La pareja que encaja en la arena

Liliana Fernández (i) y Elsa Baquerizo, durante Londres 2012. /
Liliana Fernández (i) y Elsa Baquerizo, durante Londres 2012.

Elsa Baquerizo y Liliana Fernández forman un dúo perfecto que comienza en Europa el 'World Tour' como termómetro para sus posibilidades olímpicas

JAVIER BRAGADOMadrid

Hay quien nunca encuentra a su media naranja y quien tiene la certeza de estar con su mejor compañero posible. En el segundo caso es difícil hallar una pareja deportiva tan compenetrada como la que forma el dúo español con el mejor ránking. «Cuando empezamos ella tenía otra compañera, yo también y desde que nos juntaron ni se me ha pasado por la cabeza una separación. De hecho, si una de las dos se retira, yo no buscaría jugar con nadie, sino que lo dejaría», asevera Liliana Fernández (Benidorm, 4/1/87).

«Es una relación muy de pareja. Estamos muchas horas juntas, dormimos juntas en las mismas competiciones y una buena relación es muy importante. Los éxitos de las dos se viven mucho más, las pérdidas y los malos resultados los vivimos entre las dos», completa Elsa Baquerizo (Madrid, 25/6/87).

La culpa del flechazo fue de Daniel Rodríguez Wood, quien las atrajo hasta Canarias para un proyecto al margen de la federación que saltó obstáculos fuera de la arena porque las becas y ayudas no llegaban al dúo alternativo. «Me gustaba mucho el voleibol pero éramos demasiadas en el campo y dependía de demasiada gente. El sistema de clasificación también es más complejo, tienes un preolímpico, dependes de más personas y esto digamos que es más individual. Dependía más de mí y de otra persona y como yo tenía tan claro lo que quería deportivamente, necesitaba algo más individual me decidí por el voley playa. Cuando me ofrecieron ir a Tenerife no lo dudé y lo volvería a hacer», recuerda 'Lili', quien asegura que con siete años ya quería ser olímpica en cualquier deporte.

Aprendieron a saltar y caer al mismo tiempo y la unión se fortaleció ante lo inesperado de su futuro. «En nuestro caso lo difícil ha sido que las dos éramos novatas. Cuando tú te inicias en un deporte de parejas y estás con una persona que tiene más experiencia te la traslada a ti, te lleva un poquito y te lleva esa persona también. Hemos empezado las dos juntas, de cero, hemos aprendido mucho, pero a nuestro ritmo y eso ha sido un hándicap pero a la vez lo ha hecho todo un poco más emocionante», explica Baquerizo. Sin una veterana en el grupo, el rol de líder se divide.

«Durante un partido suceden muchas cosas y hay veces en que una de las dos está leyendo más el partido que otras. También antes de empezar un partido el entrenador nos da unas pautas y nos dice cómo jugar a las dos. Luego, dentro del juego, hay veces que yo veo más o ella, pero siempre depende del momento. Aunque yo soy un poco más mandona... a veces demasiado. Pero las dos tomamos las decisiones y lo hablamos, aunque a veces discutimos», confiesa Baquerizo.

«Realmente no discutimos nada porque la mayor parte estamos de cachondeo. Si hay algún roce es porque quiere bloquear y la discusión es por ganar. Que todo sea eso», matiza Fernández sobre una pareja con la defensa en el aire como mejor faceta.

 El sistema funcionó porque ascendieron hasta ser la mejor pareja española de voley playa. En Londres 2012, alcanzaron el noveno puesto y aquel hito olímpico sirvió para dar el impulso a su carrera. «El hecho de estar allí al principio no nos lo creíamos, con la villa olímpica y con los deportistas. Es un ambiente superbonito que queremos volver a vivir y ahora sí con ganas de una medalla», avanza Fernández. No es una utopía, puesto que en 2013 se coronaran subcampeonas de Europa. Acaban de empezar el proyecto preolímpico y ya han ganado un título de categoría continental en Lorca, pero su verdadero reto empieza este martes en Lucerna con el 'World Tour' porque la clasificación para Río de Janeiro dependerá de los mejores resultados en el circuito si no ganan el Mundial en julio -otorga sólo plaza a las ganadoras-.

Votos renovados

Más allá de los objetivos deportivos, ambas presumen de haber encontrado la otra pieza del puzzle de su vida a un lado y al otro de la red. «Lili me aporta cordura, tranquilidad, orden y organización porque yo soy más alocada y muy activa. Me viene bien alguien al lado que me marque las pautas, me relaje. Nos complementamos muy bien», describe Baquerizo. «Yo tengo mucha garra, mucha fuerza para seguir hacia adelante, soy incansable y soy muy cabezota. Ella a veces improvisa, es muy positiva, la alegría del equipo y nos complementamos muy bien porque las dos vamos hacia el mismo objetivo. Nos llevamos muy bien, podemos solucionar los problemas fácilmente, somos amigas aparte de compartir el deporte y es una experiencia que vamos a recordar. La química que tenemos cuando vamos en la misma dirección hace que no haya quien nos pare. Eso es importante porque cuando una persona va hacia un lado y otra hacia otro hay algo que no encaja», devuelve su compañera.

De momento, la buena armonía del dúo español es ejemplar y ninguna se plantea una ruptura. ¿Por qué? Los beneficios de la unión superan a las opciones de una posible separación. Baquerizo valora ambas posibilidades y concluye: «No sería una traición porque es tanto el tiempo que necesitas para habituarte a una persona no sólo dentro del campo... Son ocho años ya. Para nosotras el voley playa es una forma de vida y muchas veces cuando metes a alguien ya no es lo mismo». La pareja perfecta ha renovado sus votos.