Trail

Crespo y Justo se dan un festín en el barro

Javi Crespo, ganador del Trail de Castillo Pedroso./Roberto Ruiz
Javi Crespo, ganador del Trail de Castillo Pedroso. / Roberto Ruiz

Alrededor de 500 participantes se enfrentaron a un recorrido de estampa, pero tramposo 230 apostaron completar los 23,3 kilómetros andando y otros 170 prefirieron tomárselo a la carrera

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

La lluvia prevista para el domingo se adelantó un día, pero fue suficiente. No llovió ayer, todo lo contrario hizo hasta sol, pero el trazado del V Trail Castillo Pedroso ya se había puesto juguetón la víspera.

Alrededor de 500 participantes se enfrentaron a un recorrido de estampa, pero tramposo. 230 apostaron completar los 23,3 kilómetros andando y madrugaron y otros 170 prefirieron tomárselo a la carrera una hora y media después. Entre estos últimos, Javier Crespo y Olga Justo fueron los más rápidos de la jornada. La salida de la prueba fue disparada, pero pronto se acabó la tranquilidad. El piso se empezó a poner caprichoso, empinado y el barro no dejó títere con cabeza. Entre resbalones y patinazos, las fuerzas se iban y se venían. Los tramos se complicaban cada vez más; los senderos de Esponzúes y después la zona de Quintana de Toranzo fueron destrozando la carrera hasta dibujar una serpiente de colores por entre las montañas. Crespo prefirió tomarse la mañana en solitario y emprendió una huida hacia delante que tan solo desde lejos seguían Iván Martínez y Luis Martín.

Entre las chicas, Olga Justo siguió la misma táctica y se plantó en meta con ocho minutos de ventaja sobre Elena Díaz y once sobre María Gómez. El público tampoco defraudó y aprovechó que los del tiempo se equivocaron y se subió a las cimas de la Cuera y del Collado para animar a los corredores. La zona de Castillo Pedroso es privilegiada y por eso fue curioso ver como los esforzados participantes se iban mezclando con los amantes de la montaña. Estos últimos, a un ritmo mucho más 'sensato' que el de los demás animaban, bastón en mano, el paso de los otros. La organización también padeció el barro y uno de los quads que velaban por la seguridad encalló en una poza enorme que la lluvia y el barro convirtieron en piscina municipal.

También hubo un recorrido corto de 8,3 kilómetros en el que Vanessa del Río fue la ganadora. Al final, en la plaza del pueblo todo eran anécdotas y ganas de quitarse el barro. Los había que parecían haberse dado un tratamiento para la piel. La organización y el recorrido perfectamente marcado. Así es difícil perderse en los montes.

 

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