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Víctor abre una nueva época

Víctor González posa orgulloso con los trofeos./Sane
Víctor González posa orgulloso con los trofeos. / Sane

El astillerense se proclama campeón de Cantabria ante Jesús Salmón y Óscar González

ASER FALAGÁNSantander

Hace un año Jesús Salmón se exprimía al máximo en Treceño. Un joven de 23 años le había cogido el rebufo y amenazaba con quitarle su sexto título nacional. Una gran última mano le dio el título, pero entonces ya quedó claro que Víctor González, ese espigado y prometedor bolista con presencia de veterano, iba a vivir grandes tardes. Y ayer fue el día. El astillerense es el nuevo campeón de Cantabria. Y lo es además con un récord para la historia: 751 bolos que parecían –hasta ayer– inverosímiles.

Tras varios años de progresión el nuevo as de los bolos, que desde hace más de un año ya tuteaba a los grandes, tiene al fin su primer gran título en lo que es además la confirmación del relevo en unos bolos ávidos de cambio generacional. Porque lo de Víctor no se recuerda desde principios de los noventa, cuando los Salmón,Haya, Rubén yEmilio Antonio llegaron para jubilar a toda la viaja guardia bolística para que muy poco después se les uniera Óscar González. Desde entonces el dominio de la generación de los setenta, la de Haya,Salmón y Óscar, había sido insultante. Sólo Lavid y Cagigas osaron disputarlo en los últimos tiempos. Pero sin continuidad.Lo del nuevo campeón cántabro se fía más largo.

Porque Víctor González tiene clase, condición física y una renovada fortaleza mental. Es el hombre tranquilo. Solo en la última mano se rompió brevemente. Cuando ya era virtualmente campeón y tras llegar con 128 bolos a la última mano. Tres bolas de tiro y había batido el récord absoluto del Campeonato de Cantabria, hasta ahora en manos de Óscar con 737 palos. Salmón lo abrazó para felicitarlo. Con la primera bola de birle cayó el de cualquier campeonato absoluto, el que tenía su hermano José Manuel como juvenil con 740. De nuevo brazos al aire y el recuerdo de su abuela, fallecida este mismo mes, muy presente. Dos bolas más y ya era oficial: campeón con 751 bolos tras sumar 148 en la final.

A poco más de una semana para el Campeonato de España, se postula como favorito al otro gran título

La megafonía anunció los tres hitos, todos aplaudidos por la grada, y en el tercero abandonó el hieratismo para dejarse llevar por la emoción. La del nuevo campeón que viene. La del abrazo a la familia. La de haber llegado al final de un camino que comenzó a andar hace tres lustros y empezar otro tan o más ilusionante.El abrazo con su padre y presidente, Nel a efectos bolísticos, y la emoción junto a su abuelo. Hasta los hombres más contenidos se emocionan.

Óscar y Túñez dejaron fuera a Iturbe

La gran jornada se hizo un poco más larga de lo habitual por el concurso de desempate disputado al comienzo, en el que ÓscarGonzález y Rubén Túñez se ganaron un puesto entre los ocho mejores, y por lo tanto la posibilidad de disputar inmediatamente los cuartos de final, frente a Sebi Iturbe. Los tres habían empatado el viernes a 260 palos durante las tiradas clasificatorias, y ya a raya alta el Junco se puso por delante con 33 palos, frente a los 32 del de La Cavada y los 30 de Iturbe. No cambiaron las cosas con raya al medio, y con 67 bolos Óscar se ganaba la primera de las plazas por delante de Túñez, que sumó 63, los suficientes para hacerse con el otro puesto en juego.

Atrás quedan las dudas de 2015, cuando se llegó a replantear muchas cosas, incluidos los bolos. Que si arrastraba mucho, le decían algunos. Y dudó. Llegó a perder la concentración en algunos partidos y concursos y por un momento, solo por un momento, pareció que su progresión se había estancado. Solo fue un paréntesis. Tras una progresiva recuperación, el año pasado maravilló al mundo bolístico y se quedó muy cerca de su primera gran corona. Ahora ya la tiene. Y de nuevo ante Salmón. Sólo algunos pequeños gestos, cerrando el puño tras algunos birles cambian su semblante sereno; su llamativa y elegante posición de siempre en el tiro y su facilidad para sumar de seis en seis al birle. Todas las dudas han quedado atrás.

Gran juego

Para adornar aún más la victoria, se impuso en un festival de bolos, con enormes registros no sólo suyos, sino también de Óscar y Salmón, en un corro, eso sí, propicio, como lo fue ayer la Mateo Grijuela, precisamente la bolera en la que se ha proclamado campeón de Liga con Peñacastillo Anievas Mayba.

Desde que comenzó a forjarse en su oriunda Anievas, donde su padre le inoculó la pasión por los bolos aunque el nuevo campeón sea a todos los efectos astillerense, se vislumbraba un campeón que se prevé longevo por su precocidad. Se fraguó en la Mateo Grijuela y en su peregrinar desde su casa al campus de Las Llamas mientras cuidaba una preparación física diferente. Y fraguado también en los malos momentos, en los que el apoyo de una familia que respira bolos –es ya la tercera generación– resultó fundamental y cuya superación le ha conferido una enorme tranquilidad en los momentos decisivos.Esa necesaria para terminar bien la tarea.

Todos esos ingredientes se combinaron ayer en la bolera Marcelino Ortiz Tercilla de Cueto para encontrar la receta mágica del nuevo campeón. Ya llegaba como líder tras una gran primera jornada y a base de boladas (sumó 158 en cuartos, frente a los 155 de Salmón y los 152 de Óscar) tocó la gloria con su habitual contención. No es un tipo de grandes aspavientos ni en esas ocasiones, cuando a otros bolistas, sobre todo en su primera vez, tornan vidriosa la mirada.

Los 19 palos de ventaja con que llegaba (sobre Salmón, porque Iván Gómez comenzó el día como segundo) se transformaron en veinte en cuartos y en 33 en la semifinal, convertida en el primer acto de una final a doble actuación frente al camargués. Y esa segunda parte fue la confirmación de lo que se barruntaba desde primera hora. De una victoria que lleva nuevos aires a los bolos especiada con la posibilidad, que ya se veía venir, de batir el récord histórico del campeonato: aquellos 737 bolos que tiró Óscar en 2014 en la Bolerona para afanar la gloria a Rubén Rodríguez. Tampoco eso le puso nervioso, birlando ya cinco con la segunda bola en la mano inaugural. Incluso el de todas de su hermano José Manuel –otro que viene– como juvenil.

Boladas

Víctor ya tiene así su primer grande. A veces son los jugadores los que hacen grande a una competición. Otras ocurre a la inversa. Esta vez se conjugaron ambos factores. Y es que, por si su categoría no estuviera ya acreditada, Salmón y Óscar salieron al corro en estado de gracia para dar más lustre a la victoria del campeón. Comenzó haciéndolo Junco, que tras clasificarse en el desempate y arrancar con 260 palos, 44 menos que el líder, comenzó ya en cuartos de final su exhibición, de nuevo ante el mismo Rubén Túñez con el que había roto la igualada.

Esos 44 palos en tres concursos parecen una distancia abisal, insalvable, pero a bolos nada es imposible para el del Liérganes... Salvo que se tope con un igual. Pero el Junco llegaba decidido a dar emoción, luchar por las semifinales y a partir de ahí buscar la sorpresa. Una actuación virtualmente perfecta, con un birle de 19 incluido (6+6+7) ya lo dejó ver en los cuartos. Salvo en la cuarta mano (en la que firmó 14 palos) siempre por encima de la media de concurso. Y con 26 en la séptima; la del birle mágico.

Así fue como terminó con 152 bolos en su haber y firmes aspiraciones de acceder a unas semifinales que sólo una hora antes parecían imposibles. El pobre concurso de AlbertoDíaz, que con sólo 103 palos iba a perder después los 19 bolos de ventaja que tenía frente al de Liérganes. Los 115 de Túñez (tercero en 2015), por contra, le despedían virtualmente de la competición.

Óscar sumó 152 palosen cuartos de final,pero Salmón respondió con 155 y Víctor con 158

Tampoco se quedó corta la exhibición de Salmón, que había salido al corro tras un intrascendente (por su 107-124) concurso entre un desafortunado Rubén Rodríguez y Ramón Pelayo. Al camargués le tocó lidiar con Alberto Díaz, ese potente jugador al que sólo Víctor pudo arrebatar el año pasado la condición de bolista revelación del Circuito y una buena referencia desde atrás. Firme en el tiro y con momentos de gran inspiración al birle, también tuvo su bola de siete para cerrar con 155 (tres más de los que se había anotado el Junco) y meterse de lleno en la lucha por el título.

De los nacidos en los noventa, solo Gabi Cagigas había conseguido ungran título: el Regionalde 2015 en Orejo

Todos estos números no apabullaron a un Víctor que ya no pierde la concentración en las grandes competiciones y ya en cuartos salió a lo suyo: a buscar el 'dos' en su emparejamiento de cuartos con la sorpresa de la competición, IvánGómez –que terminó en la media exacta de concurso–, y arrancar los primeros aplausos con un birle de seis. El astillerense sabía que lo que tocaba era mantener la regularidad; que con buenos registros era inalcanzable, sin necesidad de buscar el cachi ni birles imposibles. Si lo hacía, ni el asfixiante ritmo de persecución marcado por los dos grandes resultaría suficiente para alcanzarle. Pero no contento comenzó a birlar de seis a la mano con una facilidad insultante, como sucedió a raya alta.

Encarrilado

Faltaban cerca de tres horas para el final y el título parecía encarrilado. Y frente a los mejores. 79 con raya alta. Una media mejor que la de Óscar y Salmón. Media aritmética.Terminó con 158 para dar un golpe de efecto, incrementar su renta sobre Salmón hasta los veinte palos y colocarse con 40 sobre un Óscar al que las tres quedas del viernes le seguían lastrando demasiado.

Quedó así en la práctica una semifinal en la que el Junco, que buscó el cachi en la última bola para buscar la final, le ganó a IvánGómez el tercer puesto del podio. El prólogo perfecto para el doble concurso –segunda semifinal y final– entre Víctor y Salmón que resolvió el que puede ser un cambio de época a poco más de una semana para el Campeonato de España. Un cambio tranquilo.

«Al final solo pensaba en abrazar a toda la familia y dedicárseloa mi abuela»

El primer gran campeonato absoluto de Víctor González (El Astillero, 8 de julio de 1994) confirma la definitiva eclosión de un bolista que ya estaba consolidado en la élite pero a quien le faltaba estrenarse con una gran corona.De ahí que por un momento abandonara su habitual sobriedad para celebrar breve pero efusivamente la victoria.Por eso y por más motivos, porque detrás había más historia. «Al acabar he pensado sobre todo en mi abuela, y por eso la emoción del momento.Por eso ypor ser mi primer campeonato de Primera Categoría», decía poco después de subir al podio por delante de Jesús Salmón y Óscar González.

Y es que al terminar la competición solo pensaba «en abrazar a toda la familia y dedicárselo a mi abuela –falleció este mes de agosto–, y por eso quizá se me ha visto más emocionado».Así lo reconocía un Víctor González «muy contento» en medio del combinado de sensaciones que vivió en la bolera Marcelino Ortiz Tercilla de Cueto.

El motivo de satisfacción era aún mayor gracias a un récord que parece destinado a permanecer durante muchos años (aunque lo mismo se creía del anterior de Óscar González): «Parecía imposible de superar y mira, al final en el primer gran campeonato que gano lo consigo». En realidad cayeron dos, porque además de la plusmarca del Regional también terminó con la de su hermano José Manuel en todas las categorías.

Todo después de una competición en la que el nuevo campeón estuvo «muy concentrado desde el primer momento y hasta la última tirada», demostrando su madurez deportiva y sin permitir que la emoción le desestabilizara: «He intentado llevarla lo mejor posible y creo que no ha sido un peso, sino una motivación más para conseguir el campeonato», reconocía ya con el trofeo entre los brazos tras recibirlo de manos de Fidel Linares.

Un título que se suma al de Liga que ha ganado con su peña de siempre, la que preside su padre y en la que el año que viene compartirá equipo con su hermano José Manuel, con Jesús Salmón y con Rubén Haya: Peñacastillo Anievas Mayba. Es el segundo, después de el que ganó en 2014, con solo veinte años: «La verdad es que está siendo un año perfecto.Pero todavía queda mucho y tengo que seguir concentrado para seguir haciendo bien las cosas».

Porque tras el Campeonato de Cantabria llegan la Semana Bolística y el de España, en el que será uno de los indiscutibles favoritos: «No sé lo que pasará. Yo lo que intentaré es hacer las cosas bien, como he hecho hasta ahora mismo, y a ver qué pasa. Claro que me encantaría ganar el Nacional, pero habrá que ver qué pasa. ¿El título? Ojalá». «A partir de ahora lo que quiero es seguir jugando así, haciéndolo lo mejor posible, y que venga lo que tenga que venir», añadía.

Superación

Muy atrás han quedado ya las dudas de hace tres años, cuando se llegó a plantear incluso dejar los bolos. Una experiencia de la que aprendió y que, pese a haberla dejado atrás, tiene muy presente como recordatorio: «Al final superar eso ha sido muy importante en mi carrera y me ha sido muy útil, pero todavía tengo que seguir trabajando mucho.Sobre todo porque esto es muy largo y ahora quiero conseguir muchas más cosas», sentenciaba.

Lo hacía tras dejar por detrás en el podio a Jesús Salmón y Óscar González, dos figuras bolísticas que suman juntas catorce títulos cántabros y que esta vez se quedaron a la sombra del nuevo campeón. Su abrazo con Salmón simbolizó en cierto modo el cambio de época, mientras el astillerense mantiene intacta su ambición, pero fiel a esa consigna de que «hay que seguir trabajando».

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