"Ha sido el mejor día de toda mi vida"

Paula González se emociona al cruzar la meta en la Maratón de Sevilla./
Paula González se emociona al cruzar la meta en la Maratón de Sevilla.

MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Muchos atletas, al cruzar la línea de meta de una maratón, lloran. Son las lágrimas más extrañas que uno puede hacer brotar, porque no hay algo específico que las justifique. En esas gotas hay una mezcla de emoción, orgullo, rabia y el dolor de cada músculo del cuerpo tras 42 kilómetros y 195 metros de esfuerzo. Lágrimas raras, pero también las más especiales. Se recuerdan toda la vida. El domingo, tras cruzar la meta de la maratón de Sevilla, la cántabra Paula González (Sovilla, 1985), lloró por primera vez esas lágrimas de maratoniana. Y no solo porque en su debut había derrotado a la distancia más mítica del atletismo. A Paula le salió una maratón perfecta que quizá ni ella misma soñaba. Fue la primera mujer clasificada en la meta, campeona de España de la distancia y un tiempazo de 2 horas, 31 minutos y 18 segundos. Menos de esas dos horas y 33 minutos que se pedían para estar en Río de Janeiro. En Sevilla, Paula González se ganó el derecho a que esas lágrimas de ayer puedan volver a brotar tras la maratón olímpica del mes de agosto. La cántabra no encontraba casi palabras para resumir su debut en maratón. «Ha sido el mejor día de toda mi vida», dijo.

Cuesta imaginar un estreno más perfecto. Y eso que la carrera, a eso de las nueve de la mañana, empezó torcida para la cántabra. «Nos han tenido en la salida 15 minutos sin movernos y me he quedado fría». Pero empezaron a transcurrir los kilómetros en el trazado ideal para una maratón. El perfil del circuito hispalense está hecho con regla y de un solo trazo. Apenas diez metros de desnivel. Manu Heras, el inseparable escudero de Paula González, empezó a marcar el ritmo. Y el cántabro es un metrónomo. 3:35 en un kilómetro, y en otro, y en otro... González hablaba de pasar la media maratón entre 1h.15:30 y 1h.15:40. «Y hemos pasado en una hora, quince minutos y 32 segundos», exclama la cántabra. El asalto a la mínima olímpica, el gran reto de la mañana, estaba encaminado. Todo iba tan bien que, a veces, la cántabra se escapaba un poco de su amigo, en los lugares en los que había mucho público y bandas de música jaleando a los participantes. «Manu me decía: Paula, relaja, que esto es muy largo», añade entre risas la cántabra del New Balance.

Ni rastro del muro

Paula González llegaba a Sevilla con un par de rodajes sobre 30 kilómetros en el último mes. La frontera desde la que asomarse al miedo. La maratón es una carrera de 12 kilómetros que empieza en el kilómetro 30, dijo aquel portento llamado Emil Zatopek. Tras esa barrera de la treintena de kilómetros suele aguardar, antes o después, ese temido muro. El punto en el que cuerpo y mente se niegan a seguir con semejante tortura y en el que hay que buscar en uno mismo una épica que hasta entonces se desconoce. Pero ayer era el día de Paula. Y ni siquiera el muro quiso entrometerse en la fiesta. «Nada de dolores, ni de bajar el ritmo. Iba perfecta». Solo entre el kilómetro 36 y el 39, una zona de adoquín se encargó de recordarle con dolor a uno de sus pies los interminables entrenamientos sobre terreno empedrado en León.

El ritmo de la cántabra y de Manu era tan bueno que Paula no solo era la primera española, sino que estaba en los puestos de podio de la prueba femenina. «Viajaba con Kaoutar Boulaid, la marroquí que está afincada en Cantabria. A cuatro kilómetros del final, decidí soltarla. Porque me dijeron que la primera, la keniata Eunice Jiptoo, iba fatal». En el último puente del circuito, a dos kilómetros del final, Paula dio caza a la atleta africana, que se derrumbaba en cada metro. Primera de la carrera y en tiempo para lograr la mínima olímpica. El momento no podía ser más perfecto.

En ese escenario idílico, la maratón se encargó de mandar un mensaje a la atleta cántabra. Un recado para el futuro que le puede ser de lo más útil. «A falta de un kilómetro me pegó un bajón...». Pero en su auxilio llegó el estadio. Los últimos metros en un recinto que coronó a Abel Antón como campeón mundial en 1999. Ahí esperaba a Paula González ese pórtico que marcaba dos horas, 31 minutos y 18 segundos con su voz muda de números rojos y una cinta azul que cruzar como primera clasificada en meta.

«Llegué reventada. Pero el dolor y el cansancio me daban igual. Qué pena no haber descubierto antes las pruebas de carretera. Pero tengo 30 años. Aún me queda mucho», señala exultante la atleta del New Balance. Tras unos cuantos días de descanso, tocará empezar a trotar muy suave. Y en abril, con cuatro meses de antelación, Paula González empezará a dirigir sus pasos hacia la maratón de los Juegos de Río de Janeiro. «No sé nada del trazado. Solo que la carrera es el 14 de agosto». Junto a ella, estarán Carles Castillejo y Jesús España, que ayer también se ganaron en Sevilla su pasaporte a la ciudad carioca y se unieron así a Javi Guerra y Alessandra Aguilar. En Sevilla también obtuvo la mínima la navarra Estela Navascués, subcampeona de España tras Paula. Estela es compañera de equipo de la cántabra. «El sábado me dijo que la primera maratón que corres sale muy bien o muy mal». La de Sevilla, la primera de Paula González, no ha podido salir mejor.

Zara Ursuguía felicita a Paula

La directora general de Deporte del Gobierno de Cantabria, Zara Ursuguía, ha recibido en su despacho a la atleta cántabra Paula González, por su triunfo ayer en el campeonato de España de maratón, que le da la plaza a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, y que supone "un rotundo éxito"

 

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