Lucha por evitar el descenso

Una recta final horrible condena al Girona

El entrenador del Girona, Eusebio, tras el partido contra el Levante./David Borrat (EFE)
El entrenador del Girona, Eusebio, tras el partido contra el Levante. / David Borrat (EFE)

El equipo catalán rozaba la permanencia con 34 puntos a falta de diez jornadas, pero desde entonces suma sólo tres y depende de una carambola casi imposible

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Todas las cosas son, en esencia, números. Ese era el principio básico de la escuela pitagórica y por esa condición irrefutable de las matemáticas se explica que el Girona esté, a falta de la última jornada de Liga, virtualmente en Segunda. Los catalanes no dependen únicamente de derrotar al Alavés en Vitoria y de una improbable derrota del Celta en Balaídos ante un Rayo Vallecano ya descendido, sino que además de esas dos variables, ante el empate entre ambos equipos en el 'golaveraje' particular, deberían recortar siete goles en el general respecto a los gallegos, que tienen un -9 frente al -15 de los catalanes y han marcado además quince goles más.

Esta situación agónica del Girona se explica también con más números. El equipo de Eusebio navegó durante todo el campeonato por aguas tranquilas de la tabla, de hecho, en la jornada 28 era décimo segundo tras derrotar al Leganés en Butarque, con 34 puntos y más cerca de Europa que de un descenso que ha acabado por engullirlo. Buena parte de la culpa la tiene una recta final horrible, con ocho derrotas y una sola victoria, ante el Sevilla en Montilivi. En estos meses, el Girona no sólo ha caído ante rivales con objetivos más ambiciosos como el Atlético, el Espanyol o el Athletic, sino que se ha dejado la vida en duelos ante rivales directos saldados con derrotas, como el 0-1 ante el Villarreal en casa, el 2-1 frente al Celta en Balaídos, el 1-0 contra el Valladolid en el José Zorrilla o el 1-2 ante el Levante en Montilivi que definitivamente metió a los pupilos de Eusebio en un aprieto del que difícilmente podrán salir.

Lo cierto es que a pesar de este desenlace, pocos imaginaban durante la temporada que el Girona sería finalmente uno de los descendidos. A principios de diciembre, con la jornada 14 finalizada, el equipo catalán soñaba con Europa desde la sexta plaza de la clasificación, con 21 puntos y a dos de un Real Madrid quinto. Ya en enero, el Girona lograba otro hito histórico al eliminar en octavos de final de la Copa del Rey al Atlético de Madrid y se plantaba en cuartos del torneo del KO, donde acabó cayendo ante el Madrid. A pesar de un tramo de bajón en Liga, que a mediados de febrero le llevó al décimo séptimo puesto liguero en la jornada 23, con 24 puntos y uno por encima de la zona roja, un triunfo para la historia en el Santiago Bernabéu hizo despegar al Girona, que logró 10 puntos de 15 posibles para situarse en la jornada 28, a mediados de marzo, con 34 puntos, nueve por encima del descenso y acariciando la permanencia. Desde entonces, la terrible racha de 3 puntos de 27 posibles que ha hundido las esperanzas gerundenses.

El previsible descenso del Girona resulta aún más doloroso si se tiene en cuenta que el equipo catalán cuenta en sus filas con el cuarto máximo goleador del campeonato. Cristian Stuani, al que sólo superan Lionel Messi, Luis Suárez y Karim Benzema, suma 19 goles, una cifra impropia de un futbolista de un equipo que acaba perdiendo la categoría y algo que se explica desde el hecho de que el delantero uruguayo haya marcado más de la mitad de los 36 tantos de su equipo, el menos goleador de la categoría junto al Leganés. Stuani ha estado demasiado solo en una labor realizadora en la que únicamente Portu ha destacado también con otros ocho tantos, mientras que el resto de la plantilla apenas ha sumado nueve.

Además de una pobre capacidad goleadora global, el otro gran debe del Girona ha estado en su escasa fortaleza como local. El equipo de Eusebio es el peor de la Liga como local, ya que en Montilivi apenas ha sido capaz de ganar tres partidos, con seis empates y una decena de derrotas que suponen unos exigüos 15 puntos. Semejante balance es un lastre casi imposible de levantar a domicilio a pesar de que el Girona es, a falta de una jornada, el séptimo mejor visitante del campeonato, con los 22 puntos que ha sumado lejos de Montilivi.

El Espanyol de la 88/89

El Espanyol de la temporada 1988/89 hizo una temporada similar a la del Girona de esta campaña. Después de un buen inicio, que le llevó a estar en posiciones cómodas de la tabla en las diez primeras jornadas, el equipo periquito comenzó a complicarse la vida una vez superado el ecuador del campeonato y aunque acabó evitando el descenso directo, finalmente perdió la categoría en la promoción disputada ante el Mallorca una temporada después de haber sido finalista de la Copa de la UEFA.