Gimnástica

«El apoyo de mi familia y amigos me hicieron confiar cuando me desanimaba»

Dani Salas posa ayer en El Malecón tras el entrenamiento con la Gimnástica./Luis Palomeque
Dani Salas posa ayer en El Malecón tras el entrenamiento con la Gimnástica. / Luis Palomeque

El blanquiazul Dani Salas debuta con el equipo y en Segunda B después de perderse media pretemporada y catorce jornadas de Liga

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

En el minuto 67 del partido entre Gimnástica y Cultural de Durango, Daniel Salas (Santander, 1999) saltó al césped de El Malecón en sustitución de Carlos Cagigas. El delantero debutó con la Gimnástica y en Segunda B después de perderse media pretemporada y las catorce jornadas disputadas hasta el momento. El de Peñacastillo sufrió una fisura en el cuarto metatarsiano de su pie derecho y después de más de dos meses de recuperación, por fin, consiguió vestir la blanquiazul en competición oficial.

Salas ya había estado convocado anteriormente después de recibir el alta el pasado mes de octubre, pero no había tenido su oportunidad. «Estaba en el banquillo y me sorprendió que me llamara para calentar porque hasta ahora no había sucedido», explica sobre la indicación de Pablo Lago. «Salimos a calentar con el 0-1 y cuando el Durango nos metió el 0-2 el entrenador -Pablo Lago- nos llamó a Fermín y a mí. Me dijo que me atreviera y que fuera yo mismo, que había que levantar el resultado», explica el delantero. Su regreso fue «mejor de lo esperado». Con un lanzamiento a la cruceta y un disparo de vaselina que obligó a lucirse al meta visitante. «El primer balón que toqué lo perdí porque estaba muy nervioso, pero sabía que tenía que aprovechar mi oportunidad», asegura.

El jovencísimo jugador llevaba esperando su primer partido tanto con el club como en la categoría «desde hace mucho tiempo, pero debido a las lesiones me he perdido lo que va de temporada, así que estoy muy contento sobre todo por el partido que hice». El escenario no pudo ser mejor: «Si tenía que debutar mucho mejor que fuera en El Malecón. El apoyo de la grada es enorme. Desde el campo, cuando la afición anima, se nota. Salí en los últimos minutos y no paraban de empujar. Se nota que juegas en casa. Estás más arropado».

Tampoco le asustó a Salas estrenarse en Segunda B después de llegar a Mies de Vega desde el Atlético Albericia. «Fue un salto muy grande y es una oportunidad única para seguir creciendo». Ahora mira al futuro con optimismo y tiene claro qué papel quiere jugar en la Gimnástica: «Soy un jugador con bastante carácter y siempre busco el gol. Marcar es lo que más me caracteriza». Dani Salas podría ser la solución a la sequía goleadora de los blanquiazules. «La primera vuelta me la he perdido y en la segunda quiero aportar todo lo que pueda para ayudar al equipo a conseguir la permanencia. A nivel individual sólo espero que salgan las cosas bien. Siempre me suelo poner un número de goles, pero este año, debido a las lesiones no sé muy bien la cantidad de partidos que podré jugar, así que los que puedan entrar que entren».

Un periodo complicado

«Tengo que seguir trabajando en los entrenamientos. Es muy difícil ser titular teniendo en cuenta los grandes jugadores que hay en el vestuario, pero siempre hay que ser positivo», explica sobre su posible desembarco en el once de Pablo Lago. El de Peñacastillo reconoce que vivir el fútbol desde la grada «fue un periodo complicado en el que veía al equipo como un aficionado más» en lugar de un jugador de la plantilla. Lo que peor llevó fue la inactividad: «Soy un chico bastante inquieto y estar una semana parado para mí es un suplicio así que estos dos meses y medio los he llevado muy mal. Veía a mis compañeros entrenar y jugar y me daba mucha envidia».

La lesión le ayudó sobre todo a cultivar la paciencia. «Todo tiene su lado positivo y si lo llevaba mal iba a ser peor para mí. A veces, sobre todo tras la vuelta a los entrenamientos y me dolía mucho el pie, sí llegué a pensar que igual no tenía lo suficiente para jugar. Ahí es donde el apoyo de mi familia y mis amigos me han hecho confiar cuando me desanimaba», confiesa.

Ahora ya todo quedó atrás. «Al principio de salir de la lesión si podía evitar algún lance del juego lo hacía y sí que tenía cierto miedo, pero ahora que han pasado varias semanas ya no me sucede. El dolor es más bien psicológico, aunque si me dan una patada en el pie todavía me duele bastante», explica Salas.

Sobrellevar una lesión de larga duración «es bastante complicado -añade- sobre todo teniendo en cuenta que yo sabía de antemano que jugar de titular o unos minutos en la Gimnástica está muy caro, así que cuando me lesioné pensé que no iba a tener opción, pero el entrenador me ha dado confianza». Lo más importante de la recuperación de Salas es que, además de los goles con los que ayudará al equipo, se lleva una gran lección: «Es la primera vez en mi vida que he tenido una lesión de esta gravedad, algo que me ha ayudado mucho como aprendizaje y para ganar perspectiva sobre este tipo de situaciones que te tienen parado».

 

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