Bolos

Los bolos llevarán el 'Caso Morante' al CSD y siguen trabajando en la moción de censura

Algunos de los asistentes a la reunión de ayer./Sane
Algunos de los asistentes a la reunión de ayer. / Sane

El presidente de la Federación Gallega y exvicepresidente de la FEB se reunió ayer con los asambleístas cántabros en Madera de Ser. Serafín Bustamante y Paulino Pinta, más prudentes

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

Los vocales cántabros de la Federación Española de Bolos, el presidente de la territorial cántabra, Serafín Bustamante, y otros representantes de ambos estamentos se reunieron ayer en Madera de Ser para analizar el 'Caso Morante' y alcanzaron un primer acuerdo de mínimos: reunirse con el Consejo Superior de Deportes y estudiar después la moción de censura al presidente, Óscar Gómez Morante. Así lo acordaron en una cita a la que asistieron también, entre otros, el todavía vicepresidente, Paulino Pinta, y la persona a la que se ha propuesto suceder a Morante, Angélica Ruiz, que lo ha rechazado.

La reunión tuvo lugar a petición del presidente de la territorial gallega, Isidro Costas, que ha destapado la crisis tras denunciar ante la asamblea que el actual presidente había sobrepasado en 25.000 euros sus gastos de representación y desplazamientos, aunque ya lo ha subsanado en parte y la diferencia está ahora en unos 15.000. Más allá de lo censurable de la acción, a juicio de los allí reunidos, se trata de una cantidad significativa que se convierte en crítica por la agónica situación en que heredó la FEB tras la dimisión de José Luis Boto.

En una larga reunión a la que también asistieron, por citar más asistentes, Miriam Velarde, José Manuel Díaz, Luis Ángel Mosquera, Fernando Diestro, Manuel Oliva y José Antonio Abascal, el sentir general fue el de censurar los hechos, esperar a disponer de más información y, quizá, pedir de nuevo la dimisión.

Diferentes estrategias

Tras alcanzar un consenso sobre lo que consideran inadecuada actuación del presidente, existen más divergencias sobre el camino a seguir a partir de ahora. La Federación Cántabra y el vicepresidente de la FEB, el torrelaveguense Paulino Pinta, eran partidarios de reunirse en primer lugar con el Consejo Superior de Deportes y tomar una después una decisión de acuerdo con ese organismo, ante el que la Española tiene firmado un plan de viabilidad. Y así se hará.

Coinciden en el diagnóstico de Costas y en lo poco recomendable de que Morante siga ocupando el cargo, pero temen que forzar una dimisión o ganar una moción de censura pueda resultar contraproducente dada la crítica situación federativa. Además, para hacerlo es necesario contar con un candidato alternativo, y al menos por el momento, no se ha encontrado ninguno. Angélica Ruiz rechazó la propuesta y por el momento nadie se ha postulado. Entre otros motivos porque es un caramelo envenenado. Bien lo sabe el responsable de la territorial cántabra, que traslada su opinión: «Va a ser muy difícil encontrar alguien que esté dispuesto a ser último presidente de la FEB, porque la situación es muy difícil y tal vez tenga que echar el cierre».

Ante esta situación, Costas sí ha insinuado que estará dispuesto a asumir el puesto en la que puede ser otra motivación para promover la moción, si bien él mismo señala que dado su peso específico lo ideal es que el nuevo presidente procediera no ya sólo del bolo palma, sino incluso de Cantabria. Y como trasfondo de esta propuesta una posibilidad aún en retales, pero que ya se ha sugerido: trasladar la sede de la Federación Española a Santander.

El grupo ayer reunido también quiere confirmar, de acuerdo con las cuentas y la documentación que presente Gómez Morante, que no hay facturas duplicadas ni cargos injustificados. Una sospecha que no oculta Costas y que los asambleístas cántabros, comenzando por Bustamante, quieren cotejar antes de avanzar más.

Tampoco ha contribuido a mejorar la situación la ausencia de Tinín García, una figura muy respetada en el mundo de los bolos que avaló con su presencia como vicepresidente la figura de Óscar Gómez Morante cuando se postuló para sustituir al dimisionario José Luis Boto, responsable de la crítica situación de la FEB tras verse obligada a devolver las subvenciones del CSD e inhabilitado para el cargo. Morante fue durante una época directivo del asturiano, con lo que su figura generó cierta controversia que Tinín contribuyó a disipar. Sin embargo, el veterano exjugador de la Peña Madrileña ya se ha desvinculado, lo que ha generado cierta desconfianza entre el bolo palma cántabro.

Con este escenario existen pocas alternativas para la FEB: pactar de nuevo con el CSD ante la dificultad de cumplir el plan de viabilidad tras detectarse este nuevo agujero -a menos que Morante reponga, como se comprometió, las cantidades-, estudiar la Ley del Deporte para observar la posibilidad de una liquidación y una nueva forma de funcionamiento de los bolos o mantenerse de una forma simbólica, pero con las territoriales llevando el peso del deporte, como de hecho ocurre en Cantabria. En cualquier caso, la crisis abierta, herencia de la 'Era Boto' puede prolongarse aún mucho tiempo.

Un cisma abierto hace una semana

La crisis surgió, según confirmaron en su momento tanto Morante como sus opositores, tras repercutirse gastos del presidente muy por encima de los presupuestados, aunque en una parte ya están reintegrados, y según algunos asambleístas sin conocimiento del órgano lesgislativo ni de la junta directiva, extremo, este sí, que niega el presidente. Ahora el desfase ronda los 15.000 euros, una cantidad por la que se preguntó al madrileño en la asamblea del sábado pasado a iniciativa del presidente de la Federación Gallega, Isidro Costas. Tras recibir la misma explicación, la junta directiva y la comisión delegada exigieron a Morante que firmara un documento reconociendo la deuda y comprometiéndose a su reposición en un plazo de unos meses, solicitud que el presidente aceptó en ese mismo momento. También se le propuso sin éxito dimitir después de que sus explicaciones no convencieran.

 

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