El podio de Alonso, ¿espejismo o realidad?

Las buenas sensaciones con las que acaba Ferrari la ronda preeuropea del Mundial chocan frontalmente con los resultados iniciales

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO madrid

El tercer puesto de Fernando Alonso en el Gran Premio de China del domingo ha supuesto un soplo de aire fresco en el enrarecido ambiente de la 'Scuderia' Ferrari. Por lo menos en el sector que le corresponde al piloto español, ya que por el lado de Kimi Räikkönen aún hay demasiadas nubes en el ambiente. Fue un bronce del español con sabor a oro que pone de manifiesto que, al menos, las piezas que probaron en el trazado de Shanghái fueron las correctas.

Alonso consiguió su podio número 43 vestido de rojo. De las 96 veces que se ha subido al cajón, casi un 45% de las ocasiones ha sido desde 2010. Sin embargo, eso no se ha consumado en el ansiado título. Todo apunta a que en este 2014, salvo debacle de Mercedes, cerrará otra campaña más con las ganas de proclamarse tricampeón, pero mientras se confirma y no, cierra la primera parte de la temporada en tercera posición del Mundial. Es el primero del resto, un título sin validez estadística pero que da muestra de uno de los grandes valores que tiene Alonso como piloto: su inmensa regularidad. Su tasa de abandonos es ínfima, comparada con los de otros corredores. De 220 grandes premios disputados, sólo ha abandonado en 35 y de ellos, seis han sido defendiendo al 'cavallino rampante'.

Sin embargo, pese a que la regularidad del Ferrari no está en consonancia con su competitividad, al menos sí se mantiene de manera constante en la pelea por el podio. Con más o menos sufrimiento, Alonso consigue unos resultados muy por encima de lo que el rendimiento puro de su monoplaza le permitiría. Las sensaciones son mejores hoy que hace unas semanas, pero la duda sigue en el aire: ¿Está Ferrari tan arriba como parece o, realmente, veremos cómo vuelve a caer al ostracismo en Barcelona? Dentro de tres semanas se disputa la primera carrera en territorio europeo de la temporada 2014, en el circuito de Montmeló, donde la tradición dicta que «quien va bien aquí, va bien toda la temporada». De Mercedes nadie duda y, por la inercia que han cogido, todo lo que no sea un nuevo doblete de las flechas plateadas sería una sorpresa. Del resto, nadie se atreve a poner la mano en el fuego.

Algunos han reconvertido una frase típicamente futbolística para definir el podio de Alonso del domingo: «A entrenador nuevo, podio seguro». La llegada de Marco Mattiacci al muro de la 'Scuderia' significa un nuevo aire, si bien aún su presencia durante el fin de semana no ha pasó prácticamente de ser testimonial. El romano no dio ni una orden, y se dedicó a tomar notas prácticamente de todo lo que veía. Montmeló será su primera prueba de fuego.

La herencia recibida

Por tanto, siendo justos, este podio hay que apuntárselo al haber de Stefano Domenicali. El recién dimitido director de la gestión deportiva de Ferrari aún estaba recogiendo sus cosas de la sede de Maranello cuando llegó el primer cajón de la temporada para el equipo rojo. No deja de ser curioso que sea, precisamente, mientras él no está. «Hasta julio o agosto todo lo que tenga el coche es herencia de Stefano, o del grupo de trabajo de Stefano. Tendría que disfrutarlo él también», dijo Alonso, tras dedicarle a su exjefe este podio «sorpresa», según sus propias palabras.

Sin embargo, poco a poco Mattiacci comenzará a introducir cambios. No está claro si van a ser modificaciones estructurales o meramente de estilo, pero lo cierto es que al menos el ambiente de trabajo será mucho más ordenado que antes, si es que este ejecutivo lleva a Maranello el estilo que le hizo triunfar como responsable de la marca en Norteamérica. ¿En qué punto de la temporada habrá que darle a Mattiacci su cuota de éxito o fracaso? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Probablemente, no sea hasta después de verano cuando se empiecen a notar los frutos de este cambio, si es que realmente lo hay, en el estilo de Ferrari. Un cambio que no se confirmará hasta la próxima temporada, cuando la estela de la era Domenicali desaparezca definitivamente.

Uno de los trabajos más inmediatos que tiene Mattiacci es hacer volver a Kimi Räikkönen. Porque si en el lado del box de Alonso existe un 'work in progress', con el que definieron el resultado del español, en el lado del finlandés sólo se puede calificar de nefasta su actuación. Más recuerda al ya enemigo Felipe Massa que al campeón del mundo de 2007. Quizá ese sea el trabajo más duro que tiene que emprender Ferrari ahora, sin olvidar el desarrollo del F14-T, el de conseguir que Kimi despierte a la fiera que lleva dentro. Por parte de Alonso, todo apunta a que Mattiacci no tendrá que preocuparse mucho.