GP Italia

La batalla se juega en territorio Ferrari

El alemán Sebastian Vettel, favorito en Monza con su Ferrari. /Reuters
El alemán Sebastian Vettel, favorito en Monza con su Ferrari. / Reuters

Tras la victoria de Spa, Sebastian Vettel llega a Monza pleno de confianza y con la certeza de que puede repetir ante los 'tifosi'

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Apenas ha dejado tiempo el GP de Bélgica de asentarse para que septiembre traiga consigo el GP de Italia. Uno de los circuitos míticos del campeonato, el de Monza, acoge un año más la disputa de una de las carreras en las que el calor del público se nota más. Los 'tifosi' entienden la Fórmula 1 como una religión, y Ferrari es el profeta al que adoran carrera sí y carrera también.

La expectación por ver hasta dónde pueden llegar los de Maranello es inmensa. Sebastian Vettel salió de Spa con una nueva carrera en el bolsillo, que le permitió recortar un poco sobre un Lewis Hamilton que aún no las tiene todas consigo. Repetir ante los italianos en el mismo circuito donde, diez años atrás, logró su primera victoria en Fórmula 1, con Toro Rosso, sería algo inolvidable para un piloto que está en un momento anímico excelente.

Y eso que Vettel tuvo un pequeño susto. En Milan, la Fórmula 1 organizó una exhibición para acercar al público al Gran Circo, en un intento de fidelizarles en un momento crítico como el que está viviendo la competición en términos de seguimiento y audiencias. El piloto alemán de Ferrari fue uno de los grandes atractivos, pero tuvo un pequeño despiste cuando pilotaba uno de los monoplazas rojos preparados para el evento y se dio contra las protecciones. Una anécdota, que excusó con que el coche estaba configurado para Räikkönen, con el embrague en una posición distinta a la que normalmente él lleva en su coche.

Pese a este susto, en el que rompió el alerón delantero, Vettel está confiado pero cauto. «Queremos más que un podium. Este es un sitio especial para Ferrari y aunque Mercedes ya no es el equipo puntero, tenemos que trabajar duro y no dormirnos. Sabemos que tenemos un gran coche», dijo ante los medios el gran favorito para la carrera.

Una vez más, Vettel tendrá que vérselas con su principal rival, un Lewis Hamilton que tras la decepción de no ganar en Spa, llega pleno de motivación a la casa de sus archirrivales… pero con la cabeza en otro sitio. Y es que el británico no apareció este jueves en el paddock del circuito italiano para cumplir con los habituales compromisos con la prensa. El líder del campeonato había sido anunciado como uno de los ponentes ante los medios por parte de su equipo, pero a primera hora del día anunciaron que no iba a estar por «compromisos personales ineludibles» de los que no trascendió nada.

Alonso, con el susto en el cuerpo y coche nuevo

Si por algo se recordará el pasado GP de Bélgica, sin duda será por el accidente que tuvieron Fernando Alonso y Charles Leclerc por culpa de Nico Hülkenberg. El español fue el ariete con el que el alemán se pasó de frenada, si bien sólo hubo que lamentar daños en los coches, lo que vistas las imágenes fue toda una suerte.

Por ello, Alonso estrenará un coche prácticamente nuevo. En Spa no salvaron más que el motor, algo que tampoco les ayuda demasiado en uno de los circuitos más rápidos del campeonato como es el de Monza. Con chasis prácticamente nuevo, este viernes tendrán la oportunidad de probar cómo está de tocada la unidad de potencia que montaron en Spa. En caso de necesidad, se cambiará y, con ello, Alonso penalizará las posiciones pertinentes en la parrilla del domingo.

Han sido días de mucho trabajo en Woking, como explica el propio Alonso. «Hemos tenido cuatro días para construir un coche nuevo. El chasis quedó completamente destrozado. El que tenemos ahora es uno que usamos en los test de pretemporada y en las primeras carreras. En cuanto al motor, tuvimos algunas preocupaciones pero todo parece estar bien. Tuvimos que comprobarlo todo. La totalidad del coche se destrozó, no solo el chasis: también alerones y otras piezas donde estamos al límite y son bastante caras. Tenemos suficientes piezas nuevas, pero nos estamos quedando sin repuestos», advirtió el asturiano.

El golpe fue más serio de lo que parecía. Alonso admitió que tuvo dolor «hasta el martes», debido al fuerte impacto contra el suelo tras su vuelo sobre el Sauber de Charles Leclerc, pero se congratula de que todo se quedase en eso. «el único día donde tuve dolor fue el martes. Cuando me levanté, me sentí un poco dolorido y tenía molestias en la espalda. Ayer me sentí bien y hoy también. Todo está bien tras el martes. Aún me duelen un poco las manos porque estaba sujetando el volante cuando golpeé a Leclerc», relató el español, que aspira de nuevo a colarse entre los puntos, si la suerte le acompaña en un circuito en el que va a sufrir.

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