La fe no es suficiente

Los gimnásticos Jony, Alberto, Mario y Nacho con cara de decepción al finalizar el partido. /
Los gimnásticos Jony, Alberto, Mario y Nacho con cara de decepción al finalizar el partido.

La Gimnástica cae eliminada en El Malecón ante el Alcobendas

ADELA SANZtorrelavega

Otra vez será. Faltó el gol, tal vez el juego, quizás la suerte en los momentos decisivos o alguna victoria en los cuatro partidos disputados en la fase de ascenso. La cuestión es que la Gimnástica deberá esperar al menos otra temporada para ver cumplido su ilusión de retornar a Segunda B. En esta ocasión fueron dos equipos madrileños los que le cerraron el paso. Primero el Atlético de Madrid B, que demostró hallarse a un nivel por encima de los blanquiazules, y después el Alcobendas, que a pesar de haberse mostrado superior en el encuentro de ida, en el partido de vuelto ha estado al alcance. Por un momento los torrelaveguenses han llegado a creer, pero la fe no ha sido suficiente para levantar una eliminatoria en la que, si bien no han faltado confianza y buena disposición, no han resultado armas suficientes para superar la eliminatoria. Y ahora, después de unos días de tristeza y desilusión, los blanquiazules deberán hacer un examen de conciencia, poner el contador a cero y retomar de nuevo el rumbo en la dirección de sus sueños.

1 Gimnástica

2 Alcobendas

Gimnástica
lberto, Mario, Zalo (Briz), Luis Alberto (Camus), Nacho (Del Prado), Víctor, Hugo Vitienes, Siro, Jony, Gerardo y Montiel.
alcobendas
Yelco, Raúl Diez, Iñaqui, Iván Casado, Parra, Summy, Iván Mateo (Rubén Blanco), Óscar Valentín (Jorge González), Óscar Saugar, Albur y Joao.
goles
1-0 m. 40 Siro; 1-1 m. 59 Raúl Díez; 1-2 m. 67 Iñaqui.
árbitro
Barbachano Plaza, del Colegio Castellano-leonés. Amonestó a los locales Nacho, Siro, Jony y Vitienes. Por parte visitante, a Albur.

Empezó con fuerza la Gimnástica, cumpliendo a rajatabla uno de los mandamientos de toda remontada: salir a tope de revoluciones, enseñando los dientes al adversario, apoyada desde la grada por una hinchada volcada con los futbolistas. Esa fe es necesaria para superar las adversidades, porque si uno no cree en lo que hace es muy difícil que salgan las cosas. Los blanquiazules, con más argumentos emocionales que futbolísticos, apretaron durante los primeros minutos, hasta que poco a poco ese ímpetu se fue diluyendo.

El Alcobendas, tras el arreón inicial de los torrelaveguenses, encontró su sitio en el partido y se adueñó del balón, ganando metros hasta el punto de mantener encerrados a los cántabros en su parcela de campo. Pero le faltó pegada, por lo que la mayor parte de los balones enviados al interior del área se perdieron en un tumulto de piernas, despejados por una defensa acosada por el trabajo pero segura a la hora de achicar agua.

Con dificultad para elaborar juego, la Gimnástica recurrió a las jugadas a balón parado como recurso ofensivo. Y justo ahí es donde se dio cuenta de la debilidad atrás de los madrileños, demasiado nerviosos y titubeantes, empezando por su guardameta, incapaz de inspirar confianza a sus compañeros con sus intervenciones teñidas de miedo a fallar en el último momento. Jony, en una acción tras un despeje de la defensa en un saque de esquina ya dio el primer aviso con un certero remate que fue anulado por fuera de juego. Siro, siguiendo el ejemplo del delantero, hizo lo propio en la recta final del primer tiempo, con un remate al que se lanzó con toda su fuerza tras un saque de falta.

Pero la vuelta al campo no fue como los gimnásticos esperaban. El Alcobendas, que en el vestuario debió tomar conciencia de que la eliminatoria corría peligro, salió con otro aire, más fresco, valiente y decidido a liquidar el encuentro y el pase a la ronda final. Raúl, en una de las primeras acciones ofensivas de su equipo, logró el empate, e Iñaqui, tras un error defensivo de la Gimnástica, hizo el segundo, acabando con las aspiraciones blanquiazules de subir a Segunda División B.