Análisis

Ducati: aquí guerra y después gloria

Jorge Lorenzo baña en champán a Andrea Dovizioso tras la victoria del italiano en Brno. /Michal Cizek (Afp)
Jorge Lorenzo baña en champán a Andrea Dovizioso tras la victoria del italiano en Brno. / Michal Cizek (Afp)

La escudería italiana trata de pasar página tras el cruce de declaraciones entre sus dos pilotos que marcó el GP de la República Checa

BORJA GONZÁLEZCircuito de Brno (República Checa)

«A Lorenzo no le ficharon para ganar dos carreras», rezaba el titular que el diario 'Marca' extrajo de una entrevista a Andrea Dovizioso publicada días antes del Gran Premio de la República Checa. Una frase que no pasó desapercibida para el mallorquín, un piloto que acostumbra a repasar lo que se va publicando en los medios desde hace muchos años, y que no rehúye nunca de expresar su descontento o parecer, como ya sucedió cuando el máximo responsable de Ducati, Claudio Domenicali, dijo en Italia de él que era un gran piloto, a lo que replicó con que no era un gran piloto, sino un campeón, todo en medio de la tormenta de mercado que terminó con el anuncio de su marcha a finales de año de la casa italiana para pasar a ser compañero de equipo de Marc Márquez en el Repsol Honda.

Los tres pilotos citados se encontraron en el tramo final de la prueba disputada en Brno este pasado domingo, un duelo con mucho contenido entre líneas. Lorenzo y Dovizioso, con este enfrentamiento dialéctico que había comenzado cuando el Mundial visitó Argentina y el español afirmó en una entrevista en Movistar MotoGP que el italiano había intentado minarle la moral durante toda su carrera; Dovizioso y Márquez, los rivales por el título de 2017; y Márquez y Lorenzo, los futuros compañeros de equipo. «Cada uno va por su camino. Eso sí, le diría que me deje ir por mi camino y todo irá mejor porque cuando tienes a Lorenzo cabreado, normalmente, siempre es peor», había contestado el mallorquín el pasado jueves a esa entrevista de 'Marca', algo que sobrevoló durante todo el gran premio y que centró buena parte de la atención en el desenlace de la carrera checa.

«Hoy la pelea era bonita entre Dovi y Jorge, se veía que era más de corazón que de cabeza», afirmó entre risas Márquez, que intentó doblegar a las dos Ducati pero que se conformó con un 'buen' tercer puesto si se analizan las cosas en clave de campeonato. «Era una pelea de corazón, totalmente», corroboró.

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«Al principio éramos seis y traté de aclarar las ideas mirando las pantallas gigantes», explicó sobre la carrera el vencedor después de bajarse del podio. «Descubrí algunas cosas interesantes que me ayudaron. Traté de tirar un poco y saltar del grupo, pero no funcionó. Entonces sentí a Márquez detrás de mí, pensé que tenía margen, pero Jorge llegó. En ese momento no tenía armas, no sabía sus fuerzas y sus debilidades. La diferencia la hizo mi velocidad, casi inesperada. Descubrí que podía luchar, tener cartas para jugar». En cierta manera, Dovizioso aprovechó la batalla que tenía por detrás, entre el que parecía el hombre fuerte –una vez más- del fin de semana, pese a no haber logrado la 'pole', y Lorenzo, que hizo una carrera de menos a más, reservando sus neumáticos para los últimos giros después de haber llegado a quedarse algo descolgado de la cabeza.

¿Concordia?

«Todo está bien. Hay respeto mutuo, lo único que él, en determinadas situaciones, cuando yo empezaba a sacar la cabeza me pellizcaba y al final dije lo que dije, pero bueno, si él no pellizca, no dice nada negativo de mí, todo está bien, no tenemos nada que nos vaya a afectar en la pista ni hay guerra en Ducati como se ha publicado en algunos sitios. Cada uno hace su camino y si no hay declaraciones fuera de la pista no pasa nada», quiso zanjar el futuro compañero de Márquez, en un tono auspiciado desde Ducati para evitar que se agrie el final del curso. Todo teniendo en cuenta que también el actual líder de la general había apuntado en su momento que desde fuera las celebraciones en el box italiano no parecían de la misma intensidad si ganaba Dovizioso que si ganaba Lorenzo.

«Hablamos con los pilotos para que no hubiera más cruce de declaraciones y se han felicitado mutuamente en el parque cerrado y en el podio», explicó Paolo Ciabatti, director deportivo de Ducati, tras celebrar la cuarta victoria roja del año, dos por piloto. «Creo que Jorge es una buena persona, pero es alguien peculiar. A veces no entiende bien algunas situaciones y se enfada, pero yo no tengo ningún problema con él», señaló por su parte Dovizioso, en otro mensaje de una concordia que busca no perder el foco de la marca para la segunda mitad de la temporada. Porque este próximo fin de semana llega el Gran Premio de Austria, una prueba celebrada dos veces, en las dos con victoria de Ducati: en 2016 el triunfo fue para Andrea Iannone, con Dovizioso segundo, mientras que este se llevó el de 2017. Un escenario ideal para que tanto el italiano como Lorenzo sigan escalando posiciones en la clasificación de un Mundial, el de MotoGP, que sigue buscando rival para su líder, Márquez, cuando quedan nueve grandes premios por disputarse.

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