24 horas de Le Mans

Toyota: hasta que no se cruce la meta, no se gana

Toyota: hasta que no se cruce la meta, no se gana

El equipo nipón tiene muy presente que, a pesar del dominio absoluto en los últimos dos años, las 24 horas de Le Mans pueden ser sumamente crueles con ellos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cuando Fernando Alonso vio cómo Kazuki Nakajima cruzaba la meta en primera posición en las 24 horas de Le Mans 2018, la sensación fue de haber logrado una de las mayores victorias de su vida. Muchos pilotos han disputado la carrera más grande del mundo y muy pocos se han bañado en el champán de los ganadores.

Es por ello que, pese al absoluto reinado que tienen sobre el Mundial de Resistencia, en general, y sobre estas 24 horas de Le Mans en particular, el respeto que tienen a esta prueba es máximo. Pocos equipos saben mejor la crueldad que tiene esta prueba con aquellos que se lo toman a la ligera. La dolorosísima derrota de 2017 aún pesa en la mente de los miembros de los equipos, e incluso el propio Fernando Alonso ha confesado que la tiene muy presente pese a que él aún no estaba enrolado en la escuadra nipona y lo de correr en Le Mans era un proyecto ilusionante de futuro y poco más.

Las 24 horas es una carrera distinta a cualquier otra. Los más de 13 kilómetros del circuito separan normalmente a los grandes de los gigantes, y a los buenos de los aceptables. Cualquier 'gentleman driver', esos ricachones que pagan por un asiento en un coche (prácticamente el motivo por el que existe a día de hoy la categoría GTE Amateur), sabe bien que incluso con todo el dinero del mundo no tienen por qué ser ganadores aquí. Que se lo cuenten a Tracy Krohn, cuyo accidente en la primera clasificación de la semana dio al traste con el proyecto del equipo.

Pero incluso los equipos más punteros pueden fallar. El equipo Toyota ha llevado todo el aprendizaje de las dolorosísimas derrotas del pasado a un punto en el que han aprendido cómo ganar y domar a esta carrera. En 2018 lograron un memorable doblete y en este 2019 tienen claro que pueden repetirlo… pero también que pueden perderlo.

La noche marcará diferencias

Lo avisaba Fernando Alonso el jueves antes de afrontar la clasificación definitiva, en la que el Toyota 8 logró el segundo puesto: el relevo nocturno será clave para lograr la victoria, dado que sus principales rivales llevan un coche prácticamente idéntico. El golpe de Conway con Rodríguez del miércoles les obligó a montar un chasis nuevo en el Toyota 7, lo que a la postre ha generado algunas dudas acerca de cómo puede afectarles de cara a la jornada definitiva.

El plan previsto no difiere mucho de lo visto el año pasado: sale Sebastien Buemi con el coche 8 y Mike Conway con el 7, por lo que salvo imprevisto será Fernando Alonso contra José María López y Kamui Kobayashi contra su compatriotia Kazuki Nakajima. Durante la noche de Le Mans de 2018, el español ya le dio una lección tanto al argentino como al japonés del otro Toyota, por lo que la madrugada de este sábado tratará de repetir lo mismo.

La previsión de lluvia ha caído notablemente conforme ha avanzado el día, lo que juega a favor del equipo. Toyota sólo tiene un objetivo: ganar de nuevo las 24 horas de Le Mans, sea con el coche que sea, y confirmar así el título de campeones del mundo de Resistencia de nuevo. Sea el 7 o el 8, uno de los dos acabará el domingo con la corona de ganador de Le Mans y del WEC, antes de despedir la primera supertemporada de la historia a lo grande.

No obstante, no las tienen todas consigo. Como en el fútbol, un gol en el minuto 90 puede separar una victoria de una dolorosa derrota. En una campaña en la que el dominio que han tenido ha sido tan letal (han ganado todo excepto las 6 horas de Silverstone en las que les excluyeron por una cuestión técnica), perder la última carrera sería un cierre demasiado amargo. De aquellos barros que pisaron en 2017 vienen estos lodos en forma de un respeto extremo a Le Mans y a lo que les puede ocurrir.

El viernes lo pasaron de manera razonablemente tranquila. Reuniones, visitas de prensa y VIPs al paddock y sobre todo el colorido desfile del 'parade' por la ciudad que da nombre a la carrera ha servido para que el día previo a la carrera lo pasen descansando, antes de que a las 15:00h suene el 'Así habló Zaratrusta' y arranque la 65ª edición de las 24 horas de Le Mans. Un día después, esperan desde Toyota, festejarán una nueva victoria. Nunca antes del banderazo a cuadros, por mucha ventaja que lleven. Las celebraciones y el champán, al menos hasta el domingo, se mantienen en la nevera.