Messi: «Sabía que Dios está con nosotros»

Messi, ante Nigeria. /AFP
Messi, ante Nigeria. / AFP

Cuando todo hacía indicar que el '10' diría adiós al Mundial y posiblemente también a la Albiceleste, un triunfo in extremis con gol incluido le concede una penúltima vida

M. OLMEDA

La imagen de Leo Messi cabalgando a lomos de Marcos Rojo para celebrar el pase a los octavos de final del Mundial refleja muy bien el calvario que el '10' pasa cada vez que se enfunda la albiceleste. Alguien que ha ganado todos los títulos imaginables a nivel individual y de clubes desatado para festejar un gol más con su selección. Una liberación personal después de haber sido el centro de la diana de 44 millones de argentinos.

«Sabía que Dios está con nosotros y no nos iba a dejar afuera», dijo 'La Pulga' tras el partido. «Le agradezco a toda la gente que está acá, por todo su sacrificio, y a todos los que están en Argentina que estuvieron siempre con nosotros. La camiseta de la selección está por sobre todo», añadió.

Antes del postrero gol de Rojo, invitado inesperado en el corazón del área de Nigeria, Messi había obrado el primer 'milagro'. Un gol marca de la casa para desatascar el partido y devolver la ilusión por una clasifición que se había vendido como imposible. Controló con el muslo un balón a la carrera y definió al palo largo con la pierna derecha, la menos buena. La que desearían nueve de cada diez futbolistas de Primera División y que ningún otro argentino posee a día de hoy.

«Estábamos confiados en que íbamos a ganar este partido. Es maravilloso haberlo ganado de esta manera. Es una alegría merecida», agregó Messi. «La verdad es que yo no recuerdo tanto sufrimiento por la situación. Fue un desahogo muy grande para todos porque venimos pasando días complicados por los resultados de los partidos anteriores. Por suerte conseguimos el objetivo», señaló en rueda de prensa

En un país de extremos como es Argentina, los que ayer eran los peores del mundo ahora son candidatos número uno a levantar la copa el próximo 15 de julio. Si de alguien depende que el imposible se cumpla, es de Messi. Con la siempre difícil estabilidad en la Albiceleste, le será mucho más sencillo exportar la magia que ofrece cada semana en Barcelona y que tantas veces le han exigido en su país. Cada partido, podría ser el último.