El juez autoriza a la familia el traslado del cadáver de Blanca Fernández Ochoa

La estatua de Paco Fernández Ochoa, en cercedilla. / Óscar Chamorro

La autopsia de la exesquiadora finalizará este lunes cuando se conozcan todas las pruebas clínicas

JAVIER VARELA y MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Cercedilla es un pueblo roto de dolor. Ni las fiestas en honor de la Virgen de la Natividad, que comenzaron el miércoles por la noche y que no se suspendieron, «por expreso deseo de la familia de Blanca Fernández Ochoa», mitigan los corazones de unos vecinos que cuentan las horas para poder decir el último adiós a una de sus dos leyendas. Será el sábado 7 de 9.00 a 21.00 horas, después de que el juez que instruye el caso autorizara este viernes por la tarde a la familia el traslado del cadáver de la exesquiadora a Cercedilla, un pueblo que llora la muerte de una de sus hijas predilectas y donde se la vio por última vez con vida. Los especialistas del Instituto Anatómico Forense de Madrid concluirán el lunes el informe preliminar de la autopsia del cadáver de la exesquiadora. Será entonces cuando estén todas las pruebas clínicas practicadas a los restos mortales de la deportista.

«Estamos todos destrozados. Esperando a que nos entreguen el cuerpo, ir a Cercedilla y continuar con nuestra vida» Lola Fernández Ochoa

«Me da igual cómo ha fallecido Blanca, el caso es que no está y me da igual lo demás», confesó entre lágrimas su hermana Lola en declaraciones a varias televisiones. Como el resto de su familia, prefiere que no se especule sobre las causas del fallecimiento de su hermana. «Estamos todos destrozados. Esperando a que nos entreguen el cuerpo, ir a Cercedilla y continuar con nuestra vida», reconoció. También aseguró que Blanca estaba «fenomenal» y con ganas de hacer planes. «Blanca era para todos una mujer fuerte, con una capacidad de sacrificio total, pero a la vez era una mujer tímida y sensible. Estaba fenomenal», insistió Lola. Lo que siente es que su hermana se haya ido «sin ser consciente de lo que la gente la quería y la admiraba». «Esa es la pena que me llevo.. ¡Qué orgullo! ¡Qué orgullo ser española y ver cómo la gente se ha volcado con nosotros!», subrayó.

«Es Blanca, es Blanca, pero entiendo que el forense que tiene que determinar si es Blanca debe tener una prueba científica. Eso es lo que nos han dicho, que necesitan huellas dactilares y ADN para certificar que es ella. Por supuesto que es Blanca», lamentó. Paula, la hija de Paco Fernández Ochoa, ha querido despedirse de su tía, a la que llamaba cariñosamente 'BlancaNieves', con una emocionante publicación en Instagram, que acompaña con una foto.

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💫𝗗 𝗘 𝗦 𝗧 𝗜 𝗡 𝗢 . . ”𝐸𝑙 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜 𝘩𝑎 𝑞𝑢𝑒𝑟𝑖𝑑𝑜 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑟𝑚𝑒 𝑎 𝑚𝑒𝑑𝑖𝑜 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑗𝑎𝑚𝑎𝑠 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑎́ 𝑞𝑢𝑖𝑡𝑎𝑟𝑚𝑒 𝑒𝑙 𝗼𝗿𝗴𝘂𝗹𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝘁𝘂 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗮, 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑝𝑒𝑜́𝑛 𝑜𝑙𝑖́𝑚𝑝𝑖𝑐𝑜“. -𝗕𝗹𝗮𝗻𝗰𝗮 𝗙𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 𝗢𝗰𝗵𝗼𝗮, Calgary 88. . Después conseguiste bronce🥉en los JJOO de Albertville ‘92 ⛷, primera y única mujer medallista olímpica española en unos Juegos de Invierno. Pero papá entonces ya había enmarcado y colgado este dorsal en el salón de casa (hoy está en el Museo del esquí de Cercedilla), pues 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗯𝗮 𝗼𝗿𝗴𝘂𝗹𝗹𝗼𝘀𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗲́𝗹, 𝗱𝗲 𝘁𝗶. No sólo por tus logros y carrera deportiva, sino por el corazón tan grande que tienes, tu nobleza y tu constante capacidad de lucha. . Hoy, aplicado en otro contexto, es muy doloroso ese “𝙖 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙤 𝙘𝙖𝙢𝙞𝙣𝙤” del destino al que hace años te referiste y que nos ha sacudido... Te vamos a echar mucho de menos. Te queremos #BlancaNieves ❄️❤️. . . . . #familia #love #esqui #RFEDI #campeona #amor #cercedilla #DEP #SietePicos #ski #FernandezOchoa #MissYou #slalom #BlancaFernandezOchoa #gracias #QueAReirNoTeGaneNadie

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'Descansará' en Siete Picos

El deseo inicial de sus hijos era poder incinerarla en Pozuelo. «Sus hijos, Olivia y David, quieren incinerarla, por expreso deseo de su madre, pero como el caso está judicializado, no sabemos si se podrá hacer ahora o tendrá que ser inhumada», indicó su cuñado y portavoz de la familia, Adrián Federighi sobre las dificultades que entraña la autopsia por el estado de descomposición de la exdeportista, cuyo cuerpo estuvo a la intemperie desde el mismo 24 de agosto.

Su hermana Lola expresó el deseo de esparcir las cenizas de Blanca «en los Siete Picos». «Quería que la incinerasen y esparcir los restos en su montaña preferida. Haremos una bonita excursión todos los hermanos y echarnos unas risas que era lo que a ella le gustaba», desveló emocionada. «Sus restos estarán en Cercedilla para que todo el mundo que quiera pueda decirle el último adiós», añadió.

     

«Tenía planes, ingresos, se dedicaba a hacer entrenamientos y no tenía ninguna presión económica porque vivía con nosotros»

El portavoz de la familia quiso aclarar también que nada hacía pensar que pudiera ocurrir un fatal desenlace «porque Blanca estaba superbien». «Tres días antes de marcharse fue a la peluquería, quería dejarse las canas porque estaba harta de teñirse. Tenía planes, ingresos, se dedicaba a hacer entrenamientos y no tenía ninguna presión económica porque vivía con nosotros. Lo pasó muy mal en sus dos divorcios, pero no había ninguna razón para pensar en nada raro», señaló su cuñado. Además, quiso recordar: «Si tomó alguna decisión que desconocemos, la respetamos y queremos que todos lo hagan. Blanca era un diez como deportista y mil veces mejor como persona».

La causa de la muerte

El cuerpo de Blanca no presentaba signos externos de violencia. La posición del cadáver era natural, como si hubiera decidido tumbarse o recostarse en un paraje que conocía como la palma de su mano. Todo apunta a que la causa de su muerte fue voluntaria. Se esperaba que el mismo jueves se diera a conocer el análisis preliminar, pero el avanzado estado de descomposición de los restos mortales impidieron la identificación del cuerpo mediante huellas dactilares. Los forenses aguardan a las pruebas de ADN y a los resultados de otros análisis para certificar que se trata de Blanca, por un lado, y los elementos que pudo ingerir, y si fueron los causantes de su muerte, por otro.

Cada vez hay menos dudas de uno y otro extremo. En la exploración del cadáver no se hallaron fracturas o cortes incompatibles con la vida. Tampoco la orografía del terreno donde un guardia civil fuera de servicio y su perro, un pastor alemán, encontraron el cuerpo, invitan a pensar que podría haber sufrido un accidente. Los investigadores prefieren ser cautos, no adelantar acontecimientos, pero poco a poco van conociéndose detalles de qué es lo que ocurrió desde que dejara la casa de su hermana Lola el pasado 23 de agosto hasta el miércoles, cuando su cuerpo sin vida se encontró en el Collado del Rey, una localización próxima al pico de la Peñota, en la sierra madrileña, limitando ya con la provincia de Segovia.

No llevaba ropa para varios días

Junto al cadáver de quien fuera la primera medallista olímpica española –bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno de Albertville en 1992– se encontraron varios estuches de pastillas, algunos sin abrir, de la medicación que tenía prescrita por los médicos que la trataban de sus problemas psiquiátricos. Entre las pertenencias estaba también el recibo del supermercado donde el día 24 de agosto fue vista por última vez, así como las llaves de su coche. Vestía pantalón corto y camiseta y no portaba nada que pudiera hacer pensar que pretendía pernoctar en el monte. Se cree que falleció ese mismo día.

Además, no llevaba ningún tipo de documentación y la cartera, con 15 euros, la había dejado en su vehículo, un Mercedes clase A de color negro que apareció estacionado en uno de los aparcamientos de la sierra madrileña el lunes 2 de septiembre, cuando se puso en marcha el operativo de búsqueda de la exdeportista, cuya desaparición denunció la familia una semana después de no tener noticias de su paradero. Cerca del cuerpo también se halló una botella de vino casi llena que los investigadores, de momento, no se atreven a aventurar que perteneciera a la exesquiadora.

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