El Go Fit asciende al cielo de la Asobal

Rodrirgo Reñones, manteado por sus jugadores./
Rodrirgo Reñones, manteado por sus jugadores.

El equipo santanderino hace historia y toma el relevo del mítico Teka siete años después de su desaparición

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZSantander

Ernesto gritaba de rabia bajo una de las porterías de La Albericia. Desde el banquillo saltaban sus compañeros a abrazarle. El guardameta del Go Fit había detenido el octavo penalti del Atlético Valladolid a De La Rubia. Le tocaba ahora lanzar a su compañero Cristian Postigo. El gol significaba la gloria, la Liga Asobal para el equipo santanderino por primera vez en su historia. En la línea que señala el lugar para lanzar las penas máximas, el 10 clavó su rodilla izquierda. Con un amago intentó burlar a César Pérez. Luego, soltó un latigazo con su brazo derecho que se clavó en la portería pucelana y devolvía a Cantabria a la élite del balonmano español tras siete años de ausencia. En una final más que agónica, el Go Fit derrotaba en la tanda de penaltis al Atlético Valladolid, tras un partido de esos que se recordarán muchos años.

30

30

Go Fit
Ernesto, Cristian (5) Lon (4), Calderón (5), Muñíz, Merino, Blázquez(5) -siete inicial-, Postigo (1), Canedo (3), Campo (2), Jorajuría (4), Ros (1).
valladolid
César, Fernando (11), Roberto Pérez (6), De la Rubia (5), Rasero, Gonzalo (2), Raúl (2) -siete inicial-, Kallman (3), Turrado, Ávila, Rey Gutiérrez, Grossi, Egea (1), Pérez Bravo.
parciales
1-2, 3-6, 4-9, 7-10, 10-13, 14-16 -descanso-, 17-18, 18-20, 20-23, 21-25, 24-25 y 26-26. Prórroga: 27-29 y 30-30.
penaltis
6-5
árbitro
Yagüe Moro y Peñaranda Ortega. Excluyeron dos minutos a Muñiz (2), Merino del GO Fit y a Gonzalo, Ávila (2), Roberto, Turrado, del Atlético Valladolid.
incidencias
Partido final del Play-off de ascenso a la Liga Asobal disputado en el Pabellón de La Albericia ante unos 2.500 espectadores.

Postigo se convirtió en un imán hacia el que corrían todos sus compañeros. Y también saltaron a la pista muchos de los 1.500 seguidores santanderinos. Alguno rememoraba la temporada 1982-1983, cuando el Teka alcanzaba la División de Honor. Después, se convirtió en el equipo que escribiría las páginas más brillantes de la historia deportiva de Cantabria.

Santander volverá a tener un equipo en la máxima categoría. La ausencia dura desde 2008, cuando el Balonmano Cantabria puso punto y final a su presencia en la Asobal. Siete años en los que no ha habido un representante cántabro a ese nivel. Ahora el Go Fit, fundado en 2004, toma el testigo y la responsabilidad de jugar en la máxima categoría. No será un trabajo fácil ya que a pesar de que los equipos de la Asobal no cuentan con el potencial de antes, siempre es complicado mantenerse el primer año. El Teka, en el año de su debut en la máxima categoría, tuvo que esperar a la última jornada para salvarse.

El presidente del Go Fit, Servando Revuelta, ha confirmado que su intención es dar el paso hacía adelante y que incluso ya contaban con parte del presupuesto, cifrado en 400.000 euros, para hacer frente a la nueva categoría. Esta semana habrá celebraciones, pero de inmediato deberán ponerse a trabajar para consolidar el proyecto que devuelva al balonmano cántabro a reverdecer una brillante historia que se consolidó en La Albericia con una afición que se llegó a considerar como la mejor de España.

Juego trabado

El de ayer no fue un partido bueno por parte del Go Fit, pero nadie puede poner en duda que si a nivel técnico y táctico no les salieron las cosas, los santanderinos lo igualaron derrochando corazón y motivación para poder regalar a sus incondicionales la vuelta a la máxima categoría de un equipo cántabro.

El partido comenzó con dominio pucelano. Su defensa se anticipaba a la primera línea santanderina, que no acertaba a superar a sus rivales más que a impulsos individuales. A ello se unía que el 6-0 defensivo local tenía demasiados problemas para evitar los lanzamientos del lateral derecho Roberto Pérez y la dirección de De la Rubia, que encontraba los huecos entre los defensores santanderinos.

Con estas constantes el marcador pronto comenzó a inclinarse del lado de los pucelanos, con ventajas de cuatro y cinco goles. Con 4-9 se alcanzó el minuto quince, pero los santanderinos no querían dar más opciones y los goles de Lon, Postigo y Canedo acortaron las diferencias hasta el 7-9. Este parcial obligó al técnico pucelano a pedir tiempo muerto para cortar la progresión local.

Con desventajas de entre dos y tres goles se llegó al descanso con un esperanzador 14-16.

Sin clara mejoría

En la segunda mitad el Go Fit siguió jugando bajó el guión que dictaba el Valladolid, pero poniendo mucho corazón en su intento de igualar el marcador. Fue en el minuto once cuando Postigo logró el primer empate del partido. La defensa cántabra jugaba a un mayor nivel de intensidad y concedía menos facilidades. El segundo empate llegó a falta de dos minutos y medio para el final por medio de Calderón, que había salido en la recta final del choque y a la postre resultó clave. Los pucelanos volvieron a ponerse por delante, pero Saúl conseguía la igualada a 26 y forzar la prórroga.

Tras un pequeño descanso, el juego se reanudó con el mismo denominador común de dominio visitante. Eso permitió al Atlético Valladolid finalizar la primera parte de la prórroga con ventaja de 27-29. Parecía que la suerte estaba echada, pero de nuevo Calderón y Blázquez se encargaron, de forma agónica, de forzar los lanzamientos desde siete metros al conseguir empatar a 30.

Los lanzamientos desde siete metros para decidir un partido no es una suerte que se dé muy a menudo en el balonmano. Pero ayer, para aumentar el sufrimiento de las dos aficiones hasta extremos insospechados, el destino quiso que se llegase a esa forma de resolver el partido.

Los santanderinos, que lanzaban primero, fueron mandando en la tanda de cinco penaltis. Tras el cuarto lanzamiento, el Go Fit mandaba por 3-2. Un especialista, Íñigo Jorajuria, tuvo el ascenso en sus manos. Pero erró el lanzamiento. De la Rubia transformaba el suyo para el Atlético Valladolid y mandaba todo a la muerte súbita.

En ese cara o cruz empezaron tirando los pucelanos para poner un nudo en la gargnta a toda La Albericia. Al gol de Hernández le siguió el empate de Álex Álvarez. Y al tanto de Matías le siguió un gol de Herrero Lon. De la Rubia, que había salvado a su equipo en el quinto tiro, se encargó de abrir el cielo para el Go Fit cuando Ernesto mandaba el balón fuera. El pasaporte a la gloria fue ese latigazo de Cristian Postigo que culminaba un sueño de once años para el equipo santanderino y la vuelta del balonmano de élite a Cantabria, huérfana tras la desaparición del Teka. Aquel equipo mítico ya tiene sucesor.

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