Fútbol | Segunda B

La renovación a Mori, en espera

Dani Mori, en el partido frente al Racing. /Daniel Pedriza
Dani Mori, en el partido frente al Racing. / Daniel Pedriza

La Gimnástica aguardará hasta que termine la Liga para tomar una decisión

Adela Sanz
ADELA SANZTorrelavega

La permanencia en Segunda B, además de una alegría para la afición y la satisfacción del objetivo cumplido de continuar una temporada más en la categoría de bronce del fútbol nacional, traería bajo el brazo la renovación automática por una temporada más del asturiano Dani Mori, el técnico de la Gimnástica.

El entrenador, que llegó el pasado mes de febrero para dar un golpe de timón al rumbo blanquiazul en la Liga tras la destitución de Pablo Lago, firmó por lo que restaba de temporada y con opción a la renovación automática si conseguía sacar al equipo de la parte baja de la tabla y mantener a los de Mies de Vega. En principio, desde el área deportiva están esperando al desenlace de la campaña antes de comenzar ningún tipo de negociación con Mori, aunque no se descarta que si se da el peor desenlace -el descenso a Tercera División- se ofrezca al asturiano la continuidad en el banquillo y dirigir el proyecto que tenga como fin volver a Segunda B.

La elección por parte de Carlos Bolado 'Chalana', secretario técnico del club blanquiazul, del entrenador de Cangas de Onís en uno de los momentos más bajos de la campaña gimnástica se basó en que es un estudioso del fútbol. Con experiencia tanto en Segunda B como en Tercera, el asturiano es un entrenador comprometido con su trabajo, al que no le asusta el reto que tiene por delante. Se trata de alguien para quien su profesión no es sólo un medio de vida, sino algo vocacional que le lleva a vivirlo con pasión.

La buena conexión con el vestuario y el trato exquisito que tiene con los jugadores le convierten en un técnico en el que se puede confiar un proyecto que tenga el objetivo de consolidar a la Gimnástica en la categoría de bronce o de reconstruirlo para volver a pugnar por el ascenso. A ello se une la capacidad de trabajo de Mori, que reprogramó la rutina del equipo para que sólo se descansase un día a la semana con sesiones de algo más de una hora de trabajo, con entrenamientos muy dinámicos con una apuesta clara por el fútbol de toque, de buen trato a la pelota, aunque desde su llegada a la Gimnástica estuvo supeditado a las necesidades de la competición.