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Salmón y Víctor se coronan en El Paraíso

Jesús Salmón y Víctor González posan con sus trofeos. /Sane
Jesús Salmón y Víctor González posan con sus trofeos. / Sane

Los bolistas de Peñacastillo se imponen en el Campeonato de Cantabria por parejas

Borja Cavia
BORJA CAVIASantander

Jesús Salmón y Víctor González son los primeros triunfadores de la temporada. Los bolistas de Peñacastillo levantaron para su peña el título del Campeonato de Cantabria por parejas tras hacer buenos los 17 palos de ventaja adquiridos en las tiradas de cuartos de final del viernes

El corro del Paraíso del Pas había sido levantado en su totalidad para el campeonato. La bolera, una de las más idílicas de Cantabria por entorno e historia, está prácticamente sin uso, excepto por algunos aficionados, desde que no acoge a ninguna peña. Y todo pese a ser un lugar en el que peñas que son ya historia en los bolos, como Hotel Chiqui, lograron hitos deportivos y sociales que forman parte del recuerdo de los aficionados. Por eso, más allá del estado del cutío, que quizá se encontraba algo blando a la salida de la bola, siempre es una buena noticia la recuperación del Paraíso del Pas como feudo bolístico.

En semifinales se habían colado las tres parejas que partían como favoritas para hacerse con el Campeonato y otra de las tres que presentaba Hermanos Borbolla, formada por Chin Velasco y Alberto Díaz. La ventaja era de dieciocho palos para Víctor y Salmón sobre Óscar y Lolo Lavid, mientras que Carlos García y Rubén Rodríguez estaban ya a 29 palos. Los de Roper se recuperaron a lo grande del tropezón de la segunda tirada de cuartos de final de ayer en el Paraíso del Pas y con un juego extraordinario marcaron el corte en 783 bolos tras un concurso de semifinales de 277. Los dos bolistas volvieron a ser los del primer concurso y con un juego seguro y sin apenas fallos lograban imponer una obligación a los contendientes de la segunda semifinal. Chin y Alberto Díaz, pese a superar los 250 palos, se quedaron lejos de poder tener opciones de pasar a la final.

En la segunda semifinal, además de poder comprobar quiénes eran los finalistas tenía el aliciente de si el concurso decisivo tendría interés o si alguna de las duplas entraba en la misma con una diferencia insalvable. Pese a entrar como segundos, los jugadores de Borbolla no habían encontrado el viernes la regularidad para poder estar más cerca del liderato, algo que también les pesó ayer. A raya alta llegaron con más siete en su cuenta particular, una cifra corta de cara a los 265 que necesitaban para llegar a jugar la final.

Superado el ecuador del concurso y sin el peligro de la raya alta, Lolo y Óscar apretaron en la quinta y en la sexta mano y dejaron su pase a la final a dos tiradas de 34 palos. En la séptima se quedaron en 29 y en la octava tampoco pudieron enderezar el rumbo y tras sus 33 derribos sumaron 260, lo que les dejaba en tercera plaza y a seis bolos de lograr aspirar a lograr el Regional.

Víctor y Salmón, por su parte, más desahogados de cara a acceder a la siguiente ronda, para lo que necesitaban 248 bolos, tenían como objetivo además intentar lograr una ventaja significativa que les dejase a un paso del campeonato. Los de Peñacastillo no lo lograron, toda vez que, tras llegar a raya alta con 132 bolos, fallaron en la quinta y en la séptima mano, en las que no llegaron a 30, y con 262 bolos accedían a las ocho manos decisivas con catorce de ventaja sobre la pareja de Roper.

Un rodillo en la final

Arrancaba la final con la emoción de una posible remontada. Sin embargo, Salmón y Víctor dejaron claro desde la primera mano que no querían dar opciones a los jugadores de Roper. A raya alta ya habían sentenciado el concurso después de lograr dos manos de 43 bolos para llegar a los 155 palos. De ahí hasta el final, los dos jugadores de la peña de Cañas fueron manteniendo e incluso ampliando su ventaja hasta llegar a los 289 bolos. Rubén y Carlos, por su parte, siguieron con su buen tono y con un buen concurso de 260 lograron incluso recortas distancias en el tramo final.

Decimoquinto título cántabro por parejas para Jesús Salmón, que sumó su primer entorchado en el año 1995 junto a Agustín Fernández y que además ha ganado con Tete Rodríguez, con Raúl de Juana y con Óscar González, con el que formó una sociedad temible, primero en Roper y luego en Borbolla, y fue capaz de lograr ocho campeonatos. De haber subido al primer lugar del cajón el Junco hubiera igualado con el camargués a catorce trofeos. Para Víctor es su primer título de Cantabria por duplas. El pasado curso se estrenó a nivel individual con el Regional logrado en Cueto y junto a Rubén Rodríguez en el nacional de parejas, con récord incluido, pero hasta ayer no había alzado el mismo título a nivel cántabro.

Reflexión aparte merece el formato de la modalidad. Querida por casi todos los jugadores y bastante menos por los aficionados, los concursos de parejas han caído en los últimos años de manera alarmante, hasta el punto de que la clasificatoria se realiza en dos fines de semana y en otras categorías, como la femenina, son tan solo tres las pruebas puntuables.

La duración excesiva de cada tirada y la imposibilidad de que los bolistas formen las parejas de manera libre hacen que para la afición sea un formato menos atractivo que otros. Parejas legendarias como Tete y Fuentevilla o Miguel y Santos no hubieran podido formar dupla de imperar en su época la normativa actual de competición.

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