupos de clases de patinaje. En total 40 fichas federativas que forman los equipos de hockey patines, más 23 niños en las escuelas de patinaje, que dan un total de 63 patinadores entre los cinco y los trece años. Los tres equipos mixtos (micro, prebenjamín y benjamín) compiten en la Liga Federada Cántabra; el femenino en la Liga Asturiana; y el Asonhockey disputa la Liga Escolar Infantil del País Vasco. La mayor parte de los grupos de entrenamiento están a cargo del propio Sergio del Pozo, que cuenta con la colaboración de dos entrenadores que le ayudan un par de veces por semana. Además, junto con David Mogro, del Laredo, se ocupa del Asonhockey. Hay tanto por hacer que lo que falta es tiempo para abarcarlo todo. Sin embargo, pese a la dificultad, se trata de un esfuerzo que merece mucho la pena.

El hockey patines es un deporte que requiere unas condiciones especiales para su práctica. Se necesita un lugar apropiado y se requiere de material deportivo especial, que no suele ser fácil de conseguir ni barato. Hace dos años el Ayuntamiento aportó un dinero que permitió comprar unas porterías y vallas para cubrir el lateral y uno de los fondos del frontón del colegio Marquesa de Viluma, con lo que se creó un campo provisional para jugar algunos partidos. Ahora, el club se halla a la espera de un campo cubierto reglamentario, que tal vez esté listo para la temporada que viene, y sin el cual será muy difícil progresar.

El Voto no está asociado a escuela deportiva municipal alguna y todos los gastos, que no son pocos, dependen de sus propios recursos. Ahí es donde aparece la imaginación. Los socios pagan una cuota anual, se vende lotería, se busca el patrocinio de comercios y empresas, se venden chapas y colgantes, se imparten clases de patinaje... Lo que sea con tal de reunir los fondos para seguir adelante. Además, el club ha recibido varias donaciones de material de otros equipos y tiendas especializadas de distintos lugares de la geografía española.

La mirada está puesta en el futuro, en cuyo horizonte se vislumbran dos retos: consolidarse como club y mejorar en lo deportivo y contar con un campo propio, su particular tierra prometida. Entretanto, sólo queda seguir luchando en todos los frentes, jugando siempre fuera de casa en Asturias y el País Vasco. Pero cualquier esfuerzo merece la pena si se lleva a cabo con lealtad, respeto, competitividad y compañerismo, que son los valores que trata de difundir una actividad que es tan única que, según confiesa Sergio del Pozo, no hay un deporte que se le parezca.

 

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