Del escarnio a la ilusión tras la fiesta de los jugadores de México

Entrenador de la selección mexicana en Moscú./Efe
Entrenador de la selección mexicana en Moscú. / Efe

«El escándalo afectará a la vida familiar de los involucrados, la relación con sus compañeros y su rendimiento», sentencia el escritor Juan Villoro

COLPISA / AFPCiudad de México

En asuntos del amor, sobre todo cuando se refiere a ese que se siente por la selección mexicana de fútbol, el aficionado lo perdona casi todo y olvida pronto. ¿Qué importan ya los escándalos y los deslices del equipo de todos si está por jugar el Mundial de Rusia? México entero ardió el 5 de junio escandalizado por la fiesta de despedida que sus futbolistas organizaron antes de viajar a Europa.

¿Nueve futbolistas con 30 damas de compañía? ¿Cómo se atrevieron con el Mundial a punto de empezar? Retratados, los jugadores comenzaron a justificarse. El seleccionador de México, Juan Carlos Osorio, trató de legitimar la fiesta y por ello lo tacharon de «encubridor». La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) no aplicó ningún castigo porque los muchachos estaban «en su tiempo libre». «La FMF no necesita castigar a los futbolistas enfiestados. El escarnio público y privado será más que suficiente», escribió en Twitter con acidez el periodista David Faitelson.

En una crítica profunda, el escritor mexicano Juan Villoro, un apasionado del fútbol, publicó en el diario 'Reforma' una columna titulada «Antropología de Vestidor» señalando cómo afectará el escándalo a los futbolistas. «El escándalo afectará la vida familiar de los involucrados, la relación con sus compañeros y su rendimiento en el Mundial», sentenció Villoro.

Para apagar la hoguera que se encendió, Javier 'Chicharito' Hernández, el chico bueno del 'Tricolor', publicó un vídeo para en el que sostuvo: «No hicimos nada malo». Sin embargo, el goleador histórico del 'Tri', añadió: «Creo que no lo volveríamos a hacer».

En México mucha gente esperaba más consecuencias del escándalo que desató la revista que reveló el impúdico festejo, que uno de los casquivanos futbolistas pagara su culpa, y así sucedió. Héctor Herrera, centrocampista clave para México, pidió permiso para dejar la concentración en Dinamarca y viajar a Portugal a atender asuntos personales.

Herrera se reunió con su esposa y tras el viaje relámpago regresó con la selección. Se le vio tranquilo y sonriente. Después de esto se volvió a enfocar la atención en el partido contra Alemania y empezaron a brotar las ilusiones por el equipo mexicano.

«Espero que cuando la selección dé los resultados, todos los que la criticaron no se quieran subir al barco», dijo a la agencia AFP Alfonso Ávila, aficionado de 37 años. «Como en cada Mundial, yo estoy con mi México», afirmó.

A Ávila le viene bien que la afición vuelva a sentir el amor intenso por el 'Tricolor'. Cada cuatro años tiene la «tradición mundialista» de vender camisetas de la selección, y por eso, para él, mientras haya más pasión, «la venta es mejor».

¿El desliz influirá en el rendimiento en el debut de México ante la defensora del título, Alemania? «Yo creo que sí desconcentra, y creo que muchos de los jugadores van a tener problemas familiares», comenta Manuel Negrete, mundialista mexicano en 1986. «Tienen que estar muy concentrados en el uno contra uno con los alemanes», remata.