Los goles más altruistas

De izquierda a derecha, José Luis Gómez Alciturri, Óscar Martínez, Labi Champion, Gonzalo Colsa, Javier Cifrián, Pedro Munitis y Onésimo./
De izquierda a derecha, José Luis Gómez Alciturri, Óscar Martínez, Labi Champion, Gonzalo Colsa, Javier Cifrián, Pedro Munitis y Onésimo.

El Desafío Solidario reunió a más de mil personas en las gradas de La Albericia

MARCO G. VIDART

No era un partido más de fútbol sala, quizá porque tampoco era un partido al uso. Era un encuentro de amigos en el pabellón de La Albericia. Los de la pista y los de la grada. Todo en favor de una de las palabras más bonitas: solidaridad. La iniciativa Desafío Solidario recaló ayer por primera vez en Santander, con el fin de recaudar dinero que se traduzcan en alimentos para la Cocina Económica de la capital cántabra. Y el objetivo se superó con creces. Más de 4.000 euros que se traducirán en más de 15 toneladas de alimentos, sobre todo patatas y leche, para las personas que más lo necesitan.

El partido de fútbol sala, que disputaban exdeportistas, presentadores o actores se lo perdió algún que otro famoso. Pero otros quisieron estar en Santander a toda costa. Rafa Guerrero, aquel famoso juez de línea, llegó a Santander detrás de una quitanieves. Él no podía faltar. Era el árbitro. Lo mismo hizo para venir al partido Onésimo, aquel talentoso jugador que destacó en el Valladolid. Luis Cembranos, un ex de Barça, Espanyol y Rayo Vallecano, decía a la organización que estaría en Santander «como sea». Se presentó en la capital cántabra a las 15.00 horas.

A la hora del partido, las 19.30 horas, más de un millar de personas estaban en las gradas de La Albericia. Con la tarde que hacía y el Racing por la tele, un triunfo. «Un éxito. Si no llega a ser por este mal tiempo , hubiésemos llenado el pabellón», señalaba Víctor Jiménez, promotor de este Desafío Solidario que ya ha tenido cuatro ediciones en León y dos en Valladolid.

Munitis, Colsa y Amavisca, tres exracinguistas, ponían el talento cántabro en ambos equipos. Junto a ellos, además de Onésimo y Luis Cembranos, el presentador Óscar González, el cocinero Miguel Machín, el humorista Javier Cifrián, el periodista Quico Taronjí... «Cantabria es infinita, pero de corazón», señalaba micrófono en mano Rafa Guerrero momentos antes de comenzar el encuentro en La Albericia. Los que se quedaban en el banquillo no paraban de firmar autógrafos y hacerse selfies con todos aquellos aficionados que se acercaban a pedirlos.

Los negros, liderados por Amavisca, marcaban primero. Óscar González, El Junco, demostraba que también tiene maneras con un balón en los pies. Una internada suya por la banda derecha terminó con un penalti que solo vio Rafa, ya en su papel de histriónico árbitro que solo quería ver goles. Las exageradas protestas del entrenador blanco, el equipo de Colsa y Munitis, provocaron las risas en la grada y la primera amarilla del partido. Amavisca, en vez de lanzar a puerta, marcó tras una pared con Luis Cembranos. El primer gol y las primeras risas.

«El dinero nos permitirá comprar todas esas toneladas de alimentos para las personas que más lo necesitan», añadía Jiménez, orgulloso de que los cántabros hubiesen respondido de esa manera a la llamada de la solidaridad en un día que invitaba más a quedarse en casa. Quien ganó fue la solidaridad, porque el partido terminó en empate cinco.

 

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