Baloncesto | NBA

Un anillo para domarlos a todos

Curry defiende a LeBron en un partido entre los Warriors y los Cavs./bob Donnan-USA TODAY Sports
Curry defiende a LeBron en un partido entre los Warriors y los Cavs. / bob Donnan-USA TODAY Sports

La concentración de estrellas marca el nuevo curso de la NBA, que inaugura la era de los superequipos

ÓSCAR BELLOT

Michael Jordan ha cargado con dureza contra la llamada era de los superequipos, vaticinando que uno o dos «serán geniales» pero los otros «28 serán una basura». Afirmación la del mítico '23' de los Bulls y ahora propietario de los Hornets que no ha aminorado el fervor con que se aguarda el inicio de la que se presenta como una de las campañas más apasionantes de la historia tras un verano marcado por un nomadismo de astros nunca antes visto.

Kyrie Irving, Isaiah Thomas, Gordon Hayward, Dwyane Wade, Derrick Rose, Dwight Howard, Jimmy Butler, Paul George, Paul Millsap o Carmelo Anthony se cuentan entre quienes han hecho las maletas para ganarse el jornal al servicio de nuevos patrones. Movimientos que han alterado profundamente el paisaje, a los que se suma el aterrizaje de jóvenes diamantes como Markelle Fultz, Lonzo Ball, Jayson Tatum, De'Aaron Fox o Dennis Smith Jr., llamados a tener un impacto inmediato. Pero es la insólita concentración de talento en unos pocos vestuarios la que más ha disparado las expectativas, permitiendo la emergencia de nuevas superpotencias que desafían la bicefalia Warriors-Cavs de las tres últimas campañas.

Los 'big-three' han dejado de ser excepción para convertirse casi en imperativo entre quienes aspiran al anillo. Ninguno tan atractivo como el que ha armado Sam Presti en los Oklahoma City Thunder. El 'general manager' ha reconstruido en cuatro meses una franquicia que dejó en coma la marcha de Kevin Durant el curso anterior a los Golden State Warriors y que mantuvo con vida Russell Westbrook casi en solitario. El californiano se ganó el cielo y el MVP con sus heroicas actuaciones, pero no son los actuales tiempos terreno abonado a llaneros solitarios. Tras calmar su ansia de ser dueño y señor indiscutido de la bola, 'Míster Triple-Doble' ambiciona el anillo, aunque para ello tenga que ceder algo de foco en beneficio de Carmelo Anthony y Paul George. El primero confía en ganar el título tras penar siete años en el Madison Square Garden. Idéntico objetivo tiene el segundo, que tras otras tantas temporadas en Indiana se muda a Oklahoma, quien sabe si como parada en su viaje a Los Ángeles.

La ciudad de las estrellas podría ser también el futuro destino de LeBron James. Tiemblan en Cleveland con la posible fuga del alero, que devolvería a Ohio al páramo deportivo que fue hasta su advenimiento. Para aprovechar el que podría ser su último año de felicidad, han reclutado a su amigo Dwyane Wade, con el que buscará otro anillo tras los dos que conquistaron en Miami, aunque será sobre Isaiah Thomas, una vez recuperado de su lesión, sobre quien recaerá la responsabilidad de mitigar el daño causado por la salida de Kyrie Irving. Tras pasar tres años a la sombra del de Akron, el base formado en Duke cambió Cleveland por Boston, obligando al pequeño 'playmaker' del estado de Washington a realizar el trayecto opuesto. Cambio de cromos entre los dos gigantes de un Este cada vez más desolado en contraposición al vibrante Oeste. Celtics y Cavs, encargados precisamente de alzar el telón, son los indiscutidos favoritos para disputarse el título de Conferencia, reforzados los primeros además de con la llegada de Irving, con el aterrizaje de Hayward procedente de Utah. Los campeones en 2016, por su parte, pueden darse incluso el lujo de contar con un MVP como Rose como recambio de Thomas.

Más cruenta se presenta la guerra en el Oeste, donde los Warriors han retenido a Stephen Curry y Kevin Durant, que junto a Klay Thompson y Draymond Green, prometen otro año dorado en Oakland. Los vigentes campeones barren en las predicciones de los 'general managers'. El 93% vaticinó otro anillo para ellos, con el 7% apuntando a los Cavs. Práctica unanimidad, posiblemente temeraria ante la emergencia de otros colosos como los Thunder o unos Rockets que maravillaron con su eléctrico ataque el curso pasado y que han sumado este año a Chris Paul para configurar un 'backourt' terrorífico junto a James Harden. Sin olvidar, por supuesto, a los Spurs de Kawhi Leonard y los veteranos de Popovich. Muchas miradas se volverán también hacia los Timberwolves, los Nuggets y hasta a los Lakers, donde Lonzo Ball y Brandon Ingram intentarán elevar las prestaciones del equipo a la espera de que Magic Johnson convenza a LeBron. Porque si algo ha quedado claro este verano es que en la NBA de hoy en día nada es imposible.

Una temporada crucial para los jugadores españoles

Sólo Sergio Rodríguez se apeó este verano de los de la ‘ÑBA’. Para los restantes se presenta un curso muy exigente. El recién llegado Lauvergne apretará a Pau Gasol, cuya renovación por otras tres campañas evidenció la confianza que le tienen los Spurs. El de Sant Boi apura las opciones de ganar su tercer anillo en un equipo incombustible. Su hermano Marc se enfrenta a un estancamiento de los Grizzlies que podría acabar sacándole de Memphis pese a que tiene tres años más de contrato.

José Manuel Calderón llega para aportar tablas a unos Cavs en los que tendrá que conformarse con los minutos que dejen libres Isaiah Thomas y Derrick Rose. Tras seis temporadas en los Timberwolves, Ricky Rubio aterriza en unos Jazz todavía conmocionados por la salida de Hayward y en los que tendrá que aportar claridad al ataque de un equipo cuyas opciones pasan por su férrea defensa. Mucho más se juega Ibaka, al que el contrato que le dieron los Raptors obliga a elevar el nivel. Y qué decir de Mirotic, que mantuvo una complicada negociación con los Bulls que le situó como el segundo mejor pagado de una franquicia que parte casi sin más aspiraciones que lograr una buena elección en el próximo ‘draft’ y que ha depositado sus esperanzas en el ‘rookie’ finlandés Lauri Makkanen, que ocupa su misma posición.

A Abrines, la brillante labor de Presti en los despachos le ha complicado gozar del incremento de minutos que se ganó el anterior curso, aunque Billy Donovan no tiene dudas del balear. En cuando a los Hernangómez, la incorporación de Enes Kanter como parte de la operación que mandó a Carmelo Anthony a Oklahoma añade competencia a Willy en los Knicks, mientras que Juancho tiene un perfecto ecosistema donde seguir creciendo en unos Nuggets a los que el fichaje de Millsap permitirá otro salto de calidad.