Fútbol

La reestructuración de Segunda B y Tercera División da un primer paso

Partido entre el Lealtad y el Racing./Javier Cotera
Partido entre el Lealtad y el Racing. / Javier Cotera

La propuesta aprobada en el Congreso de Fútbol Aficionado deberá ser ratificada por la Federación Española y entraría en vigor en la campaña 2019-20

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Que la obsoleta Segunda División B necesita una profunda remodelación es una evidencia que se le escapa a muy poca gente en el fútbol modesto. Temporada tras temporada, los líos, las dudas y los problemas se amontonan, especialmente antes del comienzo y cuando llega el desenlace de la competición. Hasta ahora todo se había quedado en palabras al aire. Este viernes se dio un primer paso hacia esa reestructuración de la categoría y también de la Tercera División. La propuesta implementada por el presidente de la Junta Gestora que rige la Federación Española, Marcelino Maté, ha despertado críticas. El caso es que la iniciativa dio ayer un primer paso en el IV Congreso de Fútbol Aficionado celebrado en el Kursaal de San Sebastián y salió adelante con un único voto en contra y dos abstenciones. Ahora tendrá que ser la Asamblea del ente federativo la que ratifique los cambios, que no estarán listos al menos hasta la campaña 2019-20.

La nueva estructura habilitaría, por debajo de Primera y Segunda División, una Segunda División B–Serie 1, con un grupo único de veinte equipos en la que participarían los cinco mejores de cada grupo de la temporada anterior –salvo los que ascendiesen a Segunda, que serían sustituidos por los descendidos del escalón superior– a la que se produzca la modificación. Un peldaño más abajo se situaría la Serie 2 de Segunda División B, con tres grupos de veinte equipos, con un reparto geográfico similar al actual. Los equipos cántabros quedarían en el grupo I, junto a gallegos, asturianos, vascos, castellanos y leoneses y riojanos.

La Tercera División también quedaría dividida en dos segmentos. Por un lado, su Serie 1, con seis grupos, en la que los equipos cántabros coincidirían con asturianos y gallegos en el Grupo 1. Participarán los cinco mejores equipos de cada grupo de la actual Tercera. Mientras tanto, la Serie 2 estaría compuesta de 18 grupos, con un reparto idéntico al actual. Los montañeses seguirían perteneciendo al Grupo III.

José Ángel Peláez, presidente de la Federación Cántabra de Fútbol, presente en el Congreso, explica que esta es una propuesta «para estudiarla y debatirla» antes de que sea aprobada definitivamente. Busca combatir «la desigualdad en Segunda B» y pondrá a los clubes «más exigencias, tanto económicas, como extradeportivas y sociales y también a nivel de cantera e infraestructuras, acordes a cada categoría». Algo así como los ratios que exige la Liga de Fútbol Profesional a los clubes que quieren acceder a la Segunda División. «La Segunda División B necesita un cambio y creo que esta es una buena solución, que intentará regularizar la situación y permitirá seguir avanzando», afirma.

Por el momento, tanto en los Campos de Sport como en El Malecón permanecen a la espera de información más completa de la idea aprobada para hacer valoraciones. El director general del Racing, Víctor Alonso, comenta que desde el club verdiblanco esperarán «una propuesta ya oficial. Cuando requieran nuestro voto, daremos nuestra opinión». En El Sardinero ni siquiera estaban pendientes del asunto y esperan no tener nada que ver logrando el ascenso a Segunda División antes de que entre el cambio.

Por su parte, el presidente de la Gimnástica, Tomás Bustamante, prefiere «mantener la cautela» porque «las informaciones son contradictorias». «La comisión de fútbol cántabro tendrá una reunión para explicarnos ese nuevo sistema. A la espera de tener más conocimiento del tema, tantas categorías interprovinciales creo que no serían viables y no estaríamos de acuerdo», explicó el mandatario blanquiazul.

Lógicamente, estos cambios afectarán a todos los clubes cántabros de categoría sénior. Por poner un ejemplo. Si la modificación se realizase al final de esta temporada, el Racing, entre los cinco primeros de su grupo, pasaría a formar parte de la Segunda División B-Serie 1. Más allá de los posibles ascensos desde Tercera a Segunda B, los cinco primeros clasificados del grupo cántabro de Tercera –Gimnástica, Escobedo, Laredo, Tropezón y Racing B– entrarían en la Tercera División-Serie 1. Yasí, un efecto dominó de abajo hacia arriba.

Los filiales seguirán en competición como hasta ahora

En lo que no habrá, a priori, ningún cambio es en la participación de los equipos dependientes (filiales) en esta reestructuración de las categorías del fútbol modesto aprobada ayer en el Congreso de Fútbol Aficionado. Los conjuntos inferiores de los clubes podrán tomar parte y acceder a los ascensos como el resto de competidores, como ha venido siendo hasta ahora, a pesar de los problemas que ha habido estas últimas temporadas –como por ejemplo con el Fabril este mismo curso–. Tampoco se ha anunciado cómo se efectuarán los ascensos y descensos desde las diferentes categorías. Dentro del Congreso se han aprobado también otras medidas, como la ampliación de la convocatoria a 18 jugadores en las categorías de División de Honor y Liga Nacional Juvenil. Además, aumentarán los cambios por partido a cinco en estas categorías.

El anuncio de esta propuesta liderada por Maté resultó cuanto menos surrealista. En el momento de aprobar la reestructuración tomó la palabra el representante de la Peña Sport, que habló de que las nuevas categorías supondrán «un incremento del gasto». Por ello, preguntó si habrá «nuevas partidas» para ayudar económicamente a los clubes. Ante ello, el presidente de la Junta Gestora mostró su discrepancia y, ante la petición de la entidad navarra de llevar a cabo una votación, la respuesta de Maté fue «lo fundamental es dar sensación de unidad», contrario a que se llevase a cabo el comicio. Finalmente, sólo hubo tres votos: uno en contra y dos abstenciones. Precisamente, la Peña Sport es quien ha liderado las quejas a través de las redes sociales y otros clubes y aficionados se han sumado a las mismas. El club que representaba a Cantabria en este consejo era el Centro Deportivo Bezana.

A favor de la modificación se encuentra la profesionalización de una categoría más, como la Segunda B - Serie 1, que englobaría a los clubes más potentes de la actual Segunda B, además de a los descendidos de Segunda. Eso eliminaría para equipos como el Racing, a día de hoy, la lotería del play off y aumentaría las probabilidades de ascenso, aunque el campeonato regular contaría con un mayor nivel global. Eso sí, todo esto tiene una trampa muy peligrosa. Imaginense que el Racing, la próxima campaña, vuelve a completar una Liga tan pobre como la presente y finaliza sexto el campeonato. Sería un descenso, ya que el equipo verdiblanco pasaría a estar en la Segunda B - Serie 2, en la práctica, la cuarta división del fútbol español. Lógicamente, esta competición puede obtener más ingresos para sus participantes y ser más atractiva para la televisión.

Entre las problemáticas, además de ser un auténtico galimatías de números, letras y categorías, está la que citaba expresamente el representante de la Peña Sport en el Congreso del Fútbol Aficionado: el económico. Algo que se agrava a medida que se van bajando escalones. Tanto en las dos series de Segunda B como en la Serie 1 de Tercera, los gastos en desplazamientos crecen –también lo harán, probablemente, los de arbitrajes– y las entidades más modestas tendrán serios problemas para cuadrar sus presupuestos. Sin olvidar que, a mayor nivel, mayor coste de plantilla para poder competir. Sobre esto, Peláez afirma que los clubes «gastan menos de un 10% de sus presupuestos en desplazamientos a día de hoy».

 

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