GP de Austria

Verstappen recupera el espectáculo para la F1 en Austria

El Red Bull de Max Verstappen, durante la carrera./
El Red Bull de Max Verstappen, durante la carrera.

Un polémico adelantamiento del neerlandés sobre Leclerc hizo que el resultado oficial no se conociese hasta pasadas varias horas y Sainz remontó desde el penúltimo al octavo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

El Gran Premio de Austria no acabó hasta que los comisarios de la carrera revisaron una de las acciones por las que se recordará esta temporada, hasta este fin de semana bastante anodina. El causante fue el piloto que cada vez que lucha por una victoria deja huella.

Max Verstappen levantó de su asiento a los miles de aficionados neerlandeses que se desplazaron al Red Bull Ring para apoyarle. No sólo por el polémico adelantamiento final, sino porque hizo de todo: pifiarla en la salida fue el prólogo de una carrera memorable. Obligado a remontar desde el séptimo puesto en las primeras curvas, el de Red Bull se sacó de la manga toda su agresividad para ir a por un rival con el que se lleva zurrando en la pista desde que ambos tenían dientes de leche. Charles Leclerc y él se conocen desde tiempos del karting, y están llamados a pelear a no mucho tardar por ser campeones del mundo de Fórmula 1.

No se puede analizar el GP de Austria de Verstappen sin poner una mirada en Leclerc. El de Ferrari cuajó una actuación casi perfecta, de principio a fin al frente. Ni siquiera los Mercedes, a los que este fin de semana se les derritió la superioridad. Hamilton ni siquiera ha pisado el podio, y su quinto puesto es el peor desde 2018, precisamente cuando abandonó en este mismo trazado. Tampoco Vettel, cuya remontada se cortó en la enésima pifia de su equipo en boxes, cuando le hicieron entrar a cambiar neumáticos sin que sus mecánicos estuvieran del todo preparados. Y Bottas, que se está desinflando, tampoco le puso en problemas el primer puesto.

Fue Verstappen, el encendido Verstappen, quien sacó toda su agresividad para luchar por la victoria. Primero cocinó a fuego lento el adelantamiento sobre Vettel, a quien arrasó tras probarle durante dos vueltas. Bottas le duró muy poco, lo justo para no perder de vista a Leclerc. El problema es que la impaciencia le pudo. A falta de dos vueltas para el final, las ruedas ya iban muy justas. El rendimiento del Red Bull era mucho mejor y parecía un hecho que le iba a pasar. Lo intentó en varias curvas, hasta que en la 7 se tiró sin pensárselo. Aquí Leclerc recordó las viejas peleas que había tenido con él en el pasado y no estaba dispuesto a dejarse pasar con facilidad. El holandés, que no es conocido por su limpieza, entró en la curva, se dejó llevar. y se acabaron tocando.

Verstappen entró en meta exultante después de una refriega de las que hacen afición, mientras Leclerc estallaba por radio. Los comisarios, entre los que estaba la española Silvia Bellot, se lo tomaron con calma decidir qué hacer. El precedente de la acción de Vettel sobre Hamilton pesaba mucho, aunque las acciones eran notablemente distintas, pero el espectáculo visto en la pista y las buenas sensaciones que dejó en el público lo hizo más.

Esta revisión del VAR de la F1, necesaria como tantas otras ocasiones, dejó un sabor de boca agridulce para todos, pero Leclerc antes ya lo anticipaba con una gran deportividad. «Para mí, el adelantamiento no estuvo bien, pero tarde o temprano lo hubiera conseguido», vino a decir el de Ferrari. Su primera victoria en Fórmula 1 tendrá que esperar, pero ha demostrado de sobra que llegará tarde o temprano.

Sainz, una remontada invisible

Los aficionados españoles que vieron la carrera en la cámara principal y no por la onboard del piloto tuvieron que enterarse de lo que iba haciendo Carlos Sainz por los comentarios del narrador. El piloto de McLaren salió penúltimo y acabó octavo, tras realizar adelantamientos memorables sobre coches a los que, por prestaciones, ya ha superado con solvencia.

Sainz critica a la realización de la F1 por no mostrar sus adelantamientos

  Carlos Sainz protagonizó una actuación memorable en el GP de Austria. De no ser por Max Verstappen, su candidatura a ser el 'Piloto del Día' habría sido más que merecida, aunque ese premio honorífico se lo dieron los aficionados con cierta guasa a un Robert Kubica que fue doblado tres veces.

     Adelantar trece posiciones, muchas de ellas en pista, requiere de mucha sangre fría y un gran estado de forma. Sainz, sin embargo, fue el gran ausente de las imágenes de la retransmisión. «He hecho muchos adelantamientos en esta carrera, pero no se ha visto ninguno por televisión. Yo miraba las pantallas y pensaba 'pues no, este tampoco lo ponen', pero bueno.», se resignaba.

     Sobre la carrera en sí, Sainz asegura que fue una «de las mejores» que ha hecho en Fórmula 1. «Creo que nunca había tenido un coche con el que salir último y poder remontar de esa manera. Muy contento con el coche, creo que en un momento de la carrera he hecho vuelta rápida también, como en Mónaco. Lo he visto por las pantallas, ha aparecido ahí púrpura 'Carlos Sainz', no está mal», se congratuló.

Fue una actuación casi invisible, ya que la realización de la carrera no emitió ni un plano del madrileño hasta que le dobló Leclerc. De penúltimo a octavo, trece posiciones que podría haber sido algo más, ya que su ritmo de carrera fue más que notable hasta el final.

Lando Norris acabó dos posiciones por encima, en palabras de Sainz, «por un piano mal puesto». El británico finalizó en una gran sexta posición, justo por delante de Pierre Gasly. McLaren tiene monoplaza para estar luchando por la zona media de la tabla.