«Esto es muy serio. En un ring no se pierde 2-0; te dan una paliza»

Sergio García posa en el Gimnasio Kronk, donde se entrena. /Luis Palomeque
Sergio García posa en el Gimnasio Kronk, donde se entrena. / Luis Palomeque

Sergio García sueña con «defender su título de campeón de Europa en Torrelavega» y «disputar el Mundial si llega la oportunidad»

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

La curiosidad, con quince años, se encargó de ponerle los guantes por primera vez. Fue en el mismo gimnasio en el que hoy cuelgan de la pared sus fotos y en unos días lo hará el cinturón de campeón de Europa, el Kronk de Torrelavega, a unos metros de donde nació. «Vine con dos amigos por hacer deporte y mira...», recuerda Sergio García 'El Niño'. El cántabro no había llegado a la ducha el pasado domingo después de ganar la pelea a Max Breassiure en el Vicente Trueba y desde Inglaterra ya le estaban solicitando una defensa. Cosas del boxeo. Hay que estar en guardia.

El Niño no quería ser boxeador, sólo hacer deporte. «Recuerdo que cuando entré por primera vez al gimnasio la gente se daba mucha caña...». De aquellos tres amigos que aparecieron como paracaidistas por el Kronk, dos estaban en la grada el pasado sábado y uno en el ring. «Víctor (el preparador me fue viendo, probando, enseñando... Veía que no faltaba nunca», explica el campeón. Sin darse cuenta una año y medio después aparecía en el cartel de varias veladas.

«Al principio iba a a pelear y siempre se caían las peleas; no coincidían las características, edad, peso.. Yo era muy pequeño». El día de su debut se lo pasó en la grada comiendo pipas. Su rival se pasó tres kilos en la báscula y no pudo pelear. «Víctor me dijo que confiara en él y eso hice». Su entrenador es algo más que la persona que le exige y que le enseña. Para él es un ángel en la esquina, su escudo con el que protegerse: «Esto es como un piloto de motos; si eres buen piloto y no tienes moto, no corres y si eres malo y tienes mucha moto, te caes.

Esto es de dos, al 50%», admite 'El Niño'. Debutó el 12 de mayo de 2009 contra José Ponce. El torrelaveguense tenía 17 años y su rival 28 y lo ganó a los puntos. Peleó ocho combates amateur y tres neoprofesional con pleno de victorias, ocho por KO. Su carrera ha tenido en ocasiones varios contratiempos pero la pareja 'El Niño'-Víctor tenía las cosas claras. «Recuerdo que fuimos a un nacional 'superbién' preparados y llegamos no peleé. No puntuaban las manos rectas, que era lo que mejor llevábamos». Para casa sin ponerse los guantes. «Creo que mi secreto ha sido la constancia. Le he dedicado mucho tiempo a entrenar, cuidarte, descansar... Me ha ido todo muy bien y no he tenido tropiezos, pese a lo que se pueda pensar», reconoce el campeón de Europa.

Debut madrugador

Con 18 años dio el salto al profesionalismo. «Peleé con Ceslestino Chacón y en el cuarto asalto lo cacé al hígado y no se levantó». Aquel día 'El Niño', que ya tenía claro que aquello del boxeo se le daba bien, decidió dar un salto y apostar por ver qué pasaba. Esa misma semana su padre se acercó al gimnasio para hablar con Víctor. «Le dijo que si esto servía para que yo fuera un deportista, perfecto, pero que si era para buscarme problemas en la calle que me sacaba inmediatamente». Lo de 'El Niño' iba a en serio. Su familia nunca vio con buenos ojos su dedicación al boxeo, sin embargo «nunca me prohibió nada». Con el tiempo en su casa comprobaban que el joven de la familia se dedicaba en cuerpo y alma al cuadrilátero.

Hasta la tercera pelea como amateur, Sergio García no tenía apodo. «Me lo puso mi preparador. Le preguntaron un día y le salió: Ponedle 'El Niño'. Como era el más pequeño siempre», explica. El sábado logró «que todo mereciera la pena». «Después de once años entrenando duro, madrugando y sacrificando muchas cosas», su vida puede cambiar. «Es difícil tomártelo en serio; cualquier puede subir al ring, pero para subir hay que estar muy preparado», señala el cántabro. 'El Niño' ama su deporte, de un tiempo a esta parte profesión, y reivindica que la figura del «boxeador macarra» ya ha desaparecido. Ahora Todo ha evolucionado tato que el que sube a un cuadrilátero es un atleta. Lanza dos frases auténticamente lapidarias: «En un ring si subes sin estar preparado no pierdes 2 a 0, te dan una paliza. Si tienes miedo, tu carrera es muy corta».

Se siente a gusto con todo lo que ha pasado en estas últimas semanas. Afronta tres semanas de descanso y luego volverá a su rutina diaria; carrera a las 7.00 am; gimnasio a las 10.00 horas. Y por la tarde guanteo, saco... Otras dos horas. Los sábados y domingos, descanso. «Me desilusioné cuando por segunda vez se cayó el rival y me vine arriba cuando me dijeron que Maxime había aceptado la pelea». El francés estaba por encima de Sergio García en el ránking. Era la pelea que ambos estaban esperando. «Los dos tuvimos el mismo tiempo para prepararla», indica. En cuatro días tuvo que cambiar toda la estrategia; para Zakaria Attou había ensayado una forma de encarar la pelea y con Maxime tuvo que empelarse en todo lo contrario. «Me encontré muy cómodo; a partir del cuarto asalto se vino abajo. Es normal que cada uno arriesgara, era un campeonato de Europa», indica.

Muchas novedades

Ya más relajado, el púgil disfruta de su nueva vida, aunque para él no ha cambiado nada en lo personal: «Sigo siendo el mismo, paro en los mismos sitios y estoy donde siempre he estado». Su deseo es «hacer unas cuantas defensas y una de ellas me gustaría hacerla aquí, en Torrelavega». El ambiente que se vivió en el Vicente Trueba y la sensación de que se necesitaba algo así para reverdecer viejos laureles es algo que le cautivó. «Noté que incluso a los que no les gustaba el boxeo fueron a ver la velada. Eso es algo que es fantástico», señala. Es evidente que lo próximo sería luchar por el Mundial, algo no descarta: «Si llega la oportunidad, claro que me gustaría. Ya digo que me gustaría defender el título, rentabilizar el cinturón y luchar por aprovechar las oportunidades». La reglamentación le permite preparar la próxima pelea y en un plazo de entre seis y nueve meses debe hacer pública su primera defensa. Pero ahora es él quien decide.

 

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