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El arte de bailar con un caballo

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La competición de doma en Mazcuerras comenzará a las diez de la mañana del sábado. En la imagen, ejercicio con un poni. / DM

  • Mazcuerras acoge este fin de semana el final de la Liga de Doma Clásica

  • La especialidad más desconocida de la hípica requiere de una compenetración absoluta entre jinete y animal que cuesta conseguir muchos años

José María Mazarrasa no duda un segundo al recordar cuánto tiempo lleva practicando la hípica. «Tengo 69 años. Y sobre un caballo, ya son 65», dice entre risas. Muchos de ellos en la especialidad más desconocida de este deporte: la doma. Este fin de semana, el Centro de Cría Caballar de Mazcuerras acogerá la prueba final de la Liga de Doma Clásica 2015, que servirá de campeonato regional de la especialidad. Una disciplina que es lo más parecido al ballet de un caballo con su jinete.

Al principio de sus vidas, todos los caballos hacen doma. «Es lo que desarrolla muscularmente al animal», apunta el jinete de Villaverde de Pontones, que llega como líder a esta última competición de la Liga. «Pero los caballos que continúan en esta especialidad elevan esos horizontes hasta convertir la doma en un ballet».

La doma se practica en un espacio rectangular. En él, los caballos hacen una serie de «reprises, ejercicios ligados». Coreografías obligatorias que son más complicadas según el nivel de la competición. «Se valoran las transiciones, la forma de hacer los ejercicios, la sumisión del caballo, la elegancia...». Si en las carreras de velocidad o en las pruebas de obstáculos la compenetración de caballo y jinete es grande, aquí llega a su apogeo. «Es absoluta. Es una disciplina muy difícil que exige mucha dedicación y un entrenamiento muy intenso». Además de no hacer un solo gesto violento al caballo, la doma requiere años de esfuerzo. «A partir de los 10 años y hasta los 18 es la edad perfecta de un caballo de doma, que habrá empezado a entrenar desde los cuatro».

Pura raza español

De todas las razas de caballos, hay una que es idónea para esta modalidad hípica. «El pura raza español es óptimo», añade Mazarrasa. «Y también son muy buenas las razas centroeuropeas». Los que no suelen dar buen resultado son los los purasangres ingleses, animales que por lo general son un manojo de nervios. «Son complicados de poner en doma. Pero cuando se consigue, al ser unos grandes atletas lo hacen de forma muy brillante».

La Liga de Doma Clásica concluirá este fin de semana en Mazcuerras con la celebración de la quinta prueba de una competición que arrancó en marzo en el Centro Hípico de El Bocal, en Santander. El Centro Hípico Solorga, en Villaverde de Pontones; el Centro Hípico de Laredo; y el Centro Ecuestre de Santibáñez han acogido las siguientes citas de una especialidad que «está creciendo mucho en Cantabria. Hasta hace poco tiempo apenas tenía aceptación. Pero en Mazcuerras esperamos unas 40 salidas. Casi todos los jinetes serán de Cantabria, aunque alguno viene de fuera», señala Mazarrasa.

El líder de esta Liga de Doma Clásica 2015, que ya tiene varios títulos de la competición en el bolsillo, formará equipo este fin de semana con 'Tanos'. «Un pura raza español de once años», señala con orgullo. «Nacido y criado en Cantabria. Mis caballos tienen nombres de pueblos y ríos de la región». Ambos competirán en un deporte en el que no hay clasificación masculina y femenina, «aunque en las categorías inferiores son casi todo niñas». En la doma no hay distinción de género porque lo que se prima es el talento a la hora de hacer 'bailar' a un caballo.